DOMINGO 8 DE MAYO DEL 2005 / EDICION No. 23799 / ACTUALIZADA 02:30 am





EL HUMOR DE



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Reflexiones sobre el mensaje de la Virgen de Cuapa

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Ana María Ch. de Holmann

Más que bueno, es útil y necesario recordar, repasar y tener siempre presente los mensajes enviados por la Virgen Santísima a este su pueblo, por medio del vidente Bernardo Martínez.

Fueron mensajes claros, oportunos y de esperanza en los momentos por los que atravesaba el país cuando ocurrieron las apariciones; mensajes que ahora como en aquellos años son también de actualidad.

Relata Bernardo, ya siendo sacerdote, que cumplía una misión en un poblado del Municipio de León cuando tuvo una visión.

La casita en la que se hospedaba era de tabla. En la noche se disponía a dormir cuando oyó el sonido de un coletazo pegando en la pared de madera. Creyó que eran juegos de los chavalos y una y otra vez los callaba. Pero al no tener ningún resultado optó por salirse a ver qué pasaba.

Sin embargo, en vez de un juego de niños se encontró con una pantalla reflejada en la pared en la que claramente se veía un dragón con dos cabezas, enfurecido, acechando a un pueblo desesperado que levantando las manos pedía su protección al cielo. Y a un extremo había una mujer vestida de blanco que decía: “Yo venceré esta batalla”.

Esta visión profética que tuvo Bernardo no necesita de más explicación ni de identidad. Pero aún no se ha llegado al final feliz porque para esto es necesario unir voluntades, pedirle al Padre que muestre su poder desde el cielo y nosotros desde la tierra rogarle al Señor en oración para conseguirlo.

En una locución que tuvo Bernardo con el Señor, en la Iglesia de El Calvario, Él le habló así: “Estoy muy enojado porque he visto que mi pueblo está sufriendo mucho y voy a castigar a los opresores de mi pueblo”.

—¿Cuándo, Señor? —le pregunta Bernardo.

—Pronto los voy a castigar —dijo el Señor.

Entonces Bernardo reclama: —Señor, la Virgen me ha prometido muchas cosas pero no se han cumplido—.

—¿Y no crees en Aquél que hizo parar el sol? —le dijo el Señor.

—Sí, creo —aseguró Bernardo.

—Pues el que hizo parar el sol va a castigar a los opresores de su pueblo y quiero que vos pidás también el castigo —le advirtió el Todopoderoso.

—Pero, Señor —le protesta Bernardo— Vos sabés todo y ves todo y yo veo sólo a mi alrededor. Es verdad que yo miro a los que están a mi alrededor que sufren, pero vos mirás más por todos lados a todos tus hijos. Lo que yo veo es un círculo nada más de los que sufren. ¡Vos ves a todo el mundo y podés hacerlo sin necesidad de que yo te pida.

—No —dijo el Señor— así quiero yo, que se unan el cielo y la tierra en esta petición.

Debemos tener buenas relaciones con el Señor. Él es nuestro Padre y no debemos pedirle el castigo para ninguno. El Señor sabrá cómo hacerlo. Él es el juez del mundo. Por ello debemos pedirle a Él que la justicia sea justa, que no permita que los jueces injustos actúen en contra de la ley y que condenen al inocente, al honesto y premien al culpable que destruye al pueblo.

No todo es desesperanza, tenemos una Madre que nos ha venido a buscar y se ha quedado en ésta su tierra chontaleña: Cuapa. Ella nos ayudará si se lo pedimos.

Este pintoresco pueblo tiene en su nombre su propio mensaje que no es casualidad, porque en el idioma indígena náhuatl la sílaba “Cua” significa “serpiente” y la sílaba “pa” significa “sobre”. O sea que quiere decir destruir, aplastar.

La Inmaculada Concepción de María, patrona de Nicaragua, es quien con su pie aplasta la cabeza de la serpiente del mal.

La Virgen de la Victoria nos liberó del comunismo y el ateísmo. Ella le pidió a Bernardo que quemara los libros de enseñanzas ateas y comunistas.

Entonces Bernardo le pregunta: — ¿Y cómo voy a quemar todos los libros de Nicaragua.

Ella le contesta como una verdadera madre: —No pensés que vas a quemar libros toda una vida, yo lo que quiero es un símbolo porque el comunismo ateo se va a hacer humo de toda Rusia y del mundo entero.

Y la esperanza comenzó a reverdecer, como brota el pasto en los potreros después de la quema… Se ha despejado el humo de las doctrinas extrañas y foráneas, se ha disipado la consigna de negar al Dios Creador que quisieron esconder en una cortina de humo.

Y de la noche oscura quedan solamente nubarrones.

Ya comienza a amanecer en Nicaragua con la ayuda de Jesús y de María.

Ella nos dice: “Pronto, muy pronto se van a terminar las penas de ustedes”.

¡Ahí está la esperanza de nosotros!

La autora es miembro de la Asociación Sor María Romero
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