Crisis en los cafetales
Gustavo Ortega Campos y Silvia González Siles Matagalpa y Jinotega
La reducción del 50 por ciento en la producción cafetalera en la cosecha 2004-2005, que está a punto de finalizar, viene acompañada de un incremento del desempleo, hechos que están activando una bomba de tiempo en el norte del país, aseguró Alfonso Espinoza, coordinador de la Asociación de Trabajadores del Campo (ATC) en Matagalpa.
“Los campesinos están en condiciones paupérrimas, más allá de la extrema pobreza, yo pienso que ya estamos en peligro de extinción”, indicó Espinoza.
En un recorrido realizado por algunas fincas cafetaleras, LA PRENSA percibió el malestar de los cortadores. María García Mendoza, cortadora en una finca matagalpina, asombra con su semblante pues a sus 24 años aparenta más de 40. Ella está cortando con sus cuatro hijos y reclama fuertemente por la poca paga que está recibiendo, pues hay menos que cortar.
Los cálculos de esta madre soltera son regresar a su lugar en El Tuma-La Dalia, Matagalpa, con 200 córdobas una vez que termine el mes de corte que realizará. “Pero estoy afligida, mis hijos están con obradera (diarrea) y no sé qué hacer”, indicó con el rostro compungido.
Espinoza señaló que los cortadores muchas veces tienen ya gastado el dinero, pues les toca fiar (comprar al crédito) productos de primera necesidad que no son garantizados en las haciendas.
Noemí Muller, una miskita originaria de la zona de Río Coco, confirmó esta situación, pues asegura que compra al crédito sopas Maggi, arroz y aceite, para sustentar un poco el hambre que obligatoriamente minimizan los cortadores con el “menú” de frijoles, arroz, tortilla y café negro, durante la temporada de corte.
Muller está con su compañero de vida cortando café, tienen una niña de once meses que llevan a los surcos cuando ella decide ayudar a su pareja; a ellos les toca compartir el incomodo espacio con otro matrimonio que tiene una niña de seis meses, ahí mismo tienen una cocina hechiza donde preparan sus alimentos.
El dirigente gremial asegura que la crisis de los campesinos se complica porque los productos son más caros en esas zonas, porque los comerciantes no perdonan los costos en que incurren para transportarlos. “Tienen bajos salarios y todavía deben pagar caro por los productos”, apuntó.
PARA AFUERA
A juicio de Espinoza, gran parte de la mano de obra de los cafetales ha salido del país en busca de mejores oportunidades, principalmente por los bajos salarios, que para los productores obedece a la crisis sostenida en los últimos cinco años y que ahora se traduce en una considerable baja de la producción en un período en que los precios internacionales han mejorado.
A la fecha, el salario promedio mensual de los trabajadores agrícolas en Nicaragua ronda los 90 dólares, mientras en el caso de Costa Rica se estima en 250 dólares, según estimaciones recientes de la ATC.
Sin embargo, el dirigente de los cafetaleros en el departamento de Jinotega, Eduardo Rizo, consideró que aunque pagan mejor en Costa Rica, allá no incluyen alimentación, transporte ni alojamiento.
“El trabajador no se ha ido porque se le paga menos por la lata de café (actualmente se paga a un precio promedio de ocho córdobas más alimentación), se ha ido porque no hay sostenibilidad de trabajo, aquí sólo les garantizamos dos meses, mientras que en Costa Rica trabajan ocho o diez meses”.
Rizo señaló que después de la cosecha de café, los nicas se dedican a la zafra del azúcar, cosecha de naranjas y de otros rubros.
El cafetalero augura una situación crítica en los próximos meses, “los obreros del café van a presionar y nosotros los vamos a apoyar, ojalá no se manipule políticamente, pero esa presión viene”.
Las condiciones críticas de los obreros del café han llegado al extremo de que la esperanza de vida se ubique en 48 años, cuando en el país supera los 60 años, según estudios realizados por la ATC. El asunto se complica en el caso de las mujeres, pues la esperanza de vida llega a 40 años.
Una situación que se percibe por los problemas de salubridad y excesiva tasa de nacimientos, que ronda los seis hijos en promedio en la zona Norte, expresó Espinoza.
ACCIONES
El dirigente campesino dijo que han estado buscando respaldo a esta crisis con instancias gubernamentales. “Hemos venido haciendo propuestas serias para que mejore el nivel de vida en el campo, pero nada de respuestas”, aseguró.
“La relación con el Gobierno es que hablamos pero nunca se cumplen las cosas, aquí los gobiernos no han establecido políticas para el campo, empezando por la infraestructura vial, el campo sigue siendo abandonado”, indicó.
Comentó que una de las alternativas de presión que analizan son los plantones de campesinos en las carreteras y ciudades, “pero ya hemos hecho esto tres años seguidos, ya no queremos esto, pero no se descarta que se repita pero esta vez será más fuerte”, pronosticó.
Consultado al respecto, el Presidente de la República, Enrique Bolaños, dijo ayer en Juigalpa, Chontales, que el Gobierno siempre ha apoyado a la caficultura.
El mandatario dijo que a los más necesitados el Gobierno les entrega alimentos en tiempos de crisis, y a aquellos que siembran les facilitan semillas e insumos.
Señaló que los encargados de garantizar empleos son los empresarios (en este caso los cafetaleros) y no el Gobierno.
MENOS EMPLEO
Alfonso Espinoza estimó que el año pasado sólo se empleó al 60 por ciento de la mano de obra permanente, ahora este año, ante la problemática que enfrentan los cafetaleros, el empleo permanente (después del corte en etapa plena) no llegará al 30 por ciento.
“Ese 70 por ciento que quedará en el aire después de los cortes no tienen alternativas, por eso presionaremos para buscar una salida”, razón por la que demandan la inclusión de este tema dentro del diálogo nacional para que se garanticen alternativas de financiamiento a los productores de café.
“Los representantes campesinos demandamos que nos tomen en cuenta en el diálogo nacional de manera directa, necesitamos una política de fomento para ver qué va a pasar con la masa de desempleados”, apuntó.
Citó las necesidades de salubridad, asistencia médica, electrificación, viviendas y vías de acceso, como parte de las prioridades a atender.
También reclaman por insumos y herramientas para que los campesinos garanticen su autoconsumo en sus parcelas y de esa manera evitar la migración a los centros urbanos.
El secretario general del Frente Sandinista, Daniel Ortega, dijo ayer en Ocotal, Nueva Segovia, que cuando su partido ha hablado de diálogo nacional, ha puesto en primer lugar los problemas de orden económico y social, y en ese sentido enumeró la revisión y aprobación de iniciativas y leyes como la Ley de Cooperativas que viene a beneficiar a más de 120 mil familias que están organizadas tanto en el campo como en las ciudades.
Leyes como la creación de un banco de fomento y desarrollo al servicio de los productores, al servicio de la pequeña industria, de los artesanos, de los miles de nicaragüenses que no pueden acceder al financiamiento de la banca privada, y que tienen dificultades de trabajar con los programas de financiamiento de los organizamos no gubernamentales.
En la zona de Matagalpa y Jinotega se estiman unas 80 mil familias campesinas que dependen del café, de acuerdo a cálculos recientes de la ATC, organización que aglutina a unos 120 mil trabajadores del campo.
El dirigente de la ATC descartó intereses políticos y negocios personales de los dirigentes campesinos en el proceso de reclamos. “Habemos sandinistas, de la ex Resistencia, liberales, conservadores, a todos representamos y nuestras acciones son sin salario”.
ENTENDIMIENTO
Frank Bendaña, cafetalero matagalpino con 40 años de experiencia, consideró que la mala situación de los trabajadores del café depende del trato y entendimiento con ellos.
“Las situaciones de ahora no son las mismas de hace 40 años, ahora le estamos diciendo a la gente que negociemos la jornada, yo le puedo asegurar su puesto a una persona todo el año, pero eso lo estamos tanteando”, indicó.
El caso de Bendaña es particular pues las condiciones en que se encuentran los trabajadores son mejores que el promedio, pues en su hacienda cuentan con servicios médicos, una escuela y hasta una guardería infantil.
A juicio de Bendaña, la situación de los obreros del café requiere una pronta revisión desde el punto de vista económico y sociológico, “porque estamos creando más consumidores que productores, de repente el productor no tendrá como producir”.
Una de las opciones es diversificar las fincas cafetaleras aprovechando la agroecología de la zona, calificada como óptima para otros rubros, como los vegetales, frutas y forestales, pues con esto existirían mas opciones de trabajo,
Eduardo Rizo, cafetalero de Jinotega, coincide con Bendaña, “las tierras que tenemos son privilegiadas para otros cultivos, pero no contamos con el apoyo del Gobierno en las técnicas y el mercadeo, si no existe un apoyo decidido esto va a seguir para abajo”.
Este apoyo ya lo ha logrado Mario González, productor matagalpino, a través de la Liga de Cooperativas de Estados Unidos (Clusa), logrando diversificar su hacienda, sin embargo también resiente la crisis de los obreros en la zona.
“No todos los productores han logrado salir del monocultivo, no es fácil, pero al hacerlo nos ayudamos nosotros y logramos garantizar puestos de trabajo”, señaló. (Con la colaboración de Mercedes Sequeira y Alina Lorío).
MARCHA POR LA VIDA
Los campesinos de la zona norte del país (Matagalpa y Jinotega) podrían marchar hacia Managua en el mes de marzo, en lo que han denominado “Marcha por la vida”, explicó Alfonso Espinoza, coordinador de la Asociación de Trabajadores del Campo (ATC).
“QUE MARCHEN”
El presidente Enrique Bolaños, consultado por la situación de los cortadores de café, dijo ayer en Juigalpa, Chontales, que el Gobierno siempre ha apoyado a los productores cafetaleros. “Eso no es toda la vida (la caída de la producción), que marchen, que hagan ejercicio, marchando no van a conseguir empleo”.

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