Equinoterapia es la esperanza de 120 niños
Anne Pérez Rivera
Más de 120 niños con capacidades diferentes, que asisten a la Fundación y Centro Educativo La Verde Sonrisa, recibirán, a partir de febrero, piscinoterapia y equinoterapia, con el objetivo de que superen sus dificultades y mejoren sus vidas.
La piscinoterapia es una técnica de rehabilitación física que emplea como medio de tratamiento espacios acuáticos cerrados (piscinas). Esta terapia ayudará a que diferentes músculos trabajen de la misma manera, aunque el principal propósito es “aliviarle el estrés a los niños”, explicó la subdirectora de la Fundación, Indiana Ortiz.
Añadió que el estrés, en ocasiones es un síntoma proveniente de la violencia intrafamiliar y de la falta de comunicación entre padres e hijos. En la Fundación, la piscinoterapia será impartida por un especialista y dos auxiliares.
La terapia basada en el contacto físico con los caballos o equinoterapia, reconocida por la medicina tradicional, será impartida para “educar y darle amor a los niños”, aseguró por su lado Luz Marina Cedeño, directora de la Fundación.
Los resultados de la equinoterapia son garantizados en todo el mundo, el único requisito es montar a caballo en calzoneta, camiseta y descalzo.
UN PROBLEMA
El costo de las dos terapias asciende a un millón de dólares durante tres años ininterrumpidos, sin embargo el 60 por ciento de los niños con capacidades diferentes en este centro serán becados, afirmó su subdirectora.
La subvención de las terapias será, mayoritariamente, costeada por los aranceles del centro educativo de la Fundación, aunque “nuestro mayor problema es el pago de los especialistas”, agregó.
Las terapias se han empezado con poco dinero, “pero llevaremos esto (el proyecto) hasta adelante”, afirmó Ortiz.
La equinoterapia ha demostrado en numerosas ocasiones sus resultados positivos. Por ejemplo, con niños autistas que tienen dificultad para mostrar afecto hacia sus seres más allegados; jóvenes en silla de ruedas han logrado caminar; niños hiperactivos logran alcanzar estados de relajación. Es, en definitiva, una esperanza para una vida mejor.

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