JUEVES 3 DE FEBRERO DEL 2005 / EDICION No. 23712 / ACTUALIZADA 03:00 am





EL HUMOR DE



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La Virgen que reina a un “pueblo de brujos”

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. La Virgen de Candelaria es la patrona de Diriomo, municipio de Granada, que se enorgullece de su fama de “brujo” pero que en realidad es un pueblo devoto de esta imagen y , además, muy religioso. La jornada de celebraciones patronales, dedicada a esta Virgen, se destaca por su solemnidad, pero sus organizadores luchan cada vez más por alejarlas de lo pagano

La Bajada de la Virgen de candelaria es un acto muy solemne. Muchos devotos de otros departamentos del país, e incluso extranjeros, visitan Diriomo para estar presente en esta celebración.

 

Arlen Cerda
CORRESPONSAL / GRANADA

Las celebraciones religiosas de Diriomo en honor a Nuestra Señora de Candelaria cada año adquieren mayor encanto, aseguran sus devotos, quienes deben sortear varias dificultades económicas para las costosas actividades y todavía medir esfuerzo con la “paganería” que, como en toda fiesta patronal, hace de las suyas y “le resta gracia a las celebraciones de la Virgen”.

La devoción mariana de este pueblo se abre paso entre el bullicio que le acompaña anualmente y se apodera de las calles, para pasear la imagen de su patrona sobre una base amplia y pesada, tallada en madera de cedro real, decorada lujosamente con flores y ángeles, la cual es cargada en hombros por medio centenar de hombres que se organizan en una hermandad y batallan por lugar y orden entre los miles de devotos que vienen de distintos puntos del país para participar en estas fiestas.

Diriomo está ubicado a 48 kilómetros de Managua. Es uno de los cuatro municipios del departamento de Granada, tiene una extensión territorial de cuarenta y dos kilómetros cuadrados y está asentado a un par de millas de las faldas del extinto volcán Mombacho.

FIESTAS PATRONALES

Diriomo es aún más que deliciosos dulces y pretendida brujería. Paradójicamente, este pueblo también sobresale por su religiosidad y devoción mariana que se desborda en sus festividades en honor a la Virgen de Candelaria.

Las actividades incluyen multitudinarias procesiones, lujosos y esmerados arreglos de la imagen de su patrona y la decoración con plantas y frutas de altísimas enramadas ubicadas en cada una de las casas de los mayordomos del novenario, quienes organizan alegres rezos, velas y bailes folclóricos, mientras reparten a los promesantes platos típicos como el nacatamal, indio viejo y pebre, frutas, cajeta y chicha.

Las fiestas patronales de Diriomo inician cada 21 de enero con la solemne bajada de la imagen de la Virgen de Candelaria, en una eucaristía oficiada por el Obispo de la Diócesis de Granada en el Santuario erigido en honor de esta patrona, una alborada desde el atrio de la Iglesia y una procesión hacia la casa del mayordomo de turno.

Desde el 22 hasta el 30 de enero se realiza el novenario de preparación que consiste en el rezo del Santo Rosario para María y el Niño Dios y cierra con el recibimiento de centenares de peregrinos de Granada, que llegan al templo para pagar sus promesas a la Santa patrona de los diriomeños.

Los días de mayor celebración son el 31 de enero, 1 y 2 de febrero, cuando se realizan el pase del Niño Dios, el tope de la imagen de la Virgen en el sitio conocido como La Raya y la función de ésta, respectivamente.

LA TRADICIÓN

La devoción de los diriomeños por la Virgen de Candelaria se remonta al siglo XIX. Anteriormente, los indígenas de esta tierra adoraban a la Purísima, pero el fervor por una nueva patrona se fortaleció debido a la violenta erupción del volcán Cosigüina, el 23 de enero de 1835.

Este año fue llamado el “Año del Polvo”, pues según registros históricos de la época, la descomunal erupción de este antiguo volcán, ubicado en la Cordillera de los Maribios en Chinandega, cubrió toda Centroamérica con mucha ceniza y regó sus residuos hasta México y Colombia.

El cura párroco de Diriomo, Mario Campos, asegura que mientras sucedía esta catástrofe los diriomeños tomaron la imagen de la Virgen de Candelaria, celebrada ya a mediados del mes de enero, y la pasearon por la calles del pueblo hasta la entrada principal. Allí mismo, sostiene el sacerdote, la gente vio “rayar” la luz y llegó la bonanza al municipio. “Es por eso que el lugar se conoce como La Raya y este es un sitio de tradición religiosa”, señala.

Pero el inicio de la devoción diriomeña por la Virgen de Candelaria se registra desde 1720, cuando una comerciante llamada Clemencia Aguilar inició un rezo particular con una estampita traída del poblado guatemalteco de Chintla.

EL DÍA DE LA PRESENTACIÓN

A los cuarenta días del nacimiento de Jesús, María y José se levantaron temprano. Era un día normal en el que María haría su primera visita al templo como se acostumbraba entonces que cada mujer hiciese después del parto. Pusieron carga en una bestia, tomaron al niño y se pusieron en marcha hacia el templo de Jerusalén. José llevaba un par de tórtolas en una canasta...

Hace cientos de años ya que Dios había dicho a Moisés en el Monte Sinaí que “aquel que derramase sangre voluntaria o involuntariamente” debía purificarse ante el Señor, y María con el parto había derramado sangre involuntariamente. De acuerdo con cálculos de la tradición católica, si Jesús nació un 25 de diciembre en un pesebre en Belén y cuarenta días después se hizo su presentación en el templo, esto ocurrió un 2 de febrero, hace más de dos mil años.

Este día, conocido como el de “La Presentación del Señor”, es la fecha en que los diriomeños celebran a la Virgen de Candelaria, quien según el párroco Mario Campos, representa a María durante su purificación en el templo y la presentación de Jesús como “Luz de todas las naciones y gloria del pueblo”.

LAS DOS IMÁGENES

Según el párroco de Diriomo, Mario Campos, Candelaria significa “la que porta la luz”, y la imagen de la patrona de Diriomo lleva consigo dos símbolos luminosos en cada mano: “la luz espiritual que es Cristo y la luz material representada en la candela”.

La primera escultura de la Virgen de Candelaria que tuvo Diriomo es una imagen de menos de medio metro que aún se conserva en la casa parroquial y es entregada cada año al encargado de la celebración del 2 febrero. Sin embargo, la imagen actual de la Virgen de Candelaria es una escultura de casi metro y medio, elaborada en 1890 por el escultor dirialeño Nazario de Franco.

El padre Campos cree que Diriomo es un pueblo privilegiado con la protección de la Virgen de Candelaria. Personalmente, él considera que “es la inspiración” de su sacerdocio y de su vida y confiesa que él guarda “una devoción muy particular y profunda por la Madre de Jesús”.

EL MÁS BRUJO

El municipio de Diriomo destaca en la “Ruta de los Pueblos Blancos” porque se gasta la fama de ser “el pueblo más brujo de todos”, además por la exquisitez de sus cajetas y una tradicional bebida “levanta muertos” conocida como chicha bruja. Si en Diriomo pretende encantar la mente o endulzar el paladar, usted va sobre rieles. Pero bueno, ésta será otra historia.
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