Reagan: Actor de cine
 |
|
 | Un recorrido por las películas en las que participó |
|
|
| |
Franklin Caldera/(Crítico de cine)
La muerte de Ronald Reagan (1911-2004) ha dado lugar a una reevaluación instantánea de su mandato presidencial (1981-89). Por la trascendencia de los acontecimientos ocurridos durante su administración, siendo el más importante el fin de la Guerra Fría, Reagan es, después de Theodore Roosevelt (el de la política del “gran garrote”) y Franklin D. Roosevelt (el de la del “buen vecino”), uno de los presidentes de Estados Unidos más relevantes del siglo XX y, junto con Nixon, de los más controversiales.
Debido al carácter implacable de su política exterior se le ha llamado, igual que a Theodore Roosevelt y los Bush, un “presidente cowboy”, aunque fue más consciente de los beneficios de la diplomacia y la disuasión que el presidente actual. Sus conciudadanos lo denominaron “el gran comunicador”, arte que cultivó desde su juventud como locutor deportivo.
Por su apoyo a los “contras”, que casi le cuesta la Presidencia, su nombre estará siempre ligado a Nicaragua, en un década en que nuestro país (para bien o para mal) ocupó los titulares de los principales medios noticiosos del mundo, hasta ser sustituido en la década siguiente por las luchas sangrientas en Bosnia-Herzegovina. En la actualidad, la descarnada invasión de EE.UU. en Irán acapara casi el 90 por ciento del tiempo de los noticiarios angloparlantes, en los que Nicaragua apenas ocupa unos minutos cuando se celebran elecciones.
Se piensa que Ronald Reagan fue un mal actor. Para poner su carrera en perspectiva digamos que pertenecía a esa categoría de actores apuestos pero con poca presencia estelar, como Jonh Payne, John Lodge o James Craig, eternos segundones que ocasionalmente protagonizaban películas de mediano y bajo presupuesto.
En 1940 tuvo su primer papel importante en la biografía del legendario entrenador de futbol de la Universidad de Notre Dame en Indiana, Knute Rockne, interpretado por Pat O’Brien. Reagan fue el “half back” George Gipp, muerto en plena juventud. Otra de sus mejores películas es The hasty heart (1949), cuya acción se desarrolla en un hospital para soldados durante la Segunda Guerra Mundial, pero el filme pertenece a Richard Todd como un escocés revoltoso a punto de morir por una afección renal.
El rol por el que Reagan merece ser recordado como actor es el de mejor amigo del protagonista (el deslucido Robert Cummings) en Cumbres de pasión (Kings row, 1942), ambientada en una pequeña y próspera ciudad estadounidense. Basada en la novela de Henry Bellamann, la película aborda un tema similar al de La caldera del diablo (1957): los conflictos familiares y los demonios ocultos en lo que aparenta ser una comunidad ideal.
En dicho filme, Reagan interpretó a Drake McHugh, un joven disipado que se enamora de la hija (Nancy Coleman) de un médico prominente (Charles Coburn). Opuesto a las relaciones de su hija con Drake, el médico aprovecha un accidente sufrido por éste para amputarle, innecesariamente, ambas piernas. Cuando Drake despierta y descubre que le faltan las extremidades inferiores, exclama: “¿Dónde está el resto de mí?” Tan famosas se hicieron estas palabras que Reagan las usó como título de su autobiografía publicada en 1965, un año antes de ser elegido gobernador del Estado de California.
Anteriormente había sido presidente del sindicato de actores de cine (1947-952 y 1959), donde lideró una huelga contra las compañías productoras. Su paulatino giro a la derecha se confirmó con su apoyo a la candidatura presidencial de Barry Goldwater en 1964. Ese mismo año se estrenó su última película, Los asesinos (The killers), sobre un cuento de Hemingway, en la que interpretó, con éxito, al villano principal. Sus enemigos políticos prefieren recordarlo como el profesor universitario que cría a un chimpancé en Bedtime for Bonzo (1951)
Su extensa filmografía incluye roles protagónicos en El equipo ganador (1952), biografía del pítcher Grover Cleveland Alexander, de los Cardenales de St. Louis, y Tigres de la marina (1957), único filme en que aparece con Nancy Davis, su esposa desde 1952. Una película para la televisión, producida en 2003, sobre las relaciones del matrimonio Reagan, protagonizada por James Brolin y la extraordinaria actriz australiana Judy Davis, pasó sin pena ni gloria. Durante ocho años (1940-48) estuvo casado con la actriz Jane Wyman.
Hombre de gran agilidad mental, cuando siendo Presidente alguien le recordó que se había graduado en economía y sociología en la Universidad de Eureka (Illinois) con un promedio de notas mediocre, Reagan respondió: “Es verdad. Si hubiera estudiado más, quién sabe hasta adónde habría llegado”. 
|