“Era imposible evitar desastre”
Wilder Pérez R.
Funcionarios del Ministerio del Ambiente y Recursos Naturales (Marena), admitieron ayer que todas las instituciones gubernamentales sabían de la posibilidad de un desastre en el cerro Musún, sin embargo, mantuvieron que la responsabilidad recae en “todos”: Gobierno y sociedad.
Fernando Palacios, director de Comanejo de Áreas Protegidas, del Marena, aseguró que desde el 9 de abril del año pasado, existía un mapa de vulnerabilidad en Río Blanco, que mostraba todas las zonas de peligro en base de las tierras agropecuarias e inclinaciones de las pendientes, y que los deslizamientos ocurrieron donde se había previsto, como causa de la acción del hombre.
Tanto Palacios como Bayardo Quintero, director de Áreas Protegidas del Marena, afirmaron que todas las instituciones públicas del país, incluso el Gobierno municipal de Río Blanco, sabían del problema, pero los conflictos de tierra y la cultura agropecuaria impidieron que se evitara el desastre.
“Se sabía, pero era imposible evitarlo, y este desastre probablemente suceda en otro sitio”, comentó Quintero. Los expertos coinciden en que la única forma de evitar los daños humanos y materiales, es evitar que esas zonas sean pobladas.
“Pero ya estaban ocupadas para uso agropecuario desde antes de que fuera declarada Reserva Natural (el traslado) no puede hacerse de ‘ipso’, no es con el plan de manejo que vamos a mover a la gente de un lugar a otro ni borrar sus prácticas tradicionales”, afirmó.
PROBLEMAS DE PROPIEDAD
La razón principal de esto, según Quintero, tiene que ver con el tema de la propiedad. “Hay vulnerabilidad, eso implica trasladar gente a otros sitios, involucra la creación de bancos de tierra, y el Estado no necesariamente tiene esas tierras a mano, y Nicaragua está plagada del problema de la propiedad”, expresó.
El aspecto económico vuelve a ser trascendental, según este funcionario. “Es necesario ir trabajando en esos centros humanos con dotación de servicios (agua, luz, etcétera), pero esos son planes, y se materializan con recursos, pero éstos son escasos, y en el caso de tierras, es más difícil”, puntualizó.
Las lluvias en la zona del Musún dejaron 30 muertos por aludes y ahogamiento, además de 2,400 damnificados que serán atendidos por los próximos seis meses.
POSIBLE AFECTACION EN RIO BLANCO
Fernando Palacios, director de Comanejo de Áreas Protegidas, del Marena, no descartó un desastre en el casco urbano de Río Blanco, si el escenario no cambia con el tiempo.
Un informe del Marena, señala que el 75 por ciento de la población de Río Blanco utiliza leña para cocinar y que el comercio en el municipio se excusa en los beneficios del bosque para uso interno, aparte, indica que las tierras suben de valor mientras más despaladas están.
Los habitantes de las comunidades Palam Grande, Caño Negro, La Isla y Mansera, están acostumbrados a devastar la montaña, y justo ellos fueron los más afectados por los deslizamientos.
CAMBIO DE CONDUCTA
“No se trata de vacíos ni de indolencia ni falta de beligerancia, el tema de los deslizamientos se ha puesto en el tapete en los últimos años pero es bien complejo, alude a cambios de comportamiento entre la gente y la creación de bancos de tierra”, dijo Bayardo Quintero, director de Áreas Protegidas, del Marena.

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