SUPLEMENTO SEMANAL DEL DIARIO LA PRENSA
MARTES 1 DE NOVIEMBRE DE 2005



 
La mejor compañía

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.Muchos padres llevan a sus hijos al sicólogo porque “tienen problemas”. Sucede que muchas veces el verdadero problema son papá y mamá

Modelos: Vilma Gutiérrez de Arana y su hija Lourdes María Arana Agencia: Academia Eleganza. Teléfono: 270-3853

 

Gloria Picón Duarte

En el mundo podemos encontrar niños felices y otros que no lo son tanto, pero no crean que esa felicidad o infelicidad se debe a las grandes diferencias económicas que existen, sino más bien piensen en la relación afectiva y el grado de confianza que existe entre padres e hijos, ya que muchas veces se han preocupado por su vestir, alimentación, colegiatura y han olvidado que la percepción del niño es más simple que la del adulto y que para él o ella cuenta más un poco del tiempo de sus padres que todo el oro del mundo.

Para la licenciada en sicología, Eudilia Molina, la confianza no se puede dar como una receta o a través de una consulta, ya que es un proceso que se viene ganando desde que el niño está en el vientre.

“No se trata de que no entiendo a mis hijos ahora que tienen 12 años, lo tengo que entender desde que nació y eso es sistemático, a través de la vida se va aprendiendo y se va asimilando el papel de ser padre”, señaló Molina.

“El poco tiempo que tenga con sus hijos debe interactuar con ellos, preguntando cómo les fue, cómo lo trata la profesora, qué hizo, porque si la mamá o el papá no preguntan, se van distanciando y el niño va aprendiendo a solucionar sus problemas solo y a manejar sus soledades, inquietudes y emociones”, señaló Molina.

Según la especialista, los padres no se dan cuenta de que sus hijos tienen problemas emocionales, hasta que miran que son tímidos, malcriados, retraídos o muy hablantines, sin saber que todas esas manifestaciones son producto de una necesidad, que es su manera de manifestar sus inquietudes.

Para la sicóloga, Ledia Gutiérrez, lo importante es que los padres estén conscientes de que los hijos dependen de ellos y crecen con su ayuda. “Hay que tener conciencia de que la influencia, el acercamiento y la comunicación, garantizarán el desarrollo sicológico y emocional de los muchachos y para ganar la confianza, los padres y las madres deben acercarse a los hijos, y no aferrarse a su trono esperando que los hijos lleguen a ellos, tienen que dar el ejemplo”, señaló.

Otro de los grandes errores que los padres cometen, según Gutiérrez, es sentirse superior a los hijos, ya que con ello van poniendo distancia.

Para Molina, la expresión “ya no lo aguanto”, hace mucho daño a los niños y lo primordial es que los padres estén conscientes de que el niño debe expresar sus emociones y si casi nunca están con ellos, sus reacciones van a ser muy molestas.

Los niños que se creen autosuficientes y se comportan de manera grosera con las personas que tienen a su alrededor están presentando síntomas de falta de afecto y si el padre o la madre se pone en una situación de confrontación con ellos, nunca van a lograr tener su confianza.

“Nunca confrontarse con ellos sino buscar comprensión y ayuda de los hijos, la confianza es un acuerdo mutuo donde se debe hacer un pacto de buen vivir, no es algo que se gana con recetas, ni se hereda, se logra a través de la comunicación”, señaló Molina.

“Los padres deben aprender a dedicar tiempo a los hijos, aun entre las limitaciones del cansancio, hay que interesarse, por si comió, cómo durmió, cómo se vistió, cómo respiró, sólo de esa manera los padres pueden ganarse el respeto y la confianza de sus hijos”, señaló.

Las dos especiliastas coinciden en que otro de los errores garrafales que pueden cometer los padres es llamar a los hijos sólo para regañarlos. “Los niños no van a expresarse si saben que sus padres los van a regañar, ellos saben cómo manejar la situación”, expresó Molina.

Según las especialista, nunca es tarde para iniciar una relación de confianza y de afecto con sus hijos, pero siempre recomiendan sinceridad.

Molina recomienda conversar mucho con los hijos y decirles que están en edad de comunicarse, que pueden decir lo que piensan, decir cuáles son sus metas y lo que sienten, pero se tiene que hacer a diario.

“Si llega cansada tiene que quitarse el cansancio físico y el estrés y sonreír, dedicarles tiempo porque ellos no tienen la culpa de su cansancio. En caso de que le quiten la paciencia por un mal comportamiento, lo mejor será revestirse de paciencia y explicarles la situación, pero recuerde que ese tiempo que les va a dedicar nunca tiene que ser de reproches”, señaló Molina.

Una de las técnicas que pueden poner en práctica los padres que aún no tienen la confianza de sus hijos y desean ganársela, es sentarse y ponerse a la par de ellos como si fuesen de la misma edad, para poder entenderlos, además de compartir actividades y a la vez conversar con ellos.



ADOLESCENTES Y CONFIANZA

Ganarse la confianza de un adolescente es muy difícil y más aun cuando ha sido descuidado por los padres durante los primeros años de su vida. Para Molina, esta etapa es la más difícil y es en ésta donde los niños se llenan de rencor. “Cada etapa tiene momentos difíciles pero para el adolescente es mucho más fácil que se llene de rencor, es un juez muy duro y ganar su confianza será difícil, pero no imposible, hay que demostrarle que lo ama, que estaba equivocado con su actitud, pero que desea escuchar lo que piensa y lo que siente”, señaló Molina.

Según Molina, muchos padres se presentan a los consultorios sicológicos, diciendo que su hijo tiene problemas cuando en realidad los del problema son ellos. “Los problemas que los niños presentan no son de ellos, son de los padres, por que los adultos meten en problemas a los niños cuando no les participan lo que pasa a su alrededor, cuando no les hablan con la verdad y los hacen sentir parte importante de la familia”, señaló.

“No se crea la conciencia de que los hijos son su familia, incluso, muchas veces el problema no es el tiempo disponible, porque aun cuando están en su casa son grandes ausentes, cada uno se mete en sus labores y dejan a los hijos como objetos sin poder crear lazos entre ellos”, señaló Gutiérrez.

Una de las recomendaciones de las expertas es preocuparse por dejar un tiempo en su agenda de cada día y aprovechar el tiempo que pueda compartir para mantener y conservar el lazo de confianza con sus hijos.

También aconsejan demostrarles que les gusta saber sobre sus vidas.



MOMENTOS PARA COMPARTIR

Actividades en familia que crean lazos fuertes.

Reuniones familiares. Las reuniones pueden ser semanales, pero asegúrese de que sean divertidas. Reúnanse para comer, todos ayuden a cocinar o reúnanse para realizar otras actividades que permitan conversar, como los juegos de mesa, álbumes de recortes o fotos familiares.

Experiencias. Compartan tradiciones familiares e historias de la infancia.

Tiempo de calidad. Todos los niños necesitan saber lo que es tener la atención total de sus padres, piense cómo se siente cuando sabe que alguien está realmente escuchándole y prestándole toda su atención. ¿Es agradable, verdad?



ACTITUDES QUE VALEN ORO

Es vital asistir a las reuniones de colegio, interesarse por agradar y conocer las amistades de sus hijos.

Piense que brindarle un abrazo cariñoso a un niño o a una niña, tan sólo le restará cuatro o cinco segundos, de esos 86 mil 400 segundos que tiene un día, ¿Es mucho pedir? Recuerde que para ser un adulto sano y feliz, debe haber sido un niño feliz, es importante haber sido amado y respetado.

VER TAMBIÉN:

Conservar la confianza, tarea de todos los días

Cada etapa es importante  
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