MIéRCOLES 11 DE MAYO DEL 2005 / EDICION No. 23806 / ACTUALIZADA 03:00 am





EL HUMOR DE



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Reportaje especial
Congreso de EE.UU. revisa situación laboral de CA

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. Ante la preocupación de algunos congresistas estadounidenses por las leyes laborales en Centroamérica y República Dominicana, los ministros del Trabajo de esta región llegaron a Washington a “rendir cuentas” sobre sus avances en ese campo y les dijeron que la aprobación del tratado comercial DR-Cafta, es clave para la seguridad de Estados Unidos, porque si ayuda a incrementar el empleo, bajará la migración hacia Norteamérica

El ministro del trabajo de Nicaragua, Virgilio Gurdián (centro), al comparecer en Washington. A la izquierda el ministro de Comercio de Honduras, Norman García; y a la derecha el costarricense Manuel González.

 

Douglas Carcache

WASHINGTON, DC.- El ministro de Comercio de Honduras, Norman García, mostró su enojo cuando un periodista preguntó en Washington, cómo los gobiernos de Centroamérica pensaban resolver el problema del trabajo infantil en sus países. “Aquí en Estados Unidos existe también trabajo infantil, porque los braceros mexicanos llevan a sus hijos a trabajar”, respondió de una forma cortante.

Poco antes de entrar al Capitolio para reunirse con los congresistas estadounidenses la semana pasada, los ministros de Trabajo y Comercio de Centroamérica y República Dominicana pasaron por el National Press Club y los reporteros les interrogaron sobre cómo convencerían a un sector de los legisladores que aún dudan que esa región garantice las condiciones laborales adecuadas para emprender los retos del comercio libre con Estados Unidos.

Los ministros llevaban bajo el brazo el informe “La dimensión laboral”, o “Libro Blanco” como le llaman, donde plantean que las leyes sobre el trabajo en todos los países de su región contienen las “obligaciones fundamentales” que manda la Organización Internacional del Trabajo (OIT), pero el problema es que no todas son aplicadas con rigor.

Los congresistas demócratas de Estados Unidos han dicho que quisieran un acuerdo de libre comercio con Centroamérica y República Dominicana (DR-Cafta) que imponga sanciones fuertes a los países socios que violen las normas laborales, y ese es el tema que esta semana genera cierta incertidumbre alrededor de la aprobación del tratado en Washington.

El ministro de Comercio de Costa Rica, Manuel González, afirma que el DR-Cafta “ya tiene sanciones sin precedentes en el campo laboral y comercial, como para que cumplamos nuestras obligaciones”.

“Venimos a defender ante el Congreso que nuestras legislaciones laborales son sólidas, que respetan toda la normativa internacional”, dijo González.

Los ministros estaban en Washington para “rendir cuentas” a los congresistas, como explicó el ministro del Trabajo de Costa Rica, Fernando Trejos, porque pueden mostrar avances en la legislación laboral en la región, pero también “áreas que debemos mejorar y hay voluntad de hacerlo”.

MIGRACIÓN Y SEGURIDAD

Ya en el Capitolio, los ministros soltaron uno de sus principales argumentos: el tema de seguridad es fundamental para Estados Unidos, y si creamos más empleo en Centroamérica y Dominicana, la migración va a disminuir. Por eso el DR-Cafta es más que un acuerdo de comercio.

Las noticias sobre la entrada de indocumentados por la frontera de Estados Unidos con México cobraron fuerza desde hace diez días en los medios periodísticos estadounidenses, porque grupos de civiles armados, que se hacen llamar “minuteman”, están buscando y capturando a los migrantes que cruzan por el desierto de Arizona.

El problema de los migrantes indocumentados, según los ministros del Trabajo de la región del DR-Cafta, parece más urgente ahora que el del trabajo infantil, aunque la solución de ambos dependerá de los efectos económicos del tratado. “Mientras haya más empleo para los adultos, menos trabajarán los niños —advirtió el ministro nicaragüense Virgilio Gurdián—. El trabajo infantil siempre va a existir mientras haya pobreza”.

Una meta, para él, es que la mano de obra calificada de las naciones centroamericanas deje de emigrar, cuando el comercio libre con Estados Unidos vuelque más inversión hacia estos países.

El ministro Trejos, de Costa Rica, considera el trabajo infantil en la región como “un problema cultural” que será superado por “un cambio cultural”.

SIN CERTEZA

De la sede del Congreso estadounidense, los ministros salieron optimistas después de dos días de reuniones. El Senado había aprobado 20 millones de dólares para los nuevos socios comerciales de Estados Unidos, de los cuales 15 millones son para mejorar las condiciones laborales y cinco millones para la protección ambiental.

Uno de los congresistas que los recibió, el demócrata Henry Cuellar, dijo que el DR-Cafta tiene que dar la oportunidad de aumentar los estándares laborales en el mundo entero.

Los sindicatos más fuertes de Estados Unidos temen que con el DR-Cafta, miles de trabajadores estadounidenses queden sin empleo cuando algunas empresas industriales se trasladen a Centroamérica para aprovechar la mano de obra barata.

“Las condiciones laborales tienen que ser parte del paquete y que todos los países cumplan, que los países de Centroamérica se ajusten a las normas de la OIT”, porque “en el tema laboral tenemos un desacuerdo y hay que mejorar las condiciones laborales”, afirmó Cuellar.

El embajador de Nicaragua en Washington, quien participó en las pláticas, dijo que al final la presentación del informe laboral “tuvo un impacto muy positivo” entre los congresistas, porque quedó la idea de que “los trabajadores en Centroamérica estarán mejor con DR-Cafta que sin DR-Cafta, y el ‘Libro Blanco’ es un excelente instrumento para probarlo”.

Lo que ninguno de los ministros de la región pudo saber es cuándo el Congreso estadounidense aprobará el DR-Cafta. “Nadie está seguro de ese momento”, dijo el hondureño Norman García. “Nicaragua fue el primero que lo envió al parlamento y no lo han empezado a discutir”.

A García le anima saber que hasta el momento el Congreso de Estados Unidos nunca ha votado contra un tratado de comercio, pero también sabe que el DR-Cafta “es más que un acuerdo de comercio”.

El costarricense Manuel González comentó que, aunque los poderes legislativos de Costa Rica, Nicaragua y República Dominicana se han quedado atrás en la ratificación del DR-Cafta, “lo importante no es cuándo se ratifica, sino tener la certeza de que se hará”.

Luego reflexionó: “Deberíamos estar ya generando empleo e inversiones”.

DEBILIDADES

El "Libro Blanco" sobre las condiciones de trabajo en Centroamérica y República Dominicana indica que falta mejorar los derechos de los trabajadores y promover una mayor cultura de cumplimiento de las normas del trabajo. Los países están tratando de mejorar la capacidad de sus inspecciones de trabajo.

"Las limitaciones de índole financiera y de recursos humanos a las que se enfrentan los ministerios del Trabajo constituyen un reto importante si se quiere mejorar el cumplimiento de las normas laborales", precisa el documento elaborado con asistencia del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

También señala que "la escasez de jueces, personal de apoyo y equipo pueden demorar la resolución de los casos" en los tribunales laborales.

Indica que "la garantía de los derechos laborales de las mujeres es una prioridad, y los esfuerzos encaminados a ella se verían beneficiados de un apoyo adicional y de asistencia técnica".

El "Libro Blanco" expresa el compromiso de los gobiernos de la región de "combatir el trabajo infantil".

ALGUNAS MEJORAS

Para mejorar las condiciones laborales en Costa Rica, el Ministerio del Trabajo de ese país recibió un incremento del 25 por ciento en su presupuesto durante los últimos tres años, dando prioridad al cumplimiento de las normas del trabajo.

En República Dominicana adoptaron nuevas reglamentaciones y se ha iniciado una campaña de concienciación pública sobre la prohibición de realizar pruebas de embarazo y de sida, como condición para obtener un empleo.

En El Salvador también modificaron la legislación laboral para prohibir las pruebas de embarazo o los certificados médicos de estas pruebas, como condición para obtener un empleo. Además, el Gobierno dio 2 millones de dólares adicionales al Ministerio del Trabajo, este año, para contratar 154 empleados más que supervisen el cumplimiento de las normas de trabajo.

En Guatemala está en proceso una reforma al Código laboral para responsabilizar legalmente a los jueces que no apliquen efectivamente las órdenes de reinstalación de trabajadores despedidos ilegalmente.

En Honduras, con la reforma de los tribunales del Trabajo, el tiempo para la adjudicación de casos laborales se ha reducido a la mitad de lo que se tardaba anteriormente y, si está implicado un dirigente sindical, los casos se tramitan de un modo acelerado.

En Nicaragua, el Ministerio del Trabajo ha desarrollado una norma de salud y seguridad ocupacional para el sector maquilador, enfocándose en las necesidades de protección de las mujeres en el lugar de trabajo. También prohíbe el uso de pruebas de embarazo como condición para obtener un empleo.

PIDEN AYUDA

Los gobiernos de Centroamérica y República Dominicana convocarán a los países donantes, a más tardar en un mes, para solicitarles que financien el proceso de transformación de las condiciones laborales en esta región. También pedirán a la Organización Internacional del Trabajo (OIT), que haga una evaluación, cada seis meses, de los cambios propuestos, como una especie de rendición de cuentas, explicó el ministro del Trabajo de Costa Rica, Fernando Trejos.
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