En memoria de los sin patria
La frontera
Abelardo Baldizón
La artificialidad de la frontera siempre es espeluznante como el frío vapor en el avión. Ese gas blanco y su deslice circular petrificando la cabina y su comodidad calculada.
La azafata, que con su bien aprendida gentileza extiende en gestos mecánicos, entre el hastío y la angustia eólico en intervalos precisamente ejecutados, el café.
Certeramente es incierta esta línea. Allí, donde las peñas más que blancas desentonan grises fúnebres en verduscas oscuridades.
Más, que impedir el paso su vigor de obstáculo es afán mojado, el primer paso al rechazo.
Ante ese muro, me asusté. O creí haberme asustado sobre lo conocido.
Al otro lado me dijeron: —allí llegarás sin darte cuenta? y callaron.
San José C.R. 21/06/2005. 
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