Europeos deben trabajar más
Reuters
LONDRES.- La culpa la puede tener la globalización, los jefes ambiciosos, la intimidación en el trabajo o simplemente la vida real en las economías de mercado libre, pero ahora muchos europeos están comenzando a aceptar que tienen que trabajar más horas para salvaguardar sus empleos.
Con el impulso de recientes acuerdos laborales en Alemania, giros en la opinión pública y en la estructura política en París y Berlín, los economistas detectan vientos de cambio y dicen que las implicaciones pueden ser enormes para el futuro de la región.
La zona del euro está enfrentando tendencias demográficas preocupantes que probablemente verán declinar su población laboral, y por lo tanto su capacidad y potencial económico, en la próxima década a menos que se acelere rápidamente la producción por trabajador o el crecimiento de sus ingresos.
Trabajar más duro –con o sin paga extra– parece algo difícil de evitar.
“Los casos que hemos visto son todavía casos aislados, pero parecen como veletas del futuro”, dijo Paul Swaim, economista de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE).
Swaim fue el autor del Panorama Laboral 2002 de la OCDE que ilustra la divergencia en el tiempo de trabajo entre Europa y Estados Unidos en los últimos 30 años.
Por generaciones, era algo aceptado que conforme las sociedades se hacen más ricas se van necesitando menores jornadas laborales para dar paso a más tiempo libre. Pero ese consenso se vino abajo en la década de los 80.
A Estados Unidos y Gran Bretaña llegaron gobiernos favorables a las empresas y al punto de vista económico del lado de la oferta que apoyaron más horas de trabajo, mientras otros países europeos insistían en una semana laboral más corta, bien a cambio de limitaciones salariales o como una forma de obligar a los empleadores a crear nuevos puestos de trabajo.
La OCDE sitúa a Estados Unidos, Gran Bretaña, Canadá y Nueva Zelanda como los cuatro países con las leyes de protección laboral más débiles de sus 30 miembros.

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