La búsqueda no ha terminado
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Ayer nadie salió a buscar a los turistas, pero se espera que hoy salgan varias brigadas a buscar a los desaparecidos |
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Pobladores de Ometepe leen los carteles que los familiares de los turistas desaparecidos han colocado por toda la isla, ofreciendo una recompensa de 5,000 dólares a quien les dé información sobre ellos.
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José Adán Silva y Noelia Sánchez R.
Ometepe, Rivas. — Nunca antes el vuelo de los zopilotes había sido tan observado por tantos ojos en esta isla. Cada oleada de esas aves negras es seguida con entusiasmo por unos, y con preocupación por otros. Todo un pueblo está atento al vuelo de estas aves.
La razón es sencilla pero aterradora: los zopilotes sobrevuelan los sitios donde algo yace muerto. Desde las alturas observan y olfatean la carroña y luego bajan por ella.
Desde hace 12 días, sin que nadie lo esperara, se convirtieron en informantes de todo un ejército de hombres y mujeres que buscan sin descanso un rastro que dé con el paradero de los dos turistas que desaparecieron desde el pasado 17 de noviembre en el espeso bosque del volcán Maderas.
MISTERIOS BAJO ALAS NEGRAS
Bajo el vuelo de los zopilotes se esconden muchas cosas. Unos esperan que indiquen el lugar donde puedan estar los cuerpos de Jordan Ressler (EE.UU.) y Nicholas L. Roth (Inglaterra) y terminar de una vez por toda el drama.
Para otros, el vuelo de los zopilotes es una oportunidad para echarse a la bolsa los cinco mil dólares que los padres de los turistas ofrecieron como recompensa a quien diera información sobre el paradero de los turistas (vivos o muertos).
Para otros, como la Policía Nacional y los soldados del Ejército de Nicaragua, el vuelo siniestro podría ser el fin de un misterio y el descanso de las tropas. Y para otros, como los padres de los chicos, el vuelo de los zopilotes es simplemente la diferencia entre la felicidad y el dolor. En los últimos dos días, el vuelo de esas aves ha movilizado a decenas de personas. La primera vez un equipo tardó ocho horas hasta llegar al sitio indicado por los zopilotes. Era un venado muerto. Otra nube de esos pájaros sobrevoló un sitio, y un equipo de exploradores voluntarios siguió por 12 kilómetros el rastro. Era el cuerpo de una boa enorme. La última vez que los vieron volar, simplemente se darían banquete con un mono sin vida.
DÍA DE DESCANSO
Ayer no volaron por ningún sitio del volcán. Tampoco nadie de las decenas de exploradores que durante la última semana recorrieron el volcán, salió a buscar a los turistas. Fue un día de descanso para todos: ni la Policía ni los guías ni los turistas salieron al coloso a buscar los cuerpos. Es más, ayer domingo las tropas del Ejército habían abandonado la zona con todo y helicópteros.
De los más de 20 policías que durante toda la semana estuvieron cubriendo el área, ayer estaban apenas cinco. Posiblemente hoy regresarían más y hasta se rumora la venida desde Estados Unidos de una brigada especial de rescate.
Mientras tanto, la comunidad entera de Altagracia comenta y apuesta por la suerte de los turistas, sobre quienes se tejen hipótesis de todo tipo, desde la más sencillas hasta las más tétricas. Para unos, como Salvadora Valle, los jóvenes están vivos, pero atrapados en alguna trampa.
Para otros, como Benjamín Loria, los turistas están muertos en alguna cueva o caverna a donde los zopilotes no pueden llegar.
Y para Augusto Barahona, un campisto creyente de las cosas ocultas, los turistas simplemente fueron encantados y se encuentran hechizados en algún lugar del bosque, de donde nunca saldrán. Y es que no en balde los hoteles de la zona promueven el eslogan de “Ometepe, tierra de leyendas y encantos”.
Pedro Pablo Álvarez, joven guía turístico de 30 años, aún recuerda las historias de sus padres y abuelos: encantos, duendes, fantasmas y tesoros protegidos por el espíritu del volcán. “Eso era antes, ahora ya casi no se escuchan esas historias, pero siempre se ha dicho que en el bosque hay maldiciones y que quien se roba algo, se pierde para siempre”, dice, pero luego acepta que él ya no cree en eso y que duda que sus amigos todavía crean en las leyendas.
Si hay algo que le moleste en esta situación, más allá de historias de fantasmas y leyendas, es el hecho de que hayan ofrecido recompensa. Eso, a su juicio, prostituyó la solidaridad nata de los pobladores de la isla.
“Aquí somos solidarios sin necesidad de dinero; no era necesario que los padres de los turistas ofrecieran dinero para que buscaran a sus hijos, ahora mucha gente anda buscándolos no por ayudar, sino por agarrar reales”, dice Álvarez.
HIPÓTESIS MACABRAS
Para José Santos López, presidente de la Cooperativa Carlos Díaz Cajina, los turistas simplemente están vivos y lejos de cualquier maldición o rumor supersticioso. Él cree que ellos están en el fondo de algún abismo de donde no han podido salir por falta de equipos.
"En ese cerro jodido hay muchas trampas y abismos a los que no hemos entrado por falta de equipos, en algunos de esos abismos ellos deben estar", dice Lopez, quien ha comandado dos brigadas de búsqueda y rescate.
Algunos, muy pesimistas, creen que los jóvenes se ahogaron en la laguna que existe en la cúspide del coloso; otros opinan que los jóvenes fueron secuestrados y sacados en lancha del volcán, y que sus captores esperan que pase el escándalo para negociar. Entre algunos exploradores existe la desconfianza de que alguien haya encontrado los cuerpos y los haya ocultado para reclamar la recompensa sin tener que compartirla con nadie.
Todo eso pasa por la mente de un pueblo que sigue día a día el drama de los turistas desaparecidos. Mientras tanto, todos alzan la vista al cielo para seguir en silencio el vuelo de los zopilotes.

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