Trabajadoras del sexo en evento regional
ACAN-EFE
SAN SALVADOR.- Unas ochenta trabajadoras del sexo de Centroamérica se reunieron ayer en la capital salvadoreña para intercambiar experiencias de organización y exigir que se les respeten sus derechos humanos.
La mujeres pidieron hoy a todos los asistentes al encuentro que no se les llame prostitutas, pues aseguraron que prefieren ser llamadas trabajadoras del sexo, ya que realizan sus actividades de forma voluntaria.
El “Primer Encuentro Centroamericano de Trabajadoras del Sexo”, que se realiza en un hotel capitalino, inició el miércoles y concluirá hoy viernes.
María Consuelo Raimundo, representante del grupo salvadoreño, dijo hoy en una rueda de prensa que decidieron reunirse ante “la necesidad de luchar por la defensa de los derechos humanos para generar sociedades libres de violencia, prejuicios y discriminación”.
La representante salvadoreña recordó que “en el corto tiempo que llevamos de conocernos hemos encontrado diversos puntos donde coincide nuestro trabajo, porque somos mujeres organizadas que defendemos activamente nuestros derechos que no son otros diferentes al resto de la humanidad”.
Las participantes en el evento proceden de Guatemala, Honduras, El Salvador, Nicaragua y Costa Rica y coincidieron en señalar como sus principales problemas el abuso policial, la ineficacia de los sistemas de salud para atenderlas debidamente, la discriminación y la violencia.
Adriana Carrillo, una de las representantes de Guatemala, expresó que en su país “estamos viviendo la misma situación que en otros países centroamericanos, debido a que hay demasiada violencia tanto de parte de la población en general como por los atropellos y abusos de la autoridad”.
“No se nos deja ejercer nuestra libertad de expresión”, añadió la representante guatemalteca.
DEMANDAN DERECHO A UNA PENSIÓN
Mientras, Gretel Quiróz, de Costa Rica, informó que la principal lucha de las trabajadoras del sexo de ese país es conseguir que se les permita, al final de la edad laboral, obtener una pensión como cualquier otro empleado público o privado. “Si no llegaremos a ancianas sin tener nada”, apuntó.
Paula Sáenz, de Honduras, pidió a las organizaciones no gubernamentales que las enseñen a trabajar por sí solas, a los gobiernos que les permitan asociarse libremente y a la sociedad en general que no las estigmatice.

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