DOMINGO 16 DE ENERO DEL 2005 / EDICION No. 23694 / ACTUALIZADA 02:30 am





EL HUMOR DE



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Ahora sí: rebelión en la granja

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. Aunque tendrá a la maquinaria rojinegra en su contra, Herty Lewites está dispuesto a jugárselas: desafiará el liderazgo de Daniel Ortega Saavedra. Espera contar con lo que considera sus armas básicas: testosterona, dinero y organización. En quince días, en Jinotepe se lanzará al ruedo oficialmente. Pero desde ya la cúpula del partido señala: está out por regla. No le importa. Sus cálculos son: “Si pierdo, gano. Y si gano, pues gano”

15 de enero del 2001: Cual gladiadores, Daniel Ortega alza los brazos a Lewites, alcalde electo por el FSLN; y a Evertz Cárcamo, vicealcalde. Gesto imposible ahora.

 

Eduardo Marenco Tercero

Jinotepe estará que arde dentro de quince días. El sábado 29 de enero Daniel Ortega Saavedra ha convocado a un acto multitudinario en su apoyo. ¿La razón? Al día siguiente, en la misma plaza, Herty Lewites —originario de esa localidad— se dispondrá a desafiarlo en un acto de masas en el que formalizará su precandidatura presidencial dentro del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN).

Lewites se hará acompañar de los ex miembros de la Dirección Nacional del FSLN, Víctor Tirado, Henry Ruiz y Luis Carrión; y probablemente, por el general retirado Humberto Ortega Saavedra, aunque el propio Lewites lo niega. Asimismo, lo acuerparán intelectuales sandinistas y comandantes guerrilleros. Se prevé que el ex legislador sandinista Víctor Hugo Tinoco decline sus aspiraciones a favor de las de Lewites. Tinoco obtuvo cien mil votos frente a más de doscientos mil logrados por Ortega durante la consulta popular sandinista del año 2001, en la que el caudillo sandinista consiguió su cuarta postulación presidencial.

Para el domingo treinta estará lista la nueva canción de Carlos Mejía Godoy, Herty, presidente de todos. Desde ya, los muros de Jinotepe se llenan de pintas alusivas al ex alcalde de Managua.

BOMBILLO ROJO

Las pretensiones de Lewites han encendido la alerta roja en el cuartel general de Ortega, en las cercanías del parque El Carmen.

La noche del miércoles pasado se desarrolló una encerrona de toda la estructura política sandinista de Managua, convocada por Ortega en el centro de convenciones Olofito, en la que —según fuentes que asistieron al encuentro— el líder sandinista advirtió que ya hay señales de querer provocar la división dentro de las filas rojinegras. Lewites, en tanto, se queja de que se ha desatado toda una campaña en su contra, desacreditándolo como un hombre de derecha, apoyado por los grandes medios de comunicación y fuente de una eventual división del voto sandinista. Según el propio Lewites, se vende la idea de que él es como el presidente Enrique Bolaños, considerado un “traidor” en las filas arnoldistas.

“Herty no pasará”, pareciera ser la consigna. Las primeras señales se dieron en mayo del año pasado, con un escrito de Rosario Murillo, compañera de Ortega, en el que cuestiona a Lewites por renegar del Frente Sandinista. Posteriormente Ortega dejó en claro que el candidato será él mismo, por cuarta ocasión consecutiva, y desde entonces las relaciones entre Ortega y Lewites se han congelado. “Están frías”, admite el propio Lewites.

¿Cuál es su estrategia? Actos de masas acompañado de connotados sandinistas, trabajo político con miembros del congreso sandinista y la organización de unos diez mil fiscales para garantizar la limpieza de una eventual consulta popular, que la última vez no estuvo exenta de irregularidades.

¿Habrá consulta esta vez? William Grigsby, director de Radio La Primerísima y connotado sandinista, piensa que a Lewites le cerrarán las puertas de una candidatura presidencial en el FSLN. Por varias vías: alegando que para ser candidato presidencial del partido hay que tener una militancia ininterrumpida o mediante una resolución del Congreso Sandinista en la que se eliminen las primarias, lo que permitiría a Ortega autoelegirse como candidato. Lewites está claro de esta posibilidad y se ha reunido el jueves pasado con 36 congresistas sandinistas para solicitar su apoyo. El día anterior Ortega hizo un llamado a cerrar filas en torno a su persona en un encuentro con el tendido organizativo sandinista de Managua.

¿CAÍN Y ABEL?

“Daniel percibe a Herty como un competidor capaz de derrotarlo dentro del Frente”, señala Grigsby, a diferencia de otros precandidatos sandinistas como el propio Tinoco, la doctora Vilma Núñez y el economista Alejandro Martínez Cuenca. “A Lewites sí lo percibe como una amenaza a sus aspiraciones”, recalca.

Por otra parte, Grigsby es de la idea de que Lewites tiene su propio proyecto político y que Daniel Ortega lo ve como la punta de lanza de su hermano, Humberto, para arrebatarle el control del aparato partidario, algo que Lewites niega. Los hermanos Ortega estarían así enfrentados en una suerte de disputa similar a la de Caín y Abel por el control del partido. El general retirado ha negado tener algún tipo de pretensión dentro del FSLN. A Lewites lo ven como el caballito de Troya del general. “Eso es falso. Absurdo. Nunca he platicado con Humberto una cosas de ésas; entre Daniel y Humberto, yo he sido más amigo con Daniel y yo no disputo el liderazgo del comandante en el partido”, responde Lewites.

Pero el mismo libro del general, La Epopeya de la insurrección, ofrece suficientes pistas sobre su excelente relación con Lewites, la que se podría definir como una camaradería; un compadrazgo tal, que Ortega confiesa que Lewites se hizo cargo de administrar el millón de dólares obtenido de gobiernos amigos para la causa insurreccional, bajo el mando tercerista.

Hoy por hoy en el FSLN no existen corrientes políticas. El partido está dominado por Ortega y su alto mando: Rosario Murillo, Dionisio Marenco, Lenín Cerna y René Núñez. A juicio de Grigsby, Ortega se ha aliado con el llamado “bloque de empresarios”, integrado por Bayardo Arce, los hermanos Coronel-Kautz y Francisco López, tesorero del FSLN. Este bloque no apoya a Lewites.

Es en estas aguas adversas en las que se tendrá que mover. ¿Hasta dónde podrá hacerlo? Desde ya, la guillotina pesa sobre su cabeza. “Daniel comete un error al excluir a Herty por anticipado, porque puede originar una fractura del voto sandinista”, advierte Grigsby. En 1996, cuando Lewites fundó el Movimiento Sol para intentar ser alcalde de Managua, Ortega cedió la candidatura a Carlos Guadamuz (q.e.p.d.) y el FSLN perdió Managua debido a la división del voto sandinista, y gracias al voto cascada que benefició a Roberto Cedeño, un candidato inocuo.

Grigsby insiste en que más allá de que Lewites tenga su propio proyecto político, “de fondo están las contradicciones históricas entre los hermanos Ortega; y Herty, siempre ha respondido más a la lógica de Humberto que a la lógica de Daniel”.

Una de las opciones de Daniel Ortega —opina Grigsby— es dejar competir a Lewites para no dividir el voto sandinista y demostrar ser mejor que el ex alcalde. Pero, aparentemente, la decisión es no dejarlo competir. “Herty sin el Frente no gana, pero va a evitar que gane el Frente, ocurrirá lo mismo del 96; a Daniel le queda negociar con Herty, no le conviene excluirlo”, reitera.

Por otro lado, el activista del FSLN es danielista y a juicio de Grigsby, Lewites se ha ganado “animadversión del esqueleto partidario” y del bloque de empresarios, que es “un partido dentro del partido”. Añade: “Lewites no está saliendo a una candidatura presidencial en hombros de la gente de los barrios, sino en hombros de los banqueros y de los grandes medios de comunicación”.

“MODESTO” SE SUMA A LEWITES

Henry Ruiz, el comandante “Modesto”, se pronunció a inicios de la semana, en León, a favor de la candidatura de Herty Lewites y es uno de los principales organizadores de su movimiento político. Ruiz fue condenado a un año de prisión luego de que denunciara presuntos actos de corrupción en el seno de la Fundación Augusto César Sandino (FACS), un organismo no gubernamental que fue durante veinte años la “gallinita de los huevos de oro” de la cúpula sandinista, y por medio del cual obtenían cooperación externa para proyectos sociales, y otros menesteres. Lewites señaló a Lenín Cerna de estar detrás del fallo judicial en su contra.

“La candidatura de Daniel es garantía de la próxima derrota”, advirtió Ruiz, quien guarda arresto domiciliar pero logró movilizarse hasta León. Y a renglón seguido ensalzó a Lewites: “Es un hombre de éxito, de iniciativa y emprendedor, no tiene las estrellitas y no representa la guerra, el fusil, el pasado con el que nos ataca el adversario”.

Irónicamente, a pesar de que Lewites perteneció al ala tercerista del FSLN, está obteniendo el apoyo de miembros de la otrora tendencia “Guerra Popular Prolongada”, como el mismo Ruiz; de los proletarios (Luis Carrión) y de los mismos terceristas: Víctor Tirado. Sin embargo, ¿cómo conciliará el apoyo de Ruiz y la simpatía de HOS, siendo que el general retirado cuestiona de manera ácida la lucha guerrillera de “Modesto”, al destacar el fracaso del lema “En la montaña enterraremos el corazón del enemigo” en su libro recién publicado? Los enterrados fueron los guerrilleros. En su mayoría. El triunfo sandinista —reitera HOS— se debió a la habilidad de los terceristas en tejer alianzas internas y externas. O sea, se debió a él.

NO COME ANSIAS

Lewites, mientras tanto, no come ansias. No se adelanta a una eventual inhibición del Congreso o de la Asamblea Sandinista. Mientras, los está trabajando. Su estrategia, afirma, se basa en testosterona, dinero y organización. “Si no tenés eso en política, ni te movás”, explica. La campaña municipal le costó cuatrocientos mil dólares. La campaña dentro de su propio partido no será barata. Y luego viene el gasto de las presidenciales, que en estos tiempos rondan los cuatro millones de dólares para un partido serio.

Pero ya se la tienen montada. “Anda una campaña de que como candidato del Frente puedo hacer lo mismo que Bolaños hizo con el partido liberal, y que soy de derecha, pero yo soy de izquierda, estemos claros, nunca voy a traicionar, ni voy a meterle una puñalada a Daniel Ortega, porque para mí siempre ha valido más la amistad que una militancia”, dice el ex edil.

— ¿Y vale más esa amistad que una aspiración presidencial?

Eso es normal —responde— vamos a elecciones, si él tiene más militantes a su favor, magnífico, y ahí se va a demostrar que dentro de nuestro partido se elige democráticamente los candidatos.

¿Tiene Lewites un Plan B? Se resiste a admitirlo o a revelarlo. Primero va a dar la batalla. El próximo jueves 20 de enero, un grupo de militantes sandinistas y secretarios políticos lo ungirán como su precandidato presidencial. ¿Alcanzará su meta? Al menos él, no lo pone en duda.

“¡TRAIDOR! ¡TRAIDOR!”

Herty Lewites no olvida el congreso en el que fue elegido candidato a Alcalde de Managua por el FSLN, en el 2000. Muchos le gritaron “¡Traidor! ¡Traidor!”, por haberse ido a fundar el Movimiento Sol.

“¿Traidor de qué? —les respondió— si yo nunca he renunciado al Frente”. Agrega: “Les empecé a sacar muchas verdades de ellos, porque les conocía su historial, entonces todos se quedaron callados y al rato ya me estaban aplaudiendo, eso fue todo, pero no hay reglamento”.

Si no lo hay, es posible que lo haya. Dionisio Marenco, alcalde de Managua, lo da como un hecho.
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