No llores por mí, Venezuela
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Un perfil de Hugo Chávez y su revolución bolivariana |
Redacción Central
La televisión es su medio natural: expresivo, franco, algo más que un poquito pasado de peso, completamente a sus anchas, campechano incluso cuando increpa a la prensa o a un miembro rezagado de su gabinete. Así es el presidente de Venezuela, Hugo Chávez.
En su programa dominical Aló Presidente, que por lo general comienza alrededor de las 11 de la mañana, el Presidente suele entregarse a reminiscencias de algún episodio de su pasado, como la intentona golpista que lo colocó por vez primera en la palestra pública en 1992, cuando era un teniente coronel soñador.
Es una referencia obligada para todo aquél que pueda estar interesado en conocer la agenda política de la semana siguiente. Pero además, hay interrupciones no pautadas de las transmisiones y telenovelas en horario nocturno, cuando el Presidente se apodera de los canales para hablar de cualquier cosa que pase por su mente.
Chávez discursea sobre política, Jesucristo, historia, los acontecimientos de la semana, el beisbol y, en gran medida, sobre sí mismo.
La periodista y escritora mexicana Alma Guillermoprieto, recorrió Venezuela durante el mes de julio y escribió dos extensas crónicas para la prestigiosa publicación The New York Review of Books. En ellas reflexiona sobre el proceso político venezolano.
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