Diriomo despide fiestas patronales
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Berly Tiffer Vargas, en primer plano, fue la Novia de los Hípicos de Diriomo, donde concluyeron las fiestas ayer.
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Arlen Cerda CORRESPONSAL/GRANADA
Se acabaron las fiestas patronales de Diriomo. Ayer, el pueblo vistió la última gala para despedir sus fiestas en honor a la Virgen de Candelaria, al estilo taurino aunque con un desordenado desfile hípico y una corrida de toros.
El desfile hípico dedicado a Henry Urcuyo, Manuel Centeno y Francisco Aguirre Sacasa, inició en la gasolinera local en la entrada este del pueblo, alrededor de las dos de la tarde y se suponía que su recorrido sería por la Avenida Central hasta el Parque Rubén Darío.
Sin embargo, los más de doscientos montados desfilaron desordenadamente por la calle de su antojo, obstruyendo el tránsito vehicular y atestando las vías con deshechos de sus animales. Aún así, se realizó como estaba previsto la tertulia hípica en la Ferretería El Encuentro, donde los jinetes se reunieron con sus vasos con cerveza o ron, para celebrar el cierre de las fiestas patronales del pueblo.
El espíritu taurino de la fiesta también se hizo sentir en la barrera de toros, que desde hace doce años está a cargo del Redondel San Roque, propiedad del hacendado rivense Denis Incer, quien posee “los 150 toros más bravos de la región”, según su esposa Thelma Narváez.
Por la tarde, unos mil diriomeños disfrutaron de la tradicional jugada de unos doce toros, que a pesar de la expectativa de la audiencia y su evidente temeridad, este año ningún sorteador o montador resultó herido, no por la audacia de éstos, sino porque las bestias eran tan bravas que pocos se atrevieron a retar a la muerte o permitirse una segura caída.

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