Padilla aún es considerado un enigma
¿Qué tan bueno es?
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Rich Dubee, nuevo coach de pitcheo de los Filis, observa a Vicente Padilla ayer en Clearwater.
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Edgard Tijerino M.
No deberíamos estar rascando nuestras cabezas mientras Vicente Padilla continúa en la búsqueda de su presente. A esta altura, después de haberlo visto debutar en 1999, el diagnóstico tendría que ser lo suficientemente preciso.
Sin embargo, pese a insistir que su potencial es exuberante, los analistas de Filadelfia aún lo califican como “un enigma”. Yendo al grano, el ¿qué tan bueno es?, sigue siendo un tema discutible.
Es muy difícil conseguir crecimiento sin el soporte de la madurez, y hasta hoy, Vicente ha dado la impresión de presentar una inexplicable resistencia al proceso de observar, escuchar, analizar, aprender y evolucionar.
Cuando has logrado construir dos temporadas de 14 victorias con un equipo de defensiva insegura y bateo con corto-circuitos, la mayoría piensa que podés aproximarte a los 20 triunfos si continuás tu desarrollo.
Los vaticinios alrededor de las posibilidades de Padilla en el 2004, fueron excitantes, pero se vio inmerso en una serie de problemas físicos que lo limitaron a 20 apariciones y debió resignarse a un balance de 7-7 con 4.53 en carreras limpias.
¿Qué tan consistente estará la salud de su brazo en esta temporada del 2005, su penúltima antes de ser un agente libre?
“Él tiene probablemente el mejor material del staff, pero todavía no lo ha utilizado eficazmente para ganar juegos. Algunos se están preguntando si llegará el momento en que podrá aprovechar ese material”, escribe Paul Hagen.
Vicente ha tenido que coexistir con la advertencia “probablemente”, porque sigue pendiente de ser una certeza.
Nadie discute su bola rápida. Zumba por encima de las 90 millas y puede aplicarle un movimiento extra. Se admite que maneja mejor el slider y que su bola de quiebre ha conseguido progresos significativos. Su cambio necesita más adiestramiento, pero puede sacarle utilidad.
Ese es su material. Ahora, su habilidad para usarlo, es lo intrigante.
Atravesando por raptos de inspiración, Padilla ha logrado lucir inmenso. “Puede ser ese la mayor parte del tiempo, si se concentrara lo suficiente”, me dijo en el inicio del último septiembre, el coach Ramón Henderson, después de un trabajo de sólo ceros del nica.
El tiempo pasa y el crecimiento del pinolero continúa pendiente. “Sam, activa otra vez ese vídeo de Padilla, quiero volverlo a ver”, diría Humprey Bogart, no en Casablanca, sino en Filadelfia.
¡Cómo diablos un pitcher con ese poder y autoridad, no se ha establecido como un ganador!.
Podría ser engañoso, pero a distancia, Vicente parece necesitar inyectarse más interés y determinación en triunfar. Debe estar claro que enfrenta un año clave. Si consigue impresionar, como lo hizo Mike Hampton en el momento oportuno, quedará en las puertas de un gran contrato.

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