El estupor de los artistas ante la guerra
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 | El catedrático y crítico de arte Valeriano Bozal (Madrid, 1940) ha profundizado en un aspecto poco conocido de las artes plásticas en El tiempo del estupor. La pintura europea tras la Segunda Guerra Mundial. En entrevista establece las diferencias y los paralelismos
del arte y artistas de posguerra con la época actual |
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Pintura, 1946 de Francis Bacon. Depositada en el Museo de Arte Moderno de Nueva York. |
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Elena del Castillo (EFE-REPORTAJES)
Catedrático de Historia del arte en la Universidad Complutense de Madrid, Valeriano Bozal, fue presidente del Patronato del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía y es autor de diversos ensayos sobre estética y arte contemporáneo, entre los que destacan Los diez primeros años: 1900-1910, Goya y el gusto moderno, Pinturas negras de Goya y Johanes Vermeer de Delft.
Los protagonistas del libro recién publicado son las obras creadas por los artistas europeos durante los años cuarenta y cincuenta, cuya originalidad comienza a ser reconocida y cuyas imágenes se preguntan por las razones de lo sucedido en la Gran Guerra. El estudio analiza el estupor de Giacometti, de Bacon, Artaud, Jorn, Tápies, Millares, Saura, Fautrier o Dubuffet, es decir de aquellos pintores que trazan un perfil definido del arte europeo.
El arte posterior a 1945 no podía ignorar ni asumir lo que había sucedido en la II Guerra Mundial, unos acontecimientos que suponían un fracaso crítico de las esperanzas puestas en el papel humanizador del arte y la cultura. La reacción de estupor se tradujo en una alteración de la confianza en las vanguardias y una actividad pictórica, escultórica, poética y literaria que transformó el lenguaje establecido.
LA BARBARIE SE VUELVE A REPETIR
¿Cuál es el hallazgo principal de su libro?
Plantear de un modo distinto la aproximación al arte, que no es una cuestión estrictamente académica, historiográfica o profesional. Cuando yo contemplo obras de arte, éstas afectan a mis ideas, y lo que el libro se pregunta es ¿cómo es posible que el ser humano haya cometido las atrocidades sucedidas en la guerra y cómo eso se percibe a través de la pintura?
¿Cómo lo percibieron los diferentes artistas de la época?
Unos destacaron el aspecto bestial de la naturaleza humana, como Francis Bacon. Otros se fijaron en el carácter monstruoso de la naturaleza humana, como en el caso de Antonio Saura, Asger Jorn o Karen Appel. Algunos destacan la brutalidad y la violencia, como Dubufet mientras otros valoran más la posibilidad de que todo se vuelva a repetir, que es el caso de Zoran Music. Cada artista se plantea diferentes puntos de vista, pero todos ellos se preguntan si nos conocemos a nosotros mismos y lo que somos capaces de hacer.
¿Cómo le surgió la idea de abordar la pintura de esta época?
En la actualidad, y desde hace unos 18 años, la historia del arte, al igual que el arte de vanguardia, han cambiado y han entrado en crisis. Uno de los momentos críticos de la historia del arte del siglo XX es el posterior a la Segunda Guerra Mundial. De ahí que cualquier análisis que se replantee la historia de ese siglo tenga que volver sobre ese momento.
El motivo más personal y, para mí, más interesante es que los acontecimientos que se produjeron en esa guerra se caracterizaron por un alto nivel de barbarie, violencia y crueldad. Y aunque pensábamos que eso no se volvería a repetir, en los últimos años se ha empezado a repetir con rasgos muy afines: en la guerra de los Balcanes, donde se produce el exterminio de la población civil; en las dos guerras de Irak; el desprecio por los derechos humanos en Guantánamo; o en las guerras en el continente africano, con el exterminio de poblaciones enteras.
Es decir, la barbarie adquiere, en los últimos años, una presencia muy grande, con lo cual uno se ve obligado a reflexionar sobre qué pasó y sobre si estamos ahora en una situación igualmente desastrosa, aunque no idéntica, porque las cosas nunca se repiten de la misma forma.
EL PREDOMINIO DE LAS ESCUELAS DE NUEVA YORK Y SAN FRANCISCO
Esa situación marcó en la posguerra unos movimientos artísticos determinados.
Sí. Las artes plásticas en los años cuarenta y cincuenta estuvieron muy marcadas por el predominio de EE.UU., la Escuela de Nueva York y la Escuela de San Francisco, el expresionismo abstracto, Pollock, Rothko, De Kooning...eso fue lo más conocido. Sin embargo, el arte europeo estuvo menos valorado. El campo del arte es complejo y existen los problemas económicos, sociales, políticos y académicos. El de EE.UU. había marcado la pauta frente al europeo, con un mercado fuerte, grandes exposiciones, premios y crítica que le apoyaban.
En los últimos años ese canon ha empezado a hacer aguas y hay un replanteamiento historiográfico del arte europeo. Pero eso no debe hacerse comparativamente, sino estudiando cómo era el arte europeo de los cuarenta, cincuenta y sesenta en su propio contexto, ahora que tenemos la capacidad de ver con distancia la cultura de EE.UU. sin dejarnos deslumbrar.
¿La capacidad de estupor se ha agotado entre los artistas o, por el contrario, en la actualidad existe una reacción muy rápida a los acontecimientos?
Entonces había una sociedad arruinada, los artistas no tenían posibilidad de comercializar su obra, mientras que el desarrollo y la presión del comercio artístico actual, es enorme.
Vanguardias, como la surrealista, pensaron que podían cambiar el mundo, pero fracasaron: la guerra se acentuó y no hubo mayor justicia ni libertad. Entonces el arte tuvo una conciencia de no poder intervenir, y trajo la consecuencia de la vuelta al intimismo, a lo personal y al desinterés por la política, algo que tuvo su máxima expresión en los setenta y comienzos de los ochenta.
Pero en la actualidad, la presión de los acontecimientos empieza a ser tan grande que, de nuevo, los artistas están planteándose la función política del arte. Eso va a introducir una fuerte transformación en las pautas artísticas.
¿Cree que discurre por ese camino el arte europeo actual?
Depende de cada país, de cada circuito comercial establecido, del tipo de manifestaciones culturales. No creo que se pueda hablar de un arte europeo sino internacional.
EL ARTE LATINOAMERICANO Y EL ESTEREOTIPO
¿Existen características propias del arte latinoamericano diferenciadas del arte europeo?
Cuando se piensa en un artista latinoamericano se revive el realismo mágico, a Frida Kahlo en pintura y a García Márquez en Literatura. Cuando se piensa en un artista japonés se tiene la imagen de lo minimalista, porque se ha creado un estereotipo, pero no creo que ello sea una realidad. Es verdad que muchos artistas responden a ese estereotipo, porque es lo que vende, está de moda, y forma parte de la industria, pero no de la expresión artística.
¿Es tan potente la industria cultural?
Es un factor que ha crecido desmesuradamente. El consumo de arte y cultura se ha multiplicado hasta extremos verdaderamente insospechados. En los años cuarenta no había esta cantidad de museos, centros de arte, colas para ver las exposiciones, publicaciones, ni una difusión a través de los medios de comunicación de toda esa actividad.
ORIGINALIDAD, LA PAUTA DEL SIGLO XXI
¿Y en el siglo XXI?
Más que la ruptura, lo que prima es la originalidad, hacer algo que llame la atención para que salga en la prensa. En cuanto a las nuevas tecnologías, creo que por el momento no hay grandes creaciones, hace falta más tiempo para que sedimente, un poco más de serenidad y calma.
¿No cree que las fronteras artísticas entre pintura, escultura, fotografía, vídeo, etc. están cada vez menos definidas?
Sí están definidas pero hay híbridos de todo eso. No creo que por ser híbridos sean más modernos. En el ámbito de las nuevas tecnologías hay obras que tienen interés y otras no, pero por el hecho de apoyarse en nuevas tecnologías no tienen una garantía, y rechazo la concepción de que o se es digital o no se es. 
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