El primer personaje de la literatura nicaragüense: El Güegüense
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El güegüense. Pintura de Henry Aguilar. |
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Pablo Antonio Cuadra
Después de oírla y leerla muchas veces y de rastrear las referencias y opiniones de nuestro pueblo sobre El Güegüense, llegué a la conclusión de que la obra permanece viva no por uno de esos apegos irracionales, casi supersticiosos, de la mentalidad popular a ciertas tradiciones sino porque su protagonista es un personaje que el pueblo nicaragüense lleva en la sangre.
El Güegüense o Macho Ratón es nuestra primera otra de teatro, sus diálogos son todavía bilingües —parte en español, parte en náhuatl— y su originalísima estructura de “comedia-ballet” o “comedia danzante”, con 14 partes musicales, sospecho que ha sufrido alteraciones al transmitirse de memoria o por copias muy defectuosas a través de los siglos, enredándose un poco el hilo de su acción aunque siempre se puede captar su sencillo argumento desarrollado con marcada intención de crítica a la autoridad y de burla social, como la calidad literaria o dramática de la mayor parte de sus escenas, no por primitivas menos admirables en su acción y en su diálogo vivaz y picaresco; pero, sobre todo, queda logrado y viviente el protagonista, El Güegüense, el primer personaje de la literatura nicaragüense y seguramente también uno de los primeros de la literatura popular de Hispanoamérica.
Mientras esta valiosa pero casi ignorada obra de teatro folclórico espera al crítico que le haga justicia en las historias literarias de América, abordaré a su principal personaje, no para someterlo al estudio literario que merece sino solamente para reconstruir su fisonomía y su carácter porque El Güegüense, a pesar de nacer en el momento inicial de nuestro mestizaje cultural, ya resume, en forma caricaturesca y satírica, todas las características que hemos venido anotando como propias del nicaragüense. Es la primera auto- burla de un pueblo burlesco, la primera mirada a su imagen en el espejo de la sátira. Se me ocurre que este solo hecho: la creación de un personaje literario viviente, caracterizado, representativo y satírico en una obra popular folclórica de teatro y en una época prematura es un testimonio no despreciable de la personalidad del pueblo que le dio la vida.
El Güegüense parece llegar a su obra como un ser con existencia anterior a ella, como un tipo que viene del pasado y del pueblo —probablemente un viejo personaje creado por el antiguo y desaparecido teatro de aborigen— y salta al escenario del nuevo teatro mestizo y bilingüe y al actuar, también él se mestiza y completa en sí mismo el primer boceto satírico del nicaragüense.
Fragmento tomado de El Nicaragüense. 
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