Reportaje especial
Hablando con señas
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Igual que en ocasiones anteriores cuando la guerra y los desastres naturales ocurridos llamaban la atención de todos, Nicaragua nuevamente se ha situado en la palestra mundial, pero esta vez por lo que un grupo de científicos norteamericanos ha denominado el Idioma de Signos Nicaragüenses (ISN) o idioma de señas de los sordos |
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Roberto Pérez Solís
Un silencio casi sepulcral, hasta para los aplausos, reina en el auditorio de la biblioteca Roberto Incer Barquero del Banco Central de Nicaragua. Es martes 11 de enero y contrario a otros días el local está al tope por la presencia de jóvenes y adolescentes procedentes de varios departamentos del país, aunque también hay algunos adultos.
A pesar de la multitud el silencio imperante sólo es roto en pocas ocasiones por las indicaciones de la moderadora del evento situada en la tarima, delante de una pantalla gigantesca en donde se proyectan una serie de vídeos. Los adolescentes y jóvenes están atentos —sin dejar escapar palabra alguna, pero sí algunas sonrisas—, no a la moderadora sino de la menuda y baja mujer que se encuentra a su lado.
Patricia Gutiérrez es su nombre y es originaria de Managua. Ella es una de las encargadas de transmitir al público lo que dice la moderadora haciendo uso del idioma de señas. Ese día el auditorio estaba colmado por una representación de la comunidad de sordos de Nicaragua.
Entre cada movimiento de arriba a bajo, de un lado a otro o incluso abriendo y cerrando sus manos, esta mujer que lleva siete años sirviendo de intérprete, explicaba a la audiencia que ya son 30 años los que tiene la comunidad sorda nicaragüense de comunicarse por medio de este idioma de señas.
EN LOS OJOS DEL MUNDO
Pero también les transmitía, según lo que expresaba segundos antes la doctora en sicología lingüística Ann Senghas, del Colegio Barnard de la Universidad de Columbia, en Estados Unidos, que este idioma de señas estaba captando la atención internacional por ser propio de Nicaragua.
De acuerdo a la doctora este idioma surgió del contacto social natural entre las personas sordas a mediados de los años setenta, cuando aún no existían escuelas especiales para niños o adolescentes con capacidades diferentes.
“Nadie les enseñaba. Ellos iban improvisando a medida de sus necesidades”, comenta Senghas quien asegura que cada generación de sordos va a tener este regalo de sus antecesores.
El Idioma de Signos Nicaragüenses (ISN) como también se le llama es completo con todos sus códigos. Y al igual que el resto de idiomas éste también ha ido evolucionando con el paso del incorruptible tiempo. La astucia de los nicaragüenses para salir de las vicisitudes que se les presentan en el camino ha servido para que sufra cambios de manera constante.
FRAGMENTAN INFORMACIÓN
De acuerdo a los estudios realizados por la doctora norteamericana y otros científicos, durante varios años en el país en un inicio quienes usaban el idioma de señas describían una acción con un solo gesto. Sin embargo, en la actualidad los niños y adolescentes han desarrollado la capacidad de dividir por partes la información y la transmiten usando uno o más movimiento con cada una de sus manos.
“El lenguaje se está haciendo más complejo, antes eran sólo nombres y acciones las que podían transmitir, pero ahora son frases complejas, con gramáticas, con sintaxis, la persona sorda puede comunicar algo pasado o que puede suceder, es decir puede hablar en futuro, sus conocimientos ahora pueden crecer mucho más”, asegura Laura Polich, profesora de Audiología en la Universidad de Lamar, Texas.
SONIDOS DEL ALMA
Son las 2:30 p.m. y Patricia Gutiérrez termina de “traducir” las declaraciones de la doctora Senghas. Inmediatamente las manos de los presentes en el auditorio son alzadas, como queriendo saludar a Dios, y empiezan a ser movidas sutilmente simulando un gesto de despedida. No hay sonido pero están aplaudiendo. El sonido está en sus corazones y el brillo de sus ojos lo deja al descubierto.
Entre la concurrencia está Javier López, presidente de la Asociación de Sordos de Nicaragua (Asnic). De saco color gris, pero sin corbata y con su característico pelo ensortijado que lo acompaña desde su época de juventud, el rostro de López también denota alegría.
Él forma parte de las primeras generaciones que utilizaron el idioma de señas, no sin antes enfrentar muchas dificultades para que éste pudiera llegar a gran parte de las personas sordas del país.
Tres décadas después por medio de Patricia Gutiérrez dice estar feliz por el reconocimiento que muchos países del mundo, desde algunos meses atrás, vienen dando al Idioma de Signos de Nicaragua.
“El inicio fue difícil, se programaban reuniones con las personas del Ministerio de Educación para que fuera reconocido, porque antes se tenía que pedir permiso para llegar a las escuelas de educación especial, también tuve que solicitar apoyo a otros países para que se pudiera dar a conocer el idioma de señas”, dijo López.
“Esto es una muestra de que las personas sordas tenemos capacidades que mostrarles al resto de oyentes, el que vean que nuestro idioma de señas es nuestra forma de comunicación y como se ha ido desarrollando me hace sentir muy bien, porque yo trabajé mucho desde los inicios, enseñaba a los demás desde como podían hacer un dibujo”, añadió.
La felicidad que estaba sintiendo López también la experimentaba doña Jacqueline Aburto, de 37 años, habitante del barrio La Esperanza. Cuenta que gracias al ISN su hijo de 19 años, quien nació sordo por razones hereditarias —dos tíos del joven padecen de sordera—, ha podido desarrollarse de manera satisfactoria en la sociedad “como un joven normal”.
“Puede escribir lo que está necesitando, puede entrar en comunicación con jóvenes sordos u oyentes. Fue tanto el interés de que mi hijo pudiera vivir más tranquilo que mi familia sabe el idioma de señas y yo tengo cinco años de enseñarlo en la Escuela Cristiana de Sordos Isaías 29:18”, relató.
HERRAMIENTA VALIOSA
Lo novedoso del estudio que realizan los especialistas es que por medio del ISN en un futuro tal vez se sepa cómo fue que evolucionaron los idiomas a través de la historia.
Se conoce, según la doctora Senghas, que durante muchos años se ha discutido si los modelos básicos de los idiomas están impresos en el cerebro humano o se desarrollan en el tiempo por medio de ensayos y errores.
Hasta el momento lo que han podido comprobar es que los niños son capaces, de manera innata, de pasar, en breve plazo, de un sistema lingüístico primitivo a un verdadero idioma.
A medida que otros grupos aprenden el idioma gestual de estos niños sordos de Nicaragua lo amplían y lo hacen más útil.
“El caso de Nicaragua es un poco diferente porque esta comunidad surgió hace como unos 25 a 30 años, es muy joven. La ventaja que tenemos es que las personas que estuvieron al inicio de la comunidad han crecido con el lenguaje y todavía están vivas y podemos entrevistarnos con ellas, mientras que los que iniciaron el lenguaje de señas de otros países ya no podemos entrevistarlos porque han muerto”, explicó la doctora Polich.
“Para la gente alrededor del mundo esto es una oportunidad maravillosa, el poder ver cómo los niños pueden crear idiomas a medida que los aprenden. Es por esta razón que todo el mundo está interesado en este proyecto”, aseguró Senghas.
COMO TODO IDIOMA
De acuerdo a los investigadores, con el ISN nicaragüenses, también se puede aplicar el viejo adagio que reza que “nunca es tarde para aprender”. No obstante recomiendan a los padres de familia poner en contacto a sus hijos con el idioma de señas desde muy pequeños.
Lo más difícil para los niños, explicaron, es que no tienen contacto con personas que usan el lenguaje cuando están creciendo. Y peor aún, es cuando sus parientes o familiares no manejan ni se preocupan por aprender el idioma de señas. Algunos niños entran a la escuela cuando tienen ocho años lo que complica su aprendizaje. Lo que necesitan es estimulación temprana, por lo menos desde los tres años de edad.
“No es más difícil que ningún otro idioma hablado, pero igual que las demás lenguas que existen a medida que uno crece es más difícil aprenderlas”, mencionó Senghas.
“Los nicaragüenses somos unas personas muy expresivas que no es necesario saber el lenguaje de señas para usar nuestras manos, si estamos en una parada de autobuses podemos saber en muchas ocasiones lo que están hablando las personas por sus gestos, en tres meses bien podemos aprender a comunicarnos, aunque para saber todo el idioma tardaríamos un poco más”, indicó la profesora Johana Miranda.
FONDOS DE APOYO
Además de Polich y Senghas forma parte del equipo de investigación Judy Kegl, quien vino al país a mediados de los ochenta.
Los recursos para sus investigaciones salen en parte de los fondos de las universidades para las cuales laboran. Pero también los expertos han sido ayudados en muchas ocasiones y de distintas formas por la Fundación Leonard Cheshire, del Reino Unido, y el Instituto Nacional de Salud, de Estados Unidos.
APUNTES
Antes de los años sesenta no había comunidad de sordos en Nicaragua, por eso no hay adultos mayores que utilicen el idioma de señas o Idioma de Signos Nicaragüenses (ISN).
La enseñanza de manera formal del ISN comenzó a mediados de los años setenta de acuerdo a las investigaciones.
En el año 1977 fueron beneficiados 50 niños nicaragüenses, principalmente de Managua.
El Centro Nacional de Educación Especial, conocido ahora con el nombre de Melania Morales, es el sitio donde la mayoría de personas con problemas de audición ha aprendido el idioma de señas.
Desde inicios de la presente década la cantidad promedio de niños y adolescentes que aprende el ISN se aproxima a los 250.
Además del Centro Melania Morales en muchos municipios del país se enseña el idioma de señas.
A nivel nacional existen 16 intérpretes del ISN, los que reciben un salario de acuerdo a quien los contrate.
UNA DE CAL Y OTRA...
En Nicaragua se estima que hay unos 12,000 sordos, pero sólo un poco más de 2,000 están afiliados a Asnic. Esto deja al descubierto la necesidad de que muchos todavía no conocen o no manejan a la perfección el idioma de señas. Se estima que sólo unas 800 personas entre los 4 y 45 años de edad usan a la perfección el idioma de señas.

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