La grafía de El Güegüense
 |
|
 | Algunos ejemplos de orden léxico-gramaticales para comprender mejor los orígenes de la palabra Güegüense |
|
Escena callejera de El Güegüense. Don Forsico, Don Ambrosio. |
| |
Enrique Peña Hernández
Como se ha venido escribiendo Güegüence (con c), que es forma incorrecta, expondré los argumentos técnicos —de orden léxico-gramatical— que militan a favor de la grafía Güegüense (con s) en su desinencia.
De acuerdo con las investigaciones del eminentísimo nahualista mexicano, Don Cecilio A. Robelo (Diccionario de Aztequismos o Jardín de voces aztecas, México D. F., 3 a. Edic., pág. 294) del término huehuentzin (de huehue, viejo; tzin, diminutivo reverencial) se derivó en forma españolizada la palabra huehuenche o güegüenche, empleada en México para designar al indio viejo que dirige las danzas religiosas que realizan o representan en los santuarios, como el de Guadalupe.
Las corrientes migratorias que bajaron a Nicaragua y se ubicaron principalmente en la región llamada Manquesa (Diriá, Diriomo, Catarina, San Juan de Oriente, Masaya, Niquinohomo, Nandasmo, Masatepe y Carazo), con su lengua trajeron sus costumbres. Como bien se sabe, el náhuatl o nahua nicaragüense, en su aspecto fonológico, se suavizó o, mejor dicho, se “desasperizó”.
Así vemos que la raíz tepec, cerro, que en México se conserva aguda, casi áspera: Chapultepec, Tehuantepec, etc., en Nicaragua se torna -tepe, como desinencia grave: Masatepe, Jinotepe, Coyotepe, Motastepe, etc. De igual modo, el vocablo güegüenche se suavizó güegüense, entre nosotros. Ahora bien, hay que fijarse que estamos en presencia de un caso de españolización. Deben, pues, tenerse presente las reglas de lexicogenesia del idioma español, y no otras; y no aceptarse procedimientos errados o, lo que es lo mismo, deben desecharse yerros ortográficos.
Dentro de los sufijos españoles está la forma -ense, que significa relación y lugar de origen (valor gentilicio); v. gr.: castr-ense, for-ense; londin-ense. Bonaer-ense, hispal-ense, tesalonic-ense, rioplat-ense, nicaragü-ense, etc.
Por otra parte, constituye una realidad fonética hispanoamericana que el seseo en forma correcta, dado que no pronunciamos la Z ni la C delante de e, i (ce, ci) en que tiene valor de Z porque no tenemos articulación interdental o sólo la empleamos por afectación. Lo natural, espontáneo y usual es la articulación alveolar: Ej., escribimos Cecilia y pronunciamos Sesilia.
Como se ve, hay razones ortográficas y fonológicas en pro de Güegüense (con s). La forma Güegüense (con c), que pronunciamos güegüense, es a todas luces incorrecta y no refleja gráficamente la realidad fonológica del vocablo.
Como la tendencia lingüística es escribir como se habla, al tratarse de una dicción españolizada formada en nuestros lares, lo propio, adecuado y lógico, es la grafía Güegüense (con s). 
|