La OEA necesita liderazgo moderno
Róger F. Noriega
Los gobiernos regionales tendrán pronto la oportunidad de elegir a un nuevo líder, dinámico y progresista, para encabezar un foro hemisférico clave. Esa es la razón por la que Estados Unidos urge a Nicaragua y sus aliados a endosar al ex presidente salvadoreño Francisco Flores para el cargo importante y prestigioso de Secretario General de la Organización de Estados Americanos.
Nos sentimos orgullosos de respaldar al ex presidente Flores. Un centroamericano moderno, representa una nueva generación de líderes hemisféricos que consideran los retos de nuestro mundo del siglo XXI no como amenazas que hay que temer, sino como oportunidades que hay que aprovechar.
Por haber sido presidente, Francisco Flores conoce las exigencias del liderazgo y las presiones de la toma de decisiones que son las responsabilidades diarias de un ejecutivo en jefe. En El Salvador, país hasta no hace mucho devastado por la guerra civil y la dislocación económica, enfrentó grandes retos, tomó decisiones difíciles y triunfó, desempeñando un papel central en el nacimiento de un nuevo El Salvador, socialmente en paz, económicamente vibrante y con la mirada dirigida al futuro, y políticamente estable.
El 27 de enero el ex presidente Flores habló ante el Consejo Permanente de la OEA para bosquejar su programa de liderar la organización como representante de América Central, haciendo hincapié específico en la necesidad de que el cuerpo regional preste más atención a las necesidades y aspiraciones de los Estados más pequeños.
Se concentró también en tres temas principales: derrotar a la pobreza mediante el crecimiento económico, mejorar la función de la OEA en cuanto a prepararse para los desastres naturales y responder a ellos, y ofrecerle a la organización una perspectiva para los próximos cinco años.
Sugirió el ex presidente Flores que una integración regional más profunda mejorará la competitividad de los Estados más pequeños que procuran aprovechar al máximo los beneficios de la economía mundial del siglo XXI. Como ejemplo de lo que podría lograrse mediante un esfuerzo concertado, nombró el Acuerdo de Libre Comercio de América Central.
Destacó también la necesidad de la integración regional en el hemisferio como medio de multiplicar el apoyo de las organizaciones financieras multilaterales, los bancos del sector privado y las corrientes de capital privado en el fomento del desarrollo, el crecimiento y la creación de empleos a nivel regional.
La perspectiva del ex presidente Flores para el hemisferio es la perspectiva de la OEA: libertad, democracia, prosperidad y estabilidad para una región que ha sufrido demasiada turbulencia. Es un pragmático de principios con un historial comprobado, un demócrata comprometido y un multilateralista que encarna los valores que son la médula de la labor de la OEA.
El ex presidente Flores ha sido ejecutivo en jefe durante un período difícil de la historia de El Salvador. Estados Unidos cree que su experiencia le permitirá estar en un pie de igualdad con los líderes de la región, mientras la OEA enfrenta grandes retos, como la reconstrucción posterior al conflicto y el doloroso proceso de reconciliación. Haití es un ejemplo que se nos hace presente.
Estados Unidos cree que la OEA necesita un liderazgo fresco, creativo y resuelto, basado en un profundo aprecio de los beneficios de la acción regional y la unidad hemisférica. No dudamos que Francisco Flores puede guiar la organización en su empresa de fortalecer las instituciones que sustentan la prosperidad regional, para que todos los ciudadanos de las Américas disfruten de los beneficios de la libertad.
El autor es Secretario de Estado Adjunto de Estados Unidos para asuntos del Hemisferio Occidental.

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