Le faltó corazón
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Fajardo más allá del entrenador, vendaje y peso |
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Carlos Fajardo no significó nunca un peligro para Iván Calderón, quien resolvió al nica a través de una decisión sin cuestionamientos el sábado.
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Edgard Tijerino M. Enviado Especial/ Las Vegas
Carlos Fajardo regresa hoy a Nicaragua con las manos vacías. No hay algo más terrible que las esperanzas rotas, y eso ocurre de diferentes maneras en el siempre complicado tránsito que tenemos en esta vida.
Lo clave es tener el coraje y la capacidad de superación para hacerlas resurgir. La vida sólo le abre los brazos a los fuertes de alma, corazón y mente.
Olvídense de la ausencia de un entrador, de lo inseguro de los vendajes y de la afectación que produce una recuperación de peso, que te roba rapidez y precisión. Carlos Fajardo evidentemente inferior a Iván Calderón, no pudo presionar ni obtuvo la menor oportunidad, porque le faltó corazón.
El boxeo es un deporte que tiene su soporte en el instinto puro, que exige una valentía próxima a lo suicida, y que necesita, como materia prima fundamental, un corazón inagotable en la aceleración de sus bombeos.
En el centro del ring, cuando has salido de tu esquina con el tañido de la campana en busca de tu destino, tratando de agarrar tu futuro, estás solo. No hay palmadas en la espalda ni susurros en tus oídos, sólo escuchás y sentís, los latidos de tu corazón, y es eso lo que independientemente de la limitación de tus recursos puede impulsarte a la hazaña.
¿NO ES ASÍ CARLOS?
Lo que deberías haber visto es un vídeo de Adonis Rivas contra el “Peluche” Morales. Cierto, no existe punto de coincidencia entre el boxeo versátil y la gama de habilidades de Calderón, con el boxeo gris de Morales, pero Adonis peleó inyectado de una determinación que sólo es producto de un gran corazón. Y eso que no disponía de punch capaz de hacer daño.
Y no se trata de ganar o perder, sino de actuar, como nos recomienda Fernando Savater en su excelente libro El valor de elegir: el problema de elegir lo que tienes que hacer es el problema de la vida entera.
Eso fue lo que te faltó Carlos, algo que siempre han necesitado hasta los grandes de verdad, aquéllos que con el pasar del tiempo se ven inmensos como una montaña. Fue el corazón de Rocky Marciano el factor que le permitió salir de los escombros y vencer a Joe Walcott; el mismo factor utilizado por Alí para sobrevivir con una mano fracturada frente a Ken Norton, y el que empujó hacia la materialización de un impacto de última hora, a Julio César Chávez contra Meldrick Taylor.
Si hubieras perdido tan entregado como Alexis Argüello contra Ernesto Marcel, Frazier con Foreman después de ser derribado cinco veces, o Art Hafey frente a Argüello en Masaya, todos ellos superados ampliamente en destreza, sin posibilidades de provocar milagros, pero batallando con fiereza hasta sacar sus últimas gotas de sudor y de sangre, otro impresión hubieras dejado.
Aún muy bien vendado, con Emanuel Steward en la esquina y tu peso en el punto correcto, sin corazón en el pecho, la historia y el desenlace no hubieran variado.
Eso sí, todavía estás joven y podés reinventarte para actuar como se debe en un momento crucial.
Se asegura que Dean Dixon no le cobró, pero debe haberlo hecho Mario Arce, y los gastos del examen antidoping y “varios”, reducen considerablemente el ingreso, lo que constituye otro golpe para el púgil que tratará de reaccionar.
¿CUÁNTO LE QUEDÓ?
Tratándose de boxeo, nunca pregunto por la distribución del dinero. Aprendí rápido cuando comencé en esto de ser cronista a la brava, que ese tema es espinoso y que se usan muchos artificios.
Se dice que Fajardo también puede regresar con poco en sus bolsillos. De la bolsa de 11 mil dólares, un 33 por ciento queda para impuestos, y usualmente, no sé si en este caso, otro 33, va hacia el porcentaje de manejadores y otros gastos.

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