MARTES 1 DE NOVIEMBRE DEL 2005 / EDICION No. 23980 / ACTUALIZADA 01:30 am





EL HUMOR DE



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Pensemos en Nicaragua

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Justino Rodríguez
justinorodr@hotmail.com

Una nueva forma de pensar nos tendrá que llevar al entendimiento, como amantes de la democracia y el progreso. Estamos frente a una decisión definitiva, cambiar el curso de nuestro país en crisis, con una economía deteriorada y en peligro de perder lo que con gran trabajo se logró en 1990.

Nicaragua es un país que hacía historia abrazando una democracia y repudiando un totalitarismo, que llevó el pueblo a la miseria y era enemigo de la libertad, derechos constitucionales y el trabajo honrado.

Hoy los nicaragüenses no podemos poner nuestra confianza en caudillos sin un previo y amplio conocimiento de su trayectoria y aspiraciones. Debemos ser cautelosos en el voto y recordar las palabras del congresista republicano Dan Burton: hay que hacer un análisis político.

Algunas personas con el afán de buscar solución a los agravantes de nuestro país, publican artículos educativos en el diario de mayor lectura en el país, y exponen las formas de hacer las cosas en los países que han tenido una continuidad en su democracia y por ende un modelo de superación económica, bien proyectada.

Sin embargo, todo se hace diferente, los acontecimientos nos hacen tropezar con grandes obstáculos que debemos enfrentar como retos históricos. Hoy tenemos conceptos prioritarios que en 1990 nacieron del consenso popular. Creo que esos conceptos deben ayudar al desarrollo político, social y económico.

Los nicaragüenses, por lo general abordamos nuestro acontecer sociopolítico desde diferentes posiciones. Los candidatos a regir los intereses del país siempre aparecen con fórmulas adecuadas, algunos de ellos con sana intención aportan todas sus experiencias políticas y sus ideas positivas para sacar adelante al país, creen que sus prédicas amenazantes, sonoras y retadoras los llevará nuevamente al poder: tremendo error, pues el pueblo no olvida las inclemencias del pasado y la inseguridad del presente.

Por eso si se le pregunta a cualquier persona qué es lo que quiere para Nicaragua, la respuesta será: paz, estabilidad política, economía sana, democracia, orden y sobre todo un régimen de derecho y un gobierno con justicia social.

Debemos concentrarnos en el futuro, teniendo presente que estamos abocados a construir nuestro país no sólo con ideología.

Debemos buscar el crecimiento, la inversión, la estabilidad, necesitamos una sociedad pluralista, un gobierno de derecho y un Estado productivo que permita perspectivas de desarrollo con iguales oportunidades para todos los nicaragüenses.

Hay que condenar los pactos caudillistas, el abuso de poder, la corrupción, los chantajes políticos que tanto mal causan al proceso democrático. Juntemos fuerzas, recordemos que los políticos malintencionados aprovechan las fragmentaciones para poner en práctica sus ideas diabólicas con intenciones destructivas.

El autor es Ingeniero nicaragüense que reside en California.
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