Vivienda arde con todo y moradores
Luis Alemán Saballos
Tania Lubi Solano Marín, de 9 años, no pudo sobrevivir a las graves quemaduras que sufrió y murió en pleno vuelo, cuando era trasladada en avión desde Bluefields hasta Managua, el domingo 8 de mayo.
La pequeña se convirtió en antorcha humana el día anterior al caer sobre su cuerpo un galón en llamas conteniendo gasolina.
El accidente ocurrió el sábado 7 de mayo a las 6:00 p.m., en el barrio Pancasán de la ciudad de Bluefields.
Los padres de la menor también fueron envueltos por las llamas y sufrieron quemaduras de segundo y tercer grado, que los mantiene en estado delicado en la sala de quemados del Hospital Antonio Lenín Fonseca.
IMPRUDENCIA INFANTIL
La tarde del sábado era igual a un día cualquiera para la familia Estrada Marín. La tranquilidad que hasta entonces se vivía se rompió abruptamente cuando uno de los niños de la casa tomó un galón conteniendo gasolina y con el mismo intentó encender un fogón para cocinar la cena.
En la estufa había brasas encendidas, lo que provocó que el recipiente tomara fuego. El pequeño, asustado, lanzó el galón por los aires yendo a caer precisamente sobre el cuerpo de Tania Lubi, quien se encontraba a pocos metros haciendo sus tareas escolares.
El cuerpo de la pequeña tomó fuego de inmediato. Como reacción al ardor producido por las quemaduras, Tania Lubi corrió desesperada por toda la casa gritando en busca de ayuda, y en cuestión de segundos la humilde vivienda tomó fuego.
TODO EN LLAMAS
Noel Vicente Estrada, de 30 años, y padrastro de la niña, se levantó de la cama donde descansaba alertado por los gritos de la niña que tenía su cuerpo en llamas.
Lo mismo ocurría con Dora Marín, madre de la menor, que con su ropa en llamas corría detrás de su hija buscando cómo protegerla.
“Yo me levanté pero me estaba quemando, la cama ardía, la casa estaba en llamas”, relató Estrada, desde la cama donde está internado en el Hospital Lenín Fonseca.
Quejándose por sus lesiones, el hombre asegura que en medio de la desesperación corrió hacia la niña, la cargó y cubrió con su cuerpo, después tomó de la mano a su mujer y en medio de las llamas salieron a la calle.
“No podíamos salir, no podía dejarlas prendidas en llamas, la decisión era morirnos o salir en medio de las llamas”, relató Estrada.
“LA APAGUÉ CON MIS MANOS”
Estrada no recuerda muy bien qué ocurrió, pero sí cuando estaban en la calle y apagó con sus manos el cuerpo de la niña que ya estaba inconsciente.
Los tres por su propia cuenta se fueron en un taxi hasta el Hospital de Bluefields donde buscaron ayuda.
Un niño de 11 años afortunadamente resultó ileso.
FUE UN ACCIDENTE
A pesar de las lesiones en su cuerpo que le provocan mucho dolor, Estrada logró relatar que todo fue un grave accidente.
Aseguró que trabaja en el campo cortando madera con su motosierra y que ese sábado había llevado a la casa un galón con gasolina que le había sobrado.
El mismo galón que su hijo tomó para encender el fogón y elaborar la comida para toda la familia.
“Fue una desgracia, yo nunca llevo combustible a la casa, nunca pensé que ocurriría eso, el niño tomó el galón y prendió el fogón”, relató el señor Estrada.
NO AGUANTÓ
Debido a la gravedad de las quemaduras, Tania fue trasladada el domingo 8 de mayo en avión a Managua, pero no aguantó y murió en pleno vuelo.
“La niña tenía quemaduras en un 50 por ciento de su cuerpo”, afirmó el doctor Francisco Flores, director del Hospital Fernando Vélez Paiz, donde se puso en marcha el plan de emergencia para recibir a un paciente grave.
“No pudimos hacer nada, murió antes de llegar a Managua, su deceso fue reportado a las 9:50 a.m. por la enfermera que la traía. Cuando ingresó al hospital eran las 10:30 a.m., pero ya estaba muerta y en la misma ambulancia fue trasladado el cadáver hacia el Instituto de Medicina Legal”, dijo Flores.
PIADOSA MENTIRA
Los padres de Tania Lubi Solano Marín, de 9 años, no sabían de su fallecimiento y abrigaban esperanzas de que estuviera con vida. Hasta ayer el personal de Trabajo Social del Hospital Fernando Vélez Paiz coordinó con el Hospital Antonio Lenín Fonseca para preparar a los padres e informarles sobre el fallecimiento de su pequeña hija, cuyo cadáver fue entregado por Medicina Legal a unos familiares.

|