Ernesto Leal: Secretario de la Presidencia
“No se trata de ingenuidad política”
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El bautizo de fuego de Ernesto Leal como Secretario de la Presidencia no pudo ser más intenso esta semana. Caminó sobre las mismas brasas. El teatro criollo desplegó todos los escenarios posibles: desde Estado de Emergencia, Acuerdo Nacional, Farsa, hasta Diálogo Político. Leal, sin embargo, piensa que “hoy estamos mejor que ayer” |
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Eduardo Marenco Tercero
Qué sola se queda la Casa Presidencial un sábado por la mañana. Cada paso deja un eco. Cualquier voz es señal de alarma para los policías que custodian sus pasillos. Es como estar en las entrañas de un elefante blanco, aunque arquitectónicamente se concibió como un barco, la nave del poder, cuya proa —un balcón que da al Palacio Nacional— está también solitaria este sábado por la mañana.
En su despacho del segundo piso está Ernesto Leal, Secretario de la Presidencia. Tiene en sus manos el Acuerdo Político que nació, naufragó y revivió en menos de 72 horas. Leal piensa que la tormenta ha pasado y que hay oportunidad de enrumbar el barco hacia puerto seguro.
Hay quien piensa que hubo cierto grado de ingenuidad política del Gobierno al firmar un acuerdo que al día siguiente dio la impresión de ser papel mojado. ¿Cómo lo ve usted?
Yo no creo que se trate de ingenuidad política. El Presidente de la República siempre ha querido ver cómo se produce un entendimiento nacional, y lo viene proponiendo desde hace varios años. Había que buscar una posibilidad. Cuando se llega a esta redacción final (muestra el famoso Acuerdo), hubo un mes de pre-negociaciones donde no nos juntábamos ni nos reuníamos con liberales y sandinistas; pero ellos recibían documentos y nosotros también. Fuimos negociando y avanzando en ese sentido.
¿Cuál fue su reacción cuando vio, al día siguiente de la firma del Acuerdo, que la Asamblea aprobó las Reformas Constitucionales?
Fue frustrante, un impacto innecesario, porque al final de cuentas nos logramos sentar el viernes, todavía, y estuvimos juntos todo ese tiempo y llegamos a un entendimiento. Nosotros creemos que el entendimiento bien lo pudimos tener desde antes. Ahora a lo que se llegó es a una solución donde el artículo transitorio que se aplicaba a uno solo de los artículos (de las Reformas) se va aplicar a una serie de artículos más.
¿Le quedó la sensación de que la contraparte había actuado de mala fe?
En ese momento se piensan muchas cosas, porque se siente uno que han fallado, que ha sido en parte un incumplimiento sumamente drástico, un incumplimiento grave para el país, pero lo importante es que logramos todos recuperar el entendimiento y la reunión del viernes en la Unica nos llevó a lograr sentarnos por primera vez. No fue un diálogo, sino un pre diálogo, porque el único tema que íbamos a discutir es el punto número dos del acuerdo para el diálogo nacional, que hablaba de que las Reformas Constitucionales en trámite parlamentario incluirían en su aprobación una disposición transitoria de rango constitucional.
Hay personas que se preguntan por qué el PLC no suscribió el Acuerdo y ése fue uno de los argumentos de un diputado que usted mismo mencionó, que decía “Nosotros no firmamos el acuerdo”. ¿Por qué no lo firmó el PLC?
Bueno, eran circunstancias que se daban en ese momento. El ochenta o noventa por ciento de este Acuerdo el PLC lo conocía.
¿A través de quién?
A través de personas de Naciones Unidas que hicieron una excelente labor. Fue un enviado especial, hizo sus planteamientos, nosotros hicimos el nuestro, y papeles iban y papeles regresaban, con propuestas y contrapropuestas. El noventa por ciento de este documento el PLC lo conocía.
¿Y por qué no lo firmó?
Ésa es una pregunta que habría que hacerle al PLC. Para el final...
¿Pero ustedes le exigieron que firmaran?
Es que no es de exigir, no, aquí se tiene el convencimiento y voluntad política.
Voluntad que se expresa suscribiendo un acuerdo. ¿No?
Exactamente, pero al final lo importante es que pudimos llegar a recuperar ese acuerdo para el diálogo nacional. Y ya está recuperado, y tan es así que nosotros iniciamos el miércoles por la tarde ya un diálogo formal con el PLC y el Frente Sandinista en presencia del Cardenal Obando y en presencia de testigos como Naciones Unidas.
¿Qué fiabilidad les despierta ahora a ustedes como interlocutor político el comandante Daniel Ortega?
Éste es un proceso de ir recuperando o teniendo confianza. Estamos iniciando un proceso, hay mucha desconfianza de por medio, es decir, yo diría y si les preguntás a los otros, posiblemente dirían lo mismo, ha habido desconfianza de todos y entre todos; y esa confianza se tiene que ir construyendo en base a acuerdos que se respeten e implementen. Hoy (sábado) nos encontramos mejor que ayer viernes, porque habíamos amanecido con un acuerdo que desde nuestra óptica se había incumplido y entonces estábamos en una situación de tensión muy alta. Sin embargo, el haber llegado a un pre acuerdo para el diálogo, va iniciando el establecimiento de confianza mutua. Apenas estamos iniciando, esperamos que a medida de que el diálogo se desarrolle la confianza entre las partes se va a ir fortaleciendo.
Quedó la impresión de que había un doble juego de parte del Comandante Ortega, que por un lado suscribió un acuerdo con el Presidente, con testigos como el cardenal Obando y representantes del PNUD, pero por debajo de la mesa mantuvo vigente el acuerdo de El Chile, con el ex presidente Alemán...
Bueno, obviamente en ese momento te queda un mal sabor, te queda un impacto de que te fallaron en el acuerdo. Pero el hecho de que se recupere otra vez, y que el comandante Ortega haya dicho que siempre iban a respetar ese acuerdo... lo que pasa es que queríamos incluir al PLC; (para) que verdaderamente participara en este diálogo nacional.
Una vez se abrieron las negociaciones previos al diálogo político, hay diputados liberales como Noel Ramírez que exigen que Arnoldo Alemán sea un interlocutor legítimo dentro de ese diálogo...
No es una exigencia, fue un planteamiento que hizo el diputado Ramírez. Ayer consulté con algunos juristas importantes y me decían que esto es un asunto del resorte del Poder Judicial que no es del Poder Ejecutivo. Y tal vez en ese momento lo que había era que al inicio de esta sentada estuvo el presidente Bolaños y el comandante Ortega. Ahora entramos a un diálogo distinto, ya no estarán ni el presidente Bolaños ni el comandante Ortega y ya no se hace necesaria la presencia de otros actores. Entonces se diluye un poco esa petición puesto que ya no estarían en esa desventaja teórica que se hablaba en ese entonces. Así que entramos en un proceso nuevo. Y además, me decían al inicio algunos juristas connotados que esto es del resorte del Poder Judicial.
Hay juristas como Sergio Cuarezma que expresaban en LA PRENSA que este diálogo probablemente podría servir de argumento para los liberales, para decir que Arnoldo Alemán es un “reo político”, en la medida de que también es un interlocutor político. ¿Usted cómo lo ve?
Bueno, yo no creo pues, nosotros no hemos tenido ninguna reunión con Arnoldo Alemán. Yo no creo que sea un reo político. Ha sido juzgado por delitos supuestamente comprobados, ha sido condenado a veinte años de prisión, así que reo político prácticamente no es el caso, eso ya pasó a la historia de Nicaragua, y esto es un caso distinto donde el Poder Judicial ha decidido lo que todos conocemos.
Pero todos sabemos que el afán de los arnoldistas es liberar a su “máximo líder”. ¿Esa petición está de alguna manera rondando las mesas de negociaciones para buscar una “salida política” a ese caso?
En las mesas de negociaciones y en las reuniones del Presidente con el comandante Ortega no se ha mencionado ese caso, no ha sido sacado sobre la mesa, no ha sido discutido ni puesto en agenda ni mucho menos.
La Presidencia abrió un proceso en la Corte Centroamericana de Justicia. Entiendo que ese proceso va a continuar...
Sí, ese proceso, aquí hay un acuerdo de carácter nacional que tiene una serie de implicaciones, en el punto tres habla de un sistema de gobierno que equilibre el peso de los poderes Ejecutivo y Legislativo... sigue teniendo validez el fallo de la CCJ, pero ojalá muy pronto todos lleguemos a un entendimiento sobre todo esto y entonces ya las cosas podrían cambiar.
¿Y qué pasaría con el proceso en la Corte?
Bueno, habría que valorarlo en ese momento, yo no me atrevería a dar ninguna valoración previa a un entendimiento nacional.
Es que la impresión que le queda a la gente es que las Reformas son “malas si las aplican en mi período”, pero no hay problemas que se aprueben para aplicarlas al siguiente período...
Pues yo no creo eso, porque el Presidente nos ha dicho que él es un hombre de principios, un hombre que ha sido muy claro en su vida, muy recto. Y decía, “yo quisiera que esto siga, porque en principio es válido: la ruptura del equilibrio de los poderes del Estado se da no sólo en el gobierno de Bolaños, sino en cualquier gobierno”. Eso nos lo hacía ver él. Por eso nosotros esperamos que de este diálogo nacional salga un fruto verdadero que nos dé un horizonte hacia el futuro, no sólo en el período presidencial de Enrique Bolaños. Y quiero agregar algo sobre eso: el punto uno del acuerdo, que dice que los partidos mayoritarios dejarán claramente expresada la voluntad política de respaldar que el presidente Bolaños cumpla su período presidencial, de forma plena, no es iniciativa del Poder Ejecutivo. Este punto nunca lo pusimos. Es iniciativa de los otros dos. Se trata de trabajar por Nicaragua no por el período del presidente Bolaños.
“Alemán no es un reo político”
Ernesto Leal, Secretario de la Presidencia, recalca que Arnoldo Alemán es un privado de libertad por cargos de corrupción pública y no un reo político.
Con referencia al acuerdo, hay personas que han cuestionado que el documento mencionara palabras como “paquete” de Reformas Constitucionales, lo veían como muy poco jurídico...
Creo que aquí estamos hablando de algo político, tal vez la redacción no es la más feliz de todas, ni jurídica ni en redacción, hay que tomar en cuenta que esto se redacta en momentos de tensión y en el que todos debemos tener satisfacción, y muchas veces por corregir un párrafo le metemos una palabra que no concuerda con lo que se está diciendo, pero lo importante es el espíritu político y la voluntad política que tengamos de llevar a feliz término esto. Aquí posiblemente tendrá defectos y errores, pero lo excelente es enemigo de lo bueno, y aquí buscamos verdaderamente algo que beneficie a los nicaragüenses. Y que de una vez por todas cerremos el capítulo de la transición hacia una democracia que no ha sido construida todavía.
¿Qué lecciones le dejó a usted esa experiencia amarga de ver al día siguiente cómo se tambaleaba un acuerdo suscrito el día anterior?
Lo que hace eso es que te despierta una desconfianza muy profunda. ¿No? Y una negociación en desconfianza es una de las cosas menos productivas que puedan existir.
¿Y cree usted que faltó sagacidad política?
Es que no se trata de sagacidad política, se trata de que bueno, si incumplís el acuerdo, uno no es más sagaz que el otro políticamente, simplemente estás en un acto que ellos alegaban interpretar de una manera, nosotros sostuvimos la claridad de redacción del inciso dos. Pero como te digo: veamos el contexto de cómo nos encontramos hoy. Hoy nos encontramos mucho mejor que ayer. ¿Por qué? Tenemos un acuerdo que lo reconocen todos, una agenda de diálogo nacional; y en segundo lugar, enderezamos la parte que a nosotros no nos satisfacía. Lo importante es ahora demostrar la voluntad política para ver si esto es viable. Y quisiera anunciar que no está solucionado todo, que aquí van a haber una serie de diferencias, divergencias, de problemas, faltas de confianza, pero en la medida que vayamos estableciendo una metodología, creo que en esa medida se va a ir estableciendo una confianza en todos los actores.
¿Qué ocurrirá en lo concreto con las Reformas Constitucionales...?
Bueno, se van a publicar con una coletilla, en los artículos 1, 2, 5 y 6, de que son transitorias. Es un acuerdo firme. Y creo que se va a cumplir.
La gran expectativa es si a través de este diálogo se le pondrá una escalera de oro al caudillo de El Chile.
El diálogo no es para poner escaleras. El problema es que nosotros los nicaragüenses queremos dialogar en beneficio de personas específicas, y yo creo que lo que debe prevalecer es negociar en beneficio de todos y cada uno de los nicaragüenses.

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