Diáspora clave para el Cafta
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Afirman que un sector de los nicaragüenses que viven en Miami son dueños de unos diez mil negocios, entre pequeños, medianos y grandes; y el 90 por ciento de ellos reportan ingresos equivalentes al promedio de Estados Unidos, que es de 25 mil dólares anuales por persona |
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El economista Róger Cerda dijo que en los últimos 30 años el ingreso por cada nicaragüense ha disminiuido en un 25 por ciento.
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Douglas Carcache
MIAMI. – La unión de nicaragüenses en el exterior, formada ayer aquí, se propone convertir a los migrantes en el principal recurso del tratado de libre comercio entre Nicaragua y Estados Unidos (Cafta), actuando como inversionistas en su país y como consumidores en Estados Unidos, además de apoyar la modernización de los sistemas de educación y salud de su nación de origen.
Sin embargo, mientras los nicaragüenses en el exterior carezcan de una cédula no pueden en su país de origen ni inscribir a sus hijos en el Registro Público ni comparecer ante un notario, ya sea para hacer un contrato o para casarse. “Están muertos y eso es inconstitucional”, afirmó el abogado Alfonso Oviedo.
Un sector de los nicas que viven en Miami son dueños de unos diez mil negocios, entre pequeños, medianos y grandes; y el 90 por ciento de ellos reportan ingresos equivalentes al promedio de Estados Unidos, que es de 25 mil dólares anuales por persona, afirmó Sergio Zeledón, otro de los expositores en el Primer Congreso de la Diáspora Nicaragüense, realizado ayer aquí.
Uno de los organizadores del evento, Leonel Arana, sugirió que si uno de cada 20 nicaragüenses en el exterior llegara a invertir 10 mil dólares en Nicaragua, este país podría recibir hasta mil millones de dólares anuales en inversión.
El problema, explicó Alfonso Oviedo, es que algunas autoridades de Nicaragua “no quieren que los exiliados voten” en las elecciones presidenciales de ese país y por eso les han negado la cédula de identidad nicaragüense.
En Nicaragua “la gente vota con los pies”, dijo Oviedo para indicar que la decisión más común de los nicaragüenses es caminar hacia el exterior. “El país se drena de capital humano que cuesta tanto producir”, alertó.
LA CAÍDA DEL INGRESO
Según los cálculos hechos aquí, 1.8 millones de nicaragüenses han emigrado de su país desde los años 70. La primera oleada la provocó el terremoto que destruyó Managua en 1972, una segunda más grande fue consecuencia de la revolución sandinista de 1979 y la tercera por la crisis económica posterior a 1990.
Mientras, el ingreso por persona de Nicaragua es el único que ha disminuido en Centroamérica, entre los años 1974 y 2004, ya que en los otros países ha crecido hasta en 500 por ciento en el mismo período, afirmó Róger Cerda, economista invitado al congreso para explicar las circunstancias económicas en que se debate esa nación centroamericana.
Durante los últimos 30 años, el ingreso por cada ciudadano nicaragüense ha disminuido en 25 por ciento. En cambio ese ingreso en El Salvador creció en 514 por ciento y en Costa Rica 435 por ciento, señaló Cerda basándose en estadísticas de la Secretaría de Integración Económica del istmo (SIECA).
CRÍTICAS AL CAFTA
En el Congreso de la Diáspora nicaragüense también hubo críticas al tratado de libre comercio entre Centroamérica y Estados Unidos (Cafta), al que Leonel Arana calificó de “tratado de comercio controlado”.
Dijo que este acuerdo “depende de la desigualdad” porque “si no hubiera desigualdad de salarios, no habría maquilas” de por medio.
Nicaragua, por carecer de una industria que transforme las materias primas que produce, está en desventaja frente a Estados Unidos y ante los otros países de Centroamérica. “Nos pega el grande y nos pega el chiquito”, afirmó Arana.
El Gobierno de Nicaragua proyecta para este año un crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) de 3.7 por ciento, pero el aumento de los precios internacionales del petróleo sólo permitirá un crecimiento del 1.7 por ciento, dijo el economista Róger Cerda.
INFLUENCIA DE MIGRANTES
Un especialista de la Universidad de Georgetown de Estados Unidos, Manuel Orozco, dijo a los más de cien participantes del congreso que falta acercamiento del Estado hacia su diáspora “independiente del hecho que envíen dinero”.
Sin embargo, la influencia económica de los migrantes nicaragüenses en su país de origen es alta, según mostró Orozco. Al menos 60 millones de dólares de los ingresos por turismo, son aportados por los nicas que viajan a ver a su familias en Nicaragua, cada año.
Uno de cada cinco migrantes viaja a Nicaragua al menos una vez al año.
Orozco estima que 60 mil nicaragüenses que viven en el exterior, llegan a Nicaragua cada año, donde permanecen unas tres semanas y gastan un promedio de mil dólares durante la estadía.
Sus cálculos indican que un tercio de la economía nicaragüense depende de la relación de este país con sus ciudadanos en el exterior.
NEGOCIO POR NOSTALGIA
La tasa de desempleo entre los latinoamericanos que viven en Estados Unidos subió del cinco al ocho por ciento, pero aún así el volumen de remesas sigue creciendo, lo que para Orozco significa que los migrantes, aunque pierdan el empleo, siempre se las ingenian para enviarle dinero a sus familiares más cercanos en Nicaragua.
Una de cada tres nicaragüenses tienen familia en el exterior, afirmó Orozco, quien vive en Washington y también es nica.
Los nicaragüenses en Estados Unidos han gastado un promedio de 12 millones de dólares anuales en la compra de queso elaborado en Nicaragua, lo que equivale a la mitad de las exportaciones de queso de este país hacia la nación norteamericana.
Productos como éste, que los migrantes compran por nostalgia de su patria, podrían tener éxito en el mercado norteamericano, en el contexto del acuerdo de libre comercio, si las empresas de Nicaragua los industrializan, porque hasta hoy ese queso lo hacen de forma artesanal.
La Universidad de Georgetown también detectó que el 80 por ciento de las llamadas telefónicas de los nicas, de Estados Unidos hacia Nicaragua, son en un 80 por ciento de hogar a hogar, no de negocios.
Durante el año 2002, los migrantes nicas en Estados Unidos consumieron 55 millones de minutos para llamar a su país de origen, y cada minuto tiene un costo promedio de 20 centavos de dólar, reveló Manuel Orozco.
¿QUÉ ES LA DIÁSPORA?
Diáspora es una palabra de origen griego, que significa esparcir o dispersar y es usada para describir la dispersión de un pueblo en el exilio.
Sergio Zeledón, uno de los organizadores del Primer Congreso de la Diáspora Nicaragüense, ayer en Miami, explicó que el término diáspora tiene también connotaciones religiosas, porque así le llamaron a la migración de los judíos cristianos que vivieron fuera de la tierra Palestina.
En el caso de los nicaragüenses, Zeledón dijo que viven fuera de su tierra natal un millón 800 mil personas.
REFLEXIÓN
El sacerdote Marcos Somarriba dijo en la inauguración del Congreso de la Diáspora Nicaragüense que las personas en el exilio se aferran más a la libertad y adquieren sabiduría, porque sus circunstancias les hacen reflexionar. Pero “si la envidia les amarra el corazón y hacen las cosas por rivalidad, no tienen de qué enorgullecerse”.
EL DESAFÍO Justo Hernández
Pia Steen, socióloga de la Universidad de Roskilde de Dinamarca, dijo en el congreso de los nicaragüenses que “la diáspora debe desafiar las leyes nacionales, superar esas restricciones y lograr una agenda común”.
Sobre la actividad política de los nicas en Miami, la académica señaló que ésta ha sido “más formal que efectiva”, porque el impedimento al voto en el exterior sólo ha sido para provocar reformas en los diferentes partidos políticos en Nicaragua. “Tienen que establecer un sentido común político, al igual que un diálogo que los incluya a todos”, les sugirió a los migrantes.

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