Bachillerato por madurez, una segunda oportunidad
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María Sándigo hace exámenes mientras su hijo subía a su promoción.
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Arlen Pérez
María Sándigo, de 46 años, no recuerda exactamente cuándo dejó de estudiar, considera que tenía aproximadamente 20 años. Ella piensa continuar estudiando para apoyar a sus hijos. “Mi hijo está instalando un preescolar, yo pienso estudiar Administración Escolar para ayudarlo a administrar la escuelita”, relató.
Nunca es tarde para estudiar, y el bachillerato por madurez es una muestra de ello. Los alumnos de esta modalidad están haciendo sus exámenes finales para estar listos para la universidad.
Este bachillerato es para personas que por múltiples razones han descontinuado sus estudios, sobre todo en edad de 18 años en adelante.
Algunos de los centros que imparten este bachillerato en Managua, son: Instituto José Dolores Estrada, Colegio Autónomo Bello Horizonte, Colegio Rubén Darío y Colegio Alfa y Omega. Los alumnos en esta modalidad superaran los 800 a nivel nacional.
“Este bachillerato está estructurado en dos niveles. En el primer nivel ven las asignaturas de primero, segundo y tercer año, es decir del ciclo básico, y el segundo nivel corresponde al ciclo diversificado, cuarto y quinto año”, explicó Reyna Carvajal, directora general del Instituto José Dolores Estrada.
La modalidad del bachillerato por madurez es por tutoría. Dos veces al año los estudiantes tienen la oportunidad de realizar los exámenes para pasar al siguiente nivel. Las pruebas corresponden a cada asignatura que se cursa en la secundaria.
LOS SACRIFICIOS
María Sándigo regresó a las aulas después de haber cumplido con la preparación de sus hijos. “Tenía bastante tiempo de no estudiar y no había podido lograr concluir el bachillerato, dejé de estudiar hace mucho tiempo por la familia y los hijos, había que prepararlos primero a ellos, y ahora que se me dio la oportunidad decidí concluir el bachillerato”, explicó.
Los sacrificios para Sándigo han sido muchos, el sábado ella estaba haciendo exámenes mientras uno de sus hijos subía a su promoción en el Manuel Olivares.
“Es mucho más el esfuerzo que hace uno para no dejar de estudiar a esta edad, pero considero que nunca es tarde, la educación es de toda la vida. Hay que alcanzar las metas que uno joven con hijos pequeños no logró, y ahora que están grandes puedo hacerlo y ellos me apoyan”, finalizó Sándigo.

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