Vecinos de bares no soportan escándalos
Eduardo Cruz Sánchez sucesos@laprensa.com.ni
La vida se ha tornado insoportable para los vecinos del barrio Altagracia que habitan en el sector conocido como la Racachaca. El ruido que provocan los bares que funcionan en los alrededores no les deja conciliar el sueño.
Tan grave es el problema que algunos contemplan seriamente la posibilidad de abandonar el lugar y marcharse a vivir a otra parte, después de habitar décadas en esa zona.
La mañana de ayer, Manuel Aragón Buitrago, de 82 años, se presentó al Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh) en busca de ayuda para evitar que el problema continúe y que las autoridades competentes se hagan cargo de la situación.
ANCIANITOS AFECTADOS
Una de las mayores preocupaciones que planteó Aragón en la denuncia fue el daño que ocasiona a la salud de las personas mayores que habitan en el sector, así como a los niños.
Tal es el caso de Salvadora Molina, de 98 años, cuya salud se ve deteriorada por los efectos de la música a alto volumen proveniente de un bar cercano a su casa: Carol`s Bar.
Una hija de la ancianita expresó que ya no aguantan la gritadera de las personas ebrias del negocio y tampoco los karaoke que se realizan dentro del local.
Otro vecino que pidió no ser identificado manifestó que ya es imposible vivir en el sector. Hay cinco bares en una sola calle y eso hace difícil la convivencia en el lugar.
Arlen Fornos, otra vecina, también declaró sobre la situación que viven los pobladores que habitan en la calle ubicada de la carne asada Racachaca, una cuadra arriba. “Ellos tienen derecho a ganarse la vida”, aclaró, pero dejó claro la necesidad de que los dueños de bares controlen el ruido que producen sus clientes y los aparatos de sonidos que amenizan los negocios.
“Es un problema grave, las autoridades no estudian el lugar donde se van a ubicar las cantinas, y para mí esos negocios causan un naufragio moral en este país”, comentó Manuel Aragón.
LEY APROBADA
La semana pasada la Asamblea Nacional de la República aprobó la Ley Especial de Delito contra el Medio Ambiente y los Recursos Naturales, la cual en su artículo número nueve penaliza la contaminación por ruido.
Fue sobre este artículo que los afectados han basado su denuncia ante el Cenidh, la cual fue acogida por el licenciado Carlos Guadamuz, quien se encargará de que las autoridades policiales investiguen la situación y, en caso de comprobarse el delito, se llevará la causa a los tribunales.
Según manifestó una de las afectadas, no sólo es el ruido el que causa las molestias entre los vecinos, sino que también, en ocasiones, los clientes de los bares arman trifulcas que ponen en peligro la seguridad de los vecinos.
Otra vecina expuso que se siente olor a marihuana proveniente de las cantinas, por lo que suponen que son los clientes que llegan a consumir la droga en el lugar.
LA PRENSA quiso consultar a los propietarios de los bares cuestionados, pero fue imposible localizarlos en sus negocios. En uno de ellos, un familiar del dueño manifestó que el bar tenía dos semanas de estar cerrado.
CONSTITUCIÓN
La Constitución Política de Nicaragua dice en su artículo 77 que “los ancianos tienen derecho a medidas de protección por parte de la familia, la sociedad y el Estado”, y el artículo 36 expone que “toda persona tiene derecho a que se respete su integridad física, psíquica y moral. Nadie será sometido a torturas, procedimientos, penas ni a tratos crueles. La violación de este derecho constituye delito”, citó Manuel Aragón Buitrago.

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