Balance de elecciones
Rosa Marina Zelaya Velásquez
En las recientes elecciones de autoridades municipales se evidenció la amenaza a nuestra frágil democracia con la abstención más alta de la historia contemporánea de Nicaragua: el 54 por ciento de ciudadanos no votaron, de tal suerte que la abstención fue la ganadora de las elecciones.
Posibles causas: rechazo a los políticos, a la forma de hacer política, son los grandes aplazados en estas elecciones. Ineficacia administrativa del Consejo Supremo Electoral: al no entregar a muchos ciudadanos su cédula de identidad o el documento supletorio para votar; proporcionar un padrón electoral defectuoso, donde numerosas personas no aparecían, a pesar de haber votado en las recién pasadas elecciones y a otras las ubicaron en lugares remotos a su domicilio, hubo candidatos que no pudieron votar por ellos mismos, personas que aparecían en el padrón de pared del centro de votación pero en el padrón fotográfico no aparecían; aperturas tardías de las juntas por la inexplicable utilización de una ponchadora, que según los mismos magistrados del CSE el proveedor les había advertido que les iba a crear problemas, entonces ¿para que las compraron y utilizaron? ¿y las que se usaron en el 2001? Y según quejas públicas por haber nombrado como segundos miembros en la misma JRV, a personas de diferentes partidos políticos y por supuesto abrirse discusiones al respecto, que retrasaron su apertura; instrucciones diferentes del CSE a los miembros de las JRV sobre la aplicación del artículo 41 de la Ley Electoral, el cual es claro: el que no aparezca en el padrón electoral y demuestra con su cédula o documento supletorio que reside en la circunscripción territorial de la respectiva JRV, ésta les debe permitir votar y hacer constar este hecho en el acta respectiva.
Sin embargo a numerosos ciudadanos no se les permitió votar; cierre de las JRV antes de la hora estipulada por la Ley Electoral, que incluso creó fuertes incidentes en los centros de votación como se conoció por la amplia cobertura de los medios de comunicación social.
Muchas de estas causas de impedimento al ejercicio del voto es una clara violación al derecho político de los ciudadanos consagrado en nuestra Constitución Política y en la Ley Electoral. Otras causas: ciudadanos que se encontraban fuera del país, enfermos o presos. Porque el padrón electoral no fue depurado por el CSE y contiene personas que han fallecido.
En consecuencia, se han electo autoridades municipales de forma legal pero no están legitimados ni respaldados por la población electoral de su municipio, al haber sido electos por escasos votantes, ya que de los pocos que llegaron no todos votaron por ellos. El partido que obtuvo más alcaldías y concejales obtuvo alrededor del 26 por ciento de los votos en relación al padrón electoral. Esto deben tomarlo en consideración los electos.
Vistas estas amenazas a la frágil democracia en Nicaragua, los líderes de los partidos políticos deben evaluar con objetividad y autocrítica el desempeño de sus organizaciones en estas elecciones y comprometerse a la modernización y democracia interna de sus respectivos partidos y a prepararse de forma adecuada para las elecciones del 2006.
La ciudadanía que se abstuvo de participar en estas elecciones también tiene que reflexionar profundamente y analizar si valió la pena que otros decidieran por ellos. Y todos debemos contribuir a tener una Ley Electoral con un buen sistema electoral y de partidos políticos exigiéndoles a los diputados que cumplan adecuadamente con su mandato de ser representantes del pueblo.
Hay que exigir que el próximo año que se elijan nuevas autoridades electorales sean seleccionadas y electas por su capacidad, honestidad e idoneidad para el cargo y no por criterios partidarios. A ese nuevo Consejo le corresponderá entre otras cosas, la depuración del padrón electoral para que no ocurran de nuevo las ineficiencias de este proceso electoral, la renovación de las cédulas de identidad, ya que muchas se vencen el próximo año, a bajar los costos de la realización de las elecciones y a contribuir a generar confianza en el órgano electoral.
Los desafíos están planteados, las formas de superar los problemas, errores u obstáculos al ejercicio de la democracia está en cada uno de nosotros, con especial responsabilidad a los que en este momento detentan la posibilidad real de los cambios por ser autoridades del país y en los partidos políticos. En caso no las asuman, los ciudadanos no debemos dejarnos arrebatar la posibilidad de tener la Nicaragua que queremos, con instituciones que realmente nos representen, con organizaciones políticas verdaderamente democráticas y con la celebración de elecciones en que podamos y queramos participar, con la confianza de que nuestro voto sí vale, sí cuenta.
La autora fue Presidenta del Consejo Supremo Electoral

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