MARTES 6 DE DICIEMBRE DEL 2005 / EDICION No. 24015 / ACTUALIZADA 12:59 a.m.





EL HUMOR DE



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Concierto Carga-cerrada a teatro lleno

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La familia Mejía Godoy y sus retoños, regalaron una noche cargada de alegría y mensajes positivos.

 

Leslie Ruiz Baldelomar
info@laprensa.com.ni

Si los damnificados del huracán Beta mejoraran su estilo de vida proporcionalmente al cariño que anoche en el concierto Carga-cerrada derrochó la primera y segunda generación de los Mejía, hoy serían las personas más afortunadas del mundo.

Los hermanos Mejía Godoy, sus hijos y sobrinos, incluyendo a Luis Enrique “el príncipe de la salsa”, se presentaron en el Teatro Nacional Rubén Darío, ante un lleno prácticamente absoluto. Sólo una cantidad insignificante de sillas no fueron ocupadas.

Así se puede afirmar que lograron su intención: llenar el templo para ayudar, hasta donde se pudiera, a los damnificados del huracán Beta, en la costa caribe nicaragüense.

El plan era recaudar unos diez mil dólares, que de lograrlo significarían en realidad una mínima parte de lo que necesitan esas personas.

La fiesta de los Mejía comenzó puntal, es decir, a las 7:30 p.m., con Un gajo de chilincocos, interpretada por todos los artistas que aparecerían en el trayecto de la presentación.

Durante los minutos que duró el tema, el público tuvo la oportunidad de convencerse de una cosa y es que esta familia, cuando está en el tablado (y aunque no lo esté) no necesita de elementos externos, en este caso de escenografía, para llenar el espacio de la puesta en escena.

El espectáculo fue hilvanado con los tradicionales villancicos navideños, pero también con bromas o chistes jocosos de Carlos y Luis Enrique Mejía Godoy. Ellos son expertos en hacer que la gente ría a carcajadas.

“No sólo le cantamos a Somoto, París de Centroamérica, sino también al resto de Nicaragua”, dijo en algún momento Luis Enrique Mejía Godoy.

Carlos causó mucha gracia al decir, con mucho respeto, que Jesucristo y su padre en algo se parecen y es que los dos son carpinteros.

Quien dio la principal lección de la noche fue Luis Enrique, quien por medio de una anécdota, contó que una vez le preguntó a su hijo si sabía qué es lo más importante de la vida. El pequeño de cuatro años respondió que no sabía y el cantante le dijo que la familia.
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