Entrevista
Enrique Jaramillo Levi: Premio Ricardo Miró
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 | El escritor panameño habla sobre su literatura y la de su país e intercambia impresiones acerca de su libro ganador |
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Enrique Jaramillo Levi.
La prensa/Cortesía la prensa de panamá |
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Marta Leonor González
Esta semana el narrador Enrique Jaramillo Levi fue sorprendido por un jurado al darle la noticia: “Has ganado el Ricardo Miró”, uno de los premios más prestigiosos de su país. El libro premiado lleva el nombre de En un instante y otras eternidades, fue presentado bajo el seudónimo Mandrake, y fue seleccionado por el jurado compuesto por Félix Quiroz (Panamá), Jaime Valdivieso (Cuba) e Iván Egüez (Ecuador).
La obra ganadora consta de 67 cuentos: unos muy breves (hasta de un párrafo), otros de dos o tres páginas, algunos más extensos, aunque predominan los cuentos cortos.
El escritor panameño advierte que aunque tenga textos breves, el libro es voluminoso (182 páginas a doble espacio), escrito en año y medio. Los temas principales son la muerte, la incomunicación, el sin sentido, el tiempo, la hipocresía social... Hay cuentos fantásticos, realistas, del absurdo, metaficcionales, metafísicos. Toda la gama. “Un verdadero muestrario de mi quehacer ficcional. Pero sobresale la metaficción, entendida ésta como relatos cuyo principal referente es la reflexión y el desdoblamiento conceptual y de escritura misma en el propio texto que estamos leyendo”, dice.
Enrique Jaramillo Levi (Colón, Panamá, 1944), es poeta y cuentista, licenciado en Filosofía y Letras por la Universidad de Panamá, es fundador, editor y director de la revista cultural Maga y de la editorial Signos, así como de diversos premios literarios. Su currículo es extenso igual que su labor de promoción.
Tiene una larga lista de libros publicados; Catalepsia (1965), Duplicaciones (1973), El búho que dejó de latir (1974), Renuncia al tiempo (1975), Caja de resonancias: 21 cuentos fantásticos (1983), Ahora que soy él (1985), La voz descalabrada (1986), El fabricante de máscaras (1992), Relatos de antes (1995), Tocar fondo (1996) y Caracol y otros cuentos (1998). De los libros de poemas, Los atardeceres de la memoria (1978), Fugas y engranajes (1982), Cuerpos amándose en el espejo (1982), Extravíos (1989), Siluetas y clamores (1993), Recuperar la voz. Poesía selecta: 1970-1993 (1994) y A flor de piel (1997). De los ensayos, La estética de la esperanza, 1971-1993 (1993), El escritor y la honestidad intelectual (1995) y La mirada en el espejo (1998); y de las obras teatrales, ¡Si la humanidad no pintara colores! (1966), La cápsula de cianuro (1966) y Giogolo (1967). Ha sido fundador y presidente de la Sociedad de Escritores de Panamá (1986-1987), jefe del Departamento de Letras del Instituto Nacional de Cultura (1990-1992), director de la Editorial Universitaria (1992-1993) y coordinador general de Ciencias Sociales e Idiomas (1996-1997). Fue profesor de inglés en colegios secundarios y actualmente de la Universidad Tecnológica de Panamá.
¿Lo tomó por sorpresa ser el ganador del Premio Ricardo Miró 2005?
Por un lado, no me tomó de sorpresa. Aunque parezca increíble y acaso inmodesto, llevo exactamente 40 años esperando este premio. Te explico: en 1965 obtuve una Mención Honorífica en la sección de Teatro del Concurso Ricardo Miró, el más importante del país (creado en 1942), desde entonces han pasado 40 años, período en el que participé 12 veces con diversas obras, en varios géneros literarios: cuento, poesía y ensayo, sin éxito. Hasta ahora que gané el Premio como cuentista. Sin embargo, varios de esos libros después fueron publicados por editoriales internacionales, en México, España, Costa Rica y Venezuela. Me refiero a libros de cuentos como Duplicaciones (quizá el más conocido), Ahora que soy él, Luminoso tiempo gris, Para más señas. Es sabido que los concursos literarios son a veces como una lotería, hay muchos factores que inciden, incluyendo por supuesto el gusto de los diversos jurados que te toquen, la manera como entre ellos negocien sus preferencias. Claro que te estoy hablando de certámenes en los que uno participa con seudónimo, no con nombre propio.
¿Qué opina de los premios literarios. A propósito de la polémica suscitada entre los ganadores del Premio Planeta y el jurado Juan Marsé?
Pienso que los premios literarios son importantes posibilidades de incentivación intelectual y económica, y ojalá también de publicación de la obra ganadora, para su autor. Pero lamentablemente hay algunos concursos tramposos, que se guían por los intereses de las editoriales que los auspician.
Cada día las grandes editoriales se inclinan más por una literatura “light”, porque vende más; y así distorsionan la búsqueda y el hallazgo del verdadero talento artístico, y de paso desmeritan la creación literaria. Yo mismo he sido durante 10 años un organizador de certámenes literarios, la mayoría de los cuales he inventado tratando de estimular la buena literatura; así es que sé de lo que estoy hablando. Por eso me cuido mucho de organizar certámenes limpios, lo más impecable posible, tratando de cubrir todos los flancos por donde pueda colarse una trampa o una componenda entre jurados, o entre éstos y los escritores participantes. Por ejemplo, en la Universidad Tecnológica de Panamá fundé y organizo anualmente, desde hace diez años, dos premios importantes: el Premio Centroamericano de Literatura Rogelio Sinán (cada año cambia el género literario), que consta de US$4,000 y la publicación de la obra ganadora; y el Premio Nacional de Cuento José María Sánchez, que da US$500 y la publicación.
La figura de Ricardo Miró es una de las más cimeras en la literatura panameña.
Ha influido en su quehacer de escritor?
Ricardo Miró me parece, en buena parte de su obra, un gran poeta nacional. Su poema Patria es un clásico para los panameños, quizá el más emotivo poema de la nacionalidad... También fue, como yo, un incansable promotor cultural. Creó y dirigió en Panamá la revista Nuevos Ritos durante muchos años. El Premio que lleva su nombre honra su memoria y a quienes merecen nacionalmente ese importante galardón.
¿Su libro de cuentos En un abrir y cerrar de ojos publicado por la editorial Alfaguara reúne una serie de episodios que vagan la corriente de los que todos conocemos como realismo mágico o de alguna manera ciencia ficción?
En un abrir y cerrar de ojos mezcla, a mi juicio, lo fantástico y la metaficción. No estoy muy seguro de que sea propiamente el realismo mágico o la ciencia-ficción lo que prevalece, aunque hay cuentos que rozan esas tendencias.
En general, visto en su conjunto, pienso que es un libro que podría ser de utilidad estética para quienes reflexionan sobre los tejemanejes del cuento y aspiran a dominar su técnica. Porque en muchos de los cuentos priva esta misma inquietud desde la escritura misma, o desde la conciencia de un protagonista-escritor.
¿El vendedor de libro, una publicación editada por Concultura de El Salvador, muestra 11 cuentos entre los años de 1968 y el 2000 se mezcla lo absurdo y lo fantástico, estos temas son recurrentes en su narrativa?
El vendedor de libros, publicado por Concultura en El Salvador, en realidad reúne 11 cuentos largos, algo más bien inusual en mi producción; pues tiendo a escribir cuentos cortos, a veces muy cortos. En este sentido, soy un escritor de corto aliento. Los cuentos de este libro son, también, textos en los que la trama es más compleja y densa. Generalmente trabajo más bien con la escritura automática, como lo hacían los surrealistas; voy redactando y tramando por asociación libre de ideas. Aunque después pulo mucho lo escrito.
Y en cuanto a lo fantástico y lo absurdo, pues sí, son dos de las líneas temáticas y estructurales que más cultivo, junto a lo erótico y la metaficción. Pensándolo bien, son en verdad las cuatro grandes líneas que atraviesan toda mi obra.
¿Le gusta mucho abordar en sus historias la ficción y también lo autobiográfico?
Toda obra literaria de carácter narrativo es fundamentalmente una obra de ficción. En inglés al escritor de cuentos y de novelas se le llama “fiction writer”. La realidad es lo que uno haga de ella. Y cuando se escribe se inventa siempre, por más que indefectiblemente haya asideros y referentes reales. Mi libro más autobiográfico es Caracol y otros cuentos (Alfaguara, México, 1998), pero no en sentido literal, por supuesto, sino porque hay situaciones que he vivido y que ahí recreo. Pero por lo general, casi todo lo que escribo es producto de mi inventiva.
¿Tomando en cuenta que usted es un poeta, entre los géneros poesía y cuento con cuál está más a gusto y que le permite hacer mejor uno del otro?
Soy poeta, cuentista y ensayista, además de promotor cultural, editor independiente, investigador literario y profesor universitario. Escribo desde los 16 años, y estoy por cumplir 61. Durante todos estos años he escrito sobre todo poesía y cuento, pero soy mucho más conocido y valorado nacional e internacionalmente como cuentista. Por supuesto, quisiera que mi poesía fuera más difundida y apreciada. La escribo a la par de la creación de ficciones.
Siempre he pensado que la Poesía es la madre de todas las Artes, y que muchos cuentos extraordinarios lo son precisamente porque tienen un sustrato y un sustento poético. Esto ocurre tanto en el tejido conceptual como en la escritura.
¿Qué debería tener en cuenta un narrador que inicia?
Quien se inicia en la literatura debe, obviamente, ser un dedicado y perseverante lector. Y debe leer de todo. Pero quien empieza a escribir ficciones debe leer a los buenos cuentistas y novelistas del mundo. Entre los cuentistas, a Chéjov, Maupassant, Poe, Hemingway, Quiroga, Borges, Cortázar, entre otros. Y debe tener en cuenta que la realidad y la ficción no son la misma cosa, la segunda requiere una reelaboración artística de la primera. No puede ser simplemente una fotografía de la vida. Una obra de arte es una nueva realidad que el creador añade al mundo, hace existir con vida propia.
¿La antología de cuentos Flor y nata (Mujeres cuentistas de Panamá), en la que incluye 73 cuentos de 37 narradoras seleccionadas. Cuáles son las inquietudes de las narradoras panameñas, según el estudio que realizó por qué temas están más preocupadas?
Esa recopilación pone de manifiesto la gran variedad de temas y estilos existentes entre la narradoras panameñas. Desde el cuento infantil hasta el de carácter introspectivo sobre temas de intimidad, pasando por la literatura erótica, la de carácter social y la de orden más lúdico.
¿Además de los nombres de Giovanna Benedetti, Rosa María Britton, Gloria Guardia, Moravia Ochoa que destacan en la narrativa panameña, qué otros nombres agregaría a la lista como relevo generacional?
Entre las nuevas cuentistas panameñas es preciso mencionar a Melanie Taylor, Aida Judith González Castrellón, Yolanda Hackshaw, Erika Harris, Marisín Reina, Lupita Quirós Athanasiadis, Isabel Herrera de Taylor, Annabel Miguelena, Gloria Melania Rodríguez, entre otras. Aunque son de muy diversas edades, todas tienen una sensibilidad que es a la vez profunda y que está a flor de piel. Saben muy bien el oficio de narrar, y merecen un espacio en la bibliografía nacional.
¿Qué proyectos a futuro tiene?
Espero que el Instituto Nacional de Cultura publique en Panamá, en marzo o abril del 2006, mi nuevo libro de cuentos que ganó el Premio Miró: En un instante y otras eternidades. A fin de este mes sale en una nueva editorial costarricense —Eruk Ediciones— una antología de mis cuentos eróticos: Romper el molde. Espero publicar en 2006 un nuevo poemario: Entrar saliendo, y un libro de ensayos. Y ahora que ya pasó el Congreso de Escritoras y Escritores de Centroamérica que organizamos con éxito en Panamá, tengo un poco más de tiempo para mí, por lo que empiezo a escribir otro libro de cuentos y una novela.
También pienso antologar pronto a las nuevas voces del cuento panameño, cosa que ya había hecho en 1998 con la antología Hasta el sol de mañana, pero que ya hace falta revisar y actualizar.
Libros
Caracol y otros cuentos Enrique Jaramillo Levi Librerías Hispamer
Los relatos de Caracol y otros cuentos tienen fuertes dosis de un erotismo que poco tiene de romántico y en cambio posee mucho de lo cotidiano. Los personajes se debaten entre su propia existencia y su naturaleza literaria. Cobran un relieve tangible, al punto que parecen desprenderse de la página o incorporarse en la vida diaria a la palabra escrita.
En un abrir y cerrar de ojos Enrique Jaramillo Levi
Una planta devora a un niño ante la impavidez del narrador. Un obseso kafkiano que no puede apartar su vista de sus pulidos zapatos. Una anciana que se volatiliza en forma de trenzas. Miscélaneas de un laberinto forjado en clave inconfundible en todas sus historias.
El vendedor de libros Enrique Jaramillo LeviEnrique Jaramillo Levi
Esta publicación reúne once cuentos entre 1986 y el 2000. En él se establece un realismo descarnado que se mezcla con lo absurdo, lo onírico y lo fantástico, en cada una de estas ficciones poco conocidas del destacado narrador panameño. 
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