VIERNES 18 DE FEBRERO DEL 2005 / EDICION No. 23727 / ACTUALIZADA 03:00 am





EL HUMOR DE





Denuncian montaje CIA en el juicio de los misiles

Foto  
. Dictan cárcel a acusados por terrorrismo y sale a relucir supuesta conspiración

El misil soviético encontrado en un taller de Managua el pasado 11 de enero, fue presentado ayer durante el juicio.

 

José Adán Silva

Todo parecía haber terminado cuando el juez Sergio Palacios dictó la sentencia de culpabilidad por terrorismo para Óscar Rivera Lacayo y Jorge Iván Pineda, pero un arrebato de coraje de uno de los sentenciados cambió la perspectiva del caso, con un solo nombre: CIA (Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos, por sus siglas en inglés).

Anoche, en la sala del Juzgado Octavo Local Penal, uno de los acusados de terrorismo por el Ministerio Público denunció que la presencia de un vetusto misil soviético encontrado en un taller de Managua el pasado 11 de enero, fue parte de un montaje de la CIA y de ex miembros de la Resistencia Nicaragüense con el supuesto fin de agitar el debate sobre la tenencia de misiles soviéticos en poder del Ejército de Nicaragua.

Jorge Iván Pineda, luego de escuchar el veredicto de culpabilidad de parte del juez Palacios, dijo que no podía callar más y que debido a que se sentía “traicionado”, revelaría la trama en la que presuntamente lo involucraron agentes de la CIA, encubiertos e infiltrados como miembros de la Policía Nacional y asociados con miembros de la Resistencia Nicaragüense.

OPERACIÓN “DESPRESTIGIO”

“Hay una entrada a ‘La Casona’, donde la Embajada americana nos citó para hacer este trabajo con los dos ‘contras’, y eso lo vamos a demostrar en el juicio. La entrada a ‘La Casona’ fue a las 10:22 de la mañana del 23 de diciembre del 2004, y ellos son los responsables del asunto, porque ellos fueron quienes montaron este caso de los misiles, para desarmar al Ejército”, dijo Pineda.

“Los gringos con los que nos reunimos se llaman, uno Clarence Silva, un nicaragüense encubierto que trabaja para la CIA; el otro se llama Phillips Morris y el otro Tony”, precisó Pineda, quien aseguró que los supuestos agentes americanos les garantizaron mil dólares por cada misil que ellos compraran e hicieran público para desacreditar al Ejército.

“No me presté a ningún operativo con la CIA, simplemente fue que ellos nos dijeron que si queríamos cooperar a la paz mundial, etcétera, etcétera, después nos hacen el montaje con Raúl Huembes, un agente encubierto de la Policía Nacional, y que se sepa y que quede claro, que ellos montaron el asunto. También hay otro que se llama Chamberlain, que es de la gente de la Contra pero que también trabajan con la Embajada americana”, denunció el ahora sentenciado por terrorismo, quien asegura que nunca esperó los resultados de su aventura.

¿MÁS MISILES SUELTOS?

“Nunca esperamos este resultado. Sabemos que aquí no hay ningún tipo de delito, porque los responsables de esto fueron ellos, ellos montaron este asunto y desgraciadamente a la autoridad judicial le tocó levantar la carpa del circo que habían montado ellos, con agentes de la Policía de Nicaragua que fueron pagados por Phillips Morris”, señaló Pineda, quien revela algo todavía más inquietante: la presencia de más misiles embuzonados en las montañas de Nicaragua.

“El misil lo sacaron dos ex miembros de la Resistencia, Arandú y Cascabel; inclusive le preguntó Phillips Morris a Arandú: ‘¿De dónde sacaron ese misil? ¿es del Ejército?’ ‘No, es de los que ustedes nos dieron en la guerra, nunca ha sido del Ejército ese misil”, detalló Pineda, quien involucró en su denuncia al mismo presidente Enrique Bolaños y a la Embajadora de Estados Unidos en Managua, Barbara Moore.

“Según la misma Embajada americana, había 100 misiles que no los habían recogido ellos, porque sólo habían recogido 250 Red Eye. Inclusive en una de las pláticas que tuvieron Cascabel y Arandú con Clarence y Morris los gringos les preguntaron: ¿Para qué querés esa foto del misil? Para enseñárselo a la señora, que era la embajadora, y al señor, que era al presidente Enrique Bolaños. Esas entrevistas están grabadas en ‘La Casona’ de la Embajada americana”, acusó el reo.

“Yo estuve claro de que ese misil venía para la Embajada americana, porque ya supuestamente los gringos nos habían explicado que había otra gente a quien ya le habían entregado armas, o sea que están usando la soberanía de Nicaragua para hacer actos ilícitos”, acusó, y al mismo tiempo aseguró que nunca tuvo en sus manos el arma C2M de fabricación soviética.

“Yo jamás toqué ese misil, nunca lo tuve en mi casa, el trabajo que los gringos me dijeron que yo hiciera fue que Cascabel y Arandú iban a conseguir los misiles que estaban botados en la montaña y que eran de la Resistencia, eso fue claro en esa reunión; y que yo me iba a presentar con dinero que había aprobado el Departamento de Estado en Estados Unidos, que aprobó 70 mil dólares para la compra de cada misil”, afirmó Pineda.

¿QUÉ HACÍA EL AMERICANO EN LA SALA DEL JUICIO?

Las declaraciones de Pineda fueron después que el juez Palacios dictara su sentencia, la cual se basó en el dictamen de un perito del Ejército, el teniente coronel Uriel Moreno Corea, quien dijo que el misil estaba en mal estado, pero que en manos de personal calificado y con logística, se podría reactivar.

Durante el juicio estuvo presente una persona de saco y corbata, tomando anotaciones y grabando las declaraciones. Aunque nunca se identificó ante nadie, se metió un momento al área de audiencia a hablar con la fiscal Zobeyda Manzanares. Posteriormente salió del local y platicó unos minutos con el abogado Omar Cortés, defensor de Pineda, ante quien se habría identificado como funcionario del Departamento de Justicia de Estados Unidos. Su justificación para estar presente en el juicio fue que era parte de un equipo de expertos de la Embajada americana, interesado en conocer el sistema de justicia nicaragüense.

Luego de hablar con la fiscal, el personaje se marchó de la sala. Al preguntar los periodistas a la fiscal sobre el motivo de la presencia del personaje en el área de audiencia, donde se supone nadie debe entrar, Manzanares explicó que únicamente se presentó a preguntar, por qué en Nicaragua el terrorismo es delito menor.

Para hoy está prevista la notificación de la pena para los dos acusados. De acuerdo al Código Penal, la pena para el delito de terrorismo abarca de seis meses a dos años de cárcel.
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