Proyección universal de la medicina tradicional
Mario A. Saavedra A.*
La Organización Mundial de la Salud (OMS), define a la Medicina Tradicional (MT) como las prácticas, enfoques, conocimientos y creencias sanitarias que incorporan terapias basadas en plantas, animales y/o minerales, terapias espirituales, técnicas manuales y ejercicios aplicados en forma individual o en combinación, para mantener el bienestar, además de tratar, diagnosticar y prevenir enfermedades.
Según este organismo, los términos de medicina complementaria y alternativa, a veces llamada también no convencional o paralela, se utilizan para referirse a un amplio grupo de prácticas sanitarias, que no forman parte de la cultura médico tradicional de un país, o no están integrados en su sistema sanitario prevaleciente.
En algunos de estos países, hablar de medicina alternativa es hablar de extranjeros, ambos términos son vagamente peyorativos. En este contexto, este organismo rector mundial de la salud recomienda usar el término unificado de Medicina Tradicional (MT) cuando se hace referencia a África, Latinoamérica, Sudeste Asiático y/o Pacífico Occidental. Los términos de complementaria o alternativa (MCA), podrán ser aplicados cuando se hace referencia a Europa, Estados Unidos, Canadá y Australia. En el último decenio, el interés por el uso de la MT y la atención que se le presta ha renacido en todo el mundo. Las diversas disciplinas terapéuticas y de diagnosis que ofrece este floreciente sistema médico, suelen utilizarse —según uno de los últimos informes de secretaría de la OMS— “para tratar o prevenir dolencias y enfermedades crónicas y para mejorar la calidad de la vida”.
De acuerdo a estudios recientes, la MT es utilizada en Chile por el 71 por ciento de la población, en la India por el 65 por ciento, en Colombia por el 40 por ciento. En China, la práctica médica tradicional representa el 40 por ciento de toda la atención de salud prestada. En los países desarrollados se están popularizando los medicamentos tradicionales. Por ejemplo, el porcentaje de la población que ha utilizado dichos medicamentos, al menos una vez, es del 70 por ciento en Canadá, el 49 por ciento en Francia, el 4 por ciento por ciento en Australia, 44 por ciento en Estados Unidos de América y el 31 por ciento en Bélgica.
Con el propósito de dar una respuesta efectiva a la creciente demanda, la OMS publicó en el año 2002 una estrategia global de medicina tradicional 2002-2005. En la preparación de este documento sin precedente, contribuyeron varios estados miembros y asociados de la OMS en materia de Medicina Tradicional (organizaciones del sistema de las Naciones Unidas, organizaciones internacionales, ONG y asociaciones profesionales mundiales y nacionales), quienes han expresado su voluntad de participar en la aplicación de esta estrategia. En sus respectivos países.
En lo concerniente a la incorporación de la MT/MCA en los sistemas nacionales de salud, hasta la fecha se han clasificado tres tipos de reconocimiento oficial, que son: a) el sistema integrado donde la MT es reconocida e incorporada en todas la áreas de previsión sanitaria. Mundialmente, sólo China, las dos Corea y Vietnam, cuentan en la actualidad con un sistema integrador; b) el sistema inclusivo que reconoce la MT/MCA, pero todavía no está totalmente integrada. Es posible que no esté disponible en todo los niveles sanitarios, en la educación superior y la regulación de proveedores y productos. Entre los países que aplican este sistema están: Canadá, Nigeria, Gran Bretaña, Guinea Ecuatorial, Malí; y c) el sistema tolerante, donde predomina oficialmente la medicina alopática, pero se toleran por ley algunas prácticas de la MT/MCA.
La Medicina Tradicional en Nicaragua, al igual que en el resto del Continente Americano, se clasifica como un sistema médico cuya co-existencia con la medicina oficial u occidental es una realidad. Sin embargo, en lo que respecta a nuestro país, la práctica médica tradicional a pesar de ser utilizada ampliamente por la población, no cuenta con una legislación que regule y optimice el aprovechamiento de sus cada vez más crecientes beneficios.
* El autor es Director Ejecutivo de Cedemetra.

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