Hablemos del Idioma
La buena ortografía
 |
|
 |
“Tener una buena ortografía no es un don divino, sino el resultado de una buena formación lingüística, que inicia en el hogar”. |
|
|
|
|
Inés Izquierdo Miller
Si nos remitimos al concepto de ortografía veremos que en el diccionario de la Real Academia Española (RAE) aparece que su origen proviene del latín y éste a su vez del griego, que significa entre otras definiciones conjunto de normas que regulan la escritura de una lengua y la forma correcta de escribir respetando las normas de la ortografía.
Esta definición nos hace preguntarnos si en realidad se respetan las normas ortográficas del idioma español. Me da mucho gusto ver que cada día hay más y más personas interesadas en este tema, que involucra a todos de una manera u otra.
Desde una secretaria, hasta un diputado, desde una periodista a un maestro, necesitan emplear con certeza y corrección el idioma, sin justificaciones de ningún tipo.
En mi labor magisterial me dan diferentes explicaciones para usar mal la lengua materna. Si bien es cierto que hay factores que inciden positiva o negativamente en el aprendizaje de un idioma, eso no quiere decir que seamos malos en esa área del saber porque nacimos así.
Está demostrado que el hogar es una pieza clave en la enseñanza de la lengua materna. Es aquí donde los niños comienzan a escuchar y a reproducir por imitación los patrones lingüísticos que les servirán en el futuro para comunicarse.
En una familia donde exista una preocupación por el lenguaje, y se hable con corrección, los infantes adquirirán estructuras idiomáticas certeras, si añadimos buenos hábitos de lectura e interés por los temas culturales y científicos habrá una excelente preparación lingüística.
Después si en la escuela se tienen buenos profesores de español, que motiven por la asignatura y busquen formas dinámicas y atractivas para enseñar los contenidos, es muy probable que no surja rechazo por las letras.
Ya egresado de la enseñanza media, queda en manos de la persona la posibilidad de seguir perfeccionando su uso del lenguaje. Aprender a hablar bien es un proceso que no termina nunca, cada día se debe perfeccionar y actualizar el manejo de la lengua porque surgen nuevos giros, nuevas estructuras y otras caen en desuso.
De ahí que excusas como “Soy buena en matemática por eso soy mala en español” o “soy disléxica” no sean razones suficientes para justificar una mala ortografía. Es igual que con la caligrafía, pues muchos medios dicen que tienen mala letra porque deben escribir muchas recetas.
Son pretextos para justificar otras deficiencias, he conocido doctores y doctoras con una excelente caligrafía y además impecable ortografía.
Es hora de irnos preocupando en serio por el tema. Es muy desagradable leer un texto plagado de errores y dice muchos criterios negativos de quien lo escribió, sinónimo de descuido, ignorancia o bajo coeficiente intelectual.
Tener errores ortográficos nunca será una buena carta de recomendación.

|