Avioneta de León llevaba cocaína
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La avioneta bimotor abandonada por narcos en una pista en El Jicaral, León.
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Luis Alemán Saballos
En la avioneta dejada abandonada en una pista de aterrizaje en el municipio El Jicaral, la noche del viernes, se trasegaba cocaína, según reveló un examen practicado en el interior de la aeronave con el aparato conocido como Ioscan, confirmó la Policía Nacional en el departamento de León.
Peritos del Laboratorio de Criminalística aplicaron en dos ocasiones el Ioscan y éste reveló que había partículas de cocaína en la nave.
“Trasegaban cocaína”, dijo categóricamente el comisionado César Díaz, segundo jefe de la Policía Nacional en León. “No sabemos qué cantidad, pero sí que era cocaína”, aseguró.
El cuidador de la pista y único testigo del aterrizaje de la nave y trasiego de la cocaína, reveló a la Policía que al menos el que daba las órdenes al resto de hombres, la noche del viernes podría ser mexicano debido al acento.
Según el vigilante, el hombre cuando daba órdenes constantemente mencionaba la frase: “Oye güey”, muy usada por los mexicanos.
OPERATIVO SORPRESA
Los narcotraficantes permanecieron cerca de tres horas en la pista, tiempo que utilizaron para colocar señales lumínicas a la orilla de la terminal.
Hombres armados con fusiles AK en lugares estratégicos luego trasegaron la droga de la nave a por lo menos siete vehículos que posteriormente abandonaron el lugar con el cargamento narco.
“Todo el operativo tuvo una duración de tres horas aproximadamente”, relató el vigilante a los investigadores policiales.
APARECEN CAMIONETONAS
Señaló que cerca de las 09:00 p.m. aparecieron por el lado este de la pista, seis camionetas, entre ellas dos doble cabina de tina.
Un hombre que estaba escoltado por varios más armados con fusiles, se le acercó y después de saludarlo le pidió que le entregara su teléfono celular y su arma, respondiéndole éste que lo único que tenía era un machete.
El sujeto ordenó a un armado que se hiciera cargo del vigilante a quien subieron a una de las camionetas, las que se dirigieron al final de la pista a unos 1,300 metros. Mientras avanzaban, otros hombres colocaban a ambos lados de la pista, maceteras con kerosene y tela, las que iban encendiendo para que sirvieran como señal a la avioneta.
Aproximadamente 40 minutos después, se escuchó por el lado este de la pista el sonido de un motor y luego se pudo ver una avioneta que sobrevoló la pista y luego aterrizó, llegando al final de la terminal, donde estaban los vehículos.
Minutos después, unos 20 hombres incluido el vigilante, comenzaron a descargar una cantidad no determinada de bultos, los que acomodaban dentro de las camionetonas, que una por una fueron abandonando el lugar.
El trasiego duró cerca de dos horas y cuando la nave estaba vacía, el que parecía ser el jefe ordenó a uno de los hombres que la quemara.
Rociaron combustible sobre el fuselaje y lanzaron un mechón encendido, mientras subían a una camioneta y se dirigieron a la caseta ubicada al inicio de la pista.
El aparato inexplicablemente no tomó fuego y en la escalinata de acceso quedó el mechón que no provocó mayores daños a la nave.
Mientras a unos 10 metros alrededor de la nave, quedaron abandonados siete fusiles AK, los que portaban los hombres que se dedicaron a guardar la seguridad mientras se realizaba el trasiego de la coca.
El que hacía de jefe, ordenó al cuidador que se acomodara en la hamaca ubicada en la caseta de vigilancia y le advirtió que quedaría un hombre armado para garantizar que no se moviera del lugar.
“Por su seguridad y la de su familia, no abandone el lugar”, le advirtió el hombre que de inmediato subió a una camioneta que abandonó el sitio.
El vigilante calcula que eran las cuatro de la mañana cuando dispuso ir a la casa del administrador de la finca, a quien le contó lo que había pasado y éste a su vez informó a la Policía de León, los que llegaron cerca de las cinco de la mañana del sábado 27 de noviembre.

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