MARTES 13 DE JULIO DEL 2004 / EDICION No. 23509 / ACTUALIZADA 12:33 am





EL HUMOR DE




Niña testigo de tragedia

. Vio cómo su tío político le asestó varias estocadas a su madre
. La mató porque sospechaba que por sus influencias lo abandonó su mujer

Elízabeth Romero

Una niña de nueve años observó horrorizada cuando su tío político, Jairo Carlos Flores Pavón, de 23 años, asestaba en tres ocasiones un filoso cuchillo en el cuerpo de su progenitora.

La pequeña relató a las autoridades policiales el terror al cual fue sometida por Flores Pavón, quien minutos después fue detenido por el padre de ésta, y amarrado por los vecinos que estuvieron a punto de lincharlo después de conocer el crimen perpetrado.

Los hechos ocurrieron la tarde del domingo en una casa del barrio Arnoldo Alemán, hasta donde llegó Jairo Carlos Flores Pavón para preguntar a Erlinda Pérez Salgado, de 31 años, sobre el paradero de su cónyuge Mirna Pérez Salgado. Sin embargo, ese día en horas de la mañana Mirna se había marchado hacia Costa Rica.

Flores Pavón, segado por la furia, responsabilizó a su cuñada, Erlinda Pérez Salgado, de haber aconsejado a Mirna de que se trasladara al vecino país.

“Le reclamó dos veces y a la tercera vez, sacó un cuchillo y le asestó tres estocadas, una en la espalda, otra a la altura de la barbilla y la otra en el costado derecho”, explicó la jefa de Información y Análisis del Distrito Seis de la Policía, teniente Marlene Portillo, según la denuncia presentada por los familiares en esa delegación.

“Él vino, se levantó la camisa y sacó un cuchillo grande y le dio varias veces... mi mamá se estaba tapando la sangre, no quise ver, me dio miedo”, relató la pequeña Aydalinda González Pérez, hija de la víctima.

Tras agregar: “Yo decía: a mi mamá la mató Pablito, yo lloraba y me revolcaba, tenía nervios”.

Según los vecinos, tras consumar su criminal hecho, Jairo Carlos Flores Pavón se volvió hacia la pequeña Aydalinda y la estrelló contra el zinc que servía de pared en la cocina, donde momentos antes encontró a su víctima dispuesta a preparar los alimentos de la cena.

A los gritos de la niña los vecinos corrieron al sitio, donde ya se encontraba Erlinda Pérez en el suelo manando abundante sangre.
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Niña testigo de tragedia

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