MARTES 8 DE NOVIEMBRE DEL 2005 / EDICION No. 23987 / ACTUALIZADA 2:30 am





EL HUMOR DE



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PARTE I
Los barones mexicanos de la droga se imponen

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. El papel de los narcotraficantes se ha redefinido. Mientras los colombianos se dedican a la producción, los mexicanos se han adjudicado la peligrosa carrera de llevarla al mercado estadounidense y para eso han establecido narcoalianzas, comprado policías y eliminado a quienes obstaculizan el ilegal negocio, donde se mueven 65,000 millones de dólares anuales

El cártel de tijuana es uno es uno de los principales abastecedores de droga a Estados Unidos. En un operativo la Policía Federal logró incautar 1,300 libras de marihuana. Los narcotraficantes mexicanos introducen a Estado Unidos más del 90 por ciento del total de la droga.

 

MIGUEL ALEMAN, MÉXICO/ AP

Sicarios, con las pistolas encajadas en los pantalones y transmisores-receptores portátiles amarrados al cinto, se desplazan libremente por esta ciudad de agricultores de sorgo y ganaderos, someten sus botas de piel de avestruz a la destreza de los chicos lustrabotas en la plaza y se detienen en los bares para tomarse una cerveza.

La facilidad y el desparpajo con los que operan —tanto en Miguel Alemán como en incontables pueblos en todo México— reflejan el poderío que tienen los cárteles de la droga en esta nación de casi 100 millones de habitantes, y el poder que han conquistado como principales abastecedores del hábito de la droga de los estadounidenses, un negocio ilegal de 65,000 millones de dólares.

Las bandas de los narcos mexicanos han tenido notable éxito en las dos últimas décadas, reemplazando gradualmente a las bandas colombianas en Estados Unidos, para controlar la lucrativa distribución de cocaína de costa a costa.

Larry Holifield, director de la Dirección Estadounidense Antidrogas (DEA) para México y Centroamérica, dijo a Associated Press que los cárteles mexicanos son ahora los más poderosos del mundo.

Su influencia creciente ha sido notable en los últimos años. En el 2003, los traficantes mexicanos fueron responsables por el 77% de la cocaína que ingresó en Estados Unidos. El año pasado esa cifra subió al 92%, dijo en junio a un panel congresional Anthony Plácido, titular de inteligencia de la DEA.

Las bandas mexicanas también dominan el creciente negocio de las metanfetaminas y producen el 53% de las drogas circulantes en superlaboratorios en México a medida que Estados Unidos hace sus leyes más estrictas. Gran parte del resto de las drogas se elabora en laboratorios clandestinos en California, también operados por mexicanos, dicen funcionarios estadounidenses.

Y como sucede desde hace casi un siglo, México es el mayor abastecedor de marihuana a Estados Unidos y produce casi la mitad de la heroína que se consume al norte de la frontera, sólo detrás de Colombia.

PODER ECONÓMICO

El negocio de la droga impregna casi todas las facetas de la vida en México. En Miguel Alemán, los narcotraficantes impulsan la economía local y dominan a los residentes suscitando una combinación de temor y admiración, amenazando o sobornando a cualquiera que se atreva a enfrentarlos.

Los residentes de esta ciudad de 35,000 habitantes, al otro lado de la frontera de Roma, en Texas, pueden identificar fácilmente a los sicarios que viajan en furgonetas a prueba de balas y vehículos utilitarios.

Los traficantes tienen vigías en cada entrada a la ciudad e informantes que recorren las calles en bicicleta para detectar cualquier sospechoso, dicen los pobladores. Toman instantáneas de los recién llegados, incluyendo periodistas, e incluso detienen a los desconocidos que llegan a la ciudad, para preguntarles quiénes son.

Manejan a exceso de velocidad, se meten en sentido contrario y se pasan las luces rojas. Pero aquí nadie les dice nada. Aquí ellos son la ley, dijo un empresario local que pidió no ser identificado por temor a represalias.

El ascenso al poder de los mexicanos tiene su origen en la ofensiva estadounidense contra el narcotráfico por todo el Caribe en los años 80, que obligó a los colombianos a usar Centroamérica y México como punto de tránsito para su cocaína.

Los colombianos empezaron a pagar a sus secuaces mexicanos en cocaína —en vez de efectivo— reduciendo la necesidad de lavar dinero y dando a las bandas mexicanas una oportunidad de empezar a hacerse cargo de la distribución de cocaína en Estados Unidos.

Las bandas colombianas, ante la amenaza de las leyes de extradición en Colombia como también las severas penas en Estados Unidos, se han ocultado en Colombia para concentrarse en la producción en vez de la distribución. De todos modos, Colombia sigue siendo el mayor productor de cocaína en el mundo.

En Estados Unidos, los mexicanos controlan desde hace tiempo la distribución de drogas en el Oeste y el Medio Oeste. Pero también están penetrando en la Costa Este para controlar el movimiento de la cocaína desde el lucrativo mercado de Nueva York a otras ciudades del Este, dijo la DEA en un informe este año.

Pero las bandas colombianas y caribeñas todavía controlan mayormente las ventas callejeras en la región y son responsables por el negocio de la droga en Miami, según un Informe Mundial sobre Drogas 2005.

Guatemala se ha convertido en un lugar vital de tránsito para la cocaína colombiana y sus costas son el destino de la mayoría de las lanchas rápidas que transportan la mayoría de la cocaína hacia el norte. Desde Guatemala, las drogas se introducen de contrabando a México y luego, por tierra, hasta la frontera de Estados Unidos.

DIRIGENTES

La mayoría de las bandas mexicanas de drogas son dirigidas por ex agricultores o ex policías del Estado de Sinaloa en las costas del Pacífico, una zona agrícola donde las actividades ilícitas datan de la era de la Prohibición.

Las dos bandas principales del país son el Cártel de Juárez, basado en Ciudad Juárez, frente a la ciudad texana de El Paso, y el Cártel del Golfo con sede en Matamoros, al otro lado de la frontera de Brownsville, Texas.

Está ganando terreno Joaquín “El Chapo” Guzmán, supuesto aliado del Cártel de Juárez que escapó de una prisión de máxima seguridad en el 2001 y que ha librado una guerra sangrienta por el control de las rutas del contrabando en la frontera.

Otrora mortales enemigos, el líder del Cártel del Golfo, Osiel Cárdenas, y su contraparte de Tijuana, Benjamín Arrellano Félix, han unido fuerzas en la cárcel, en la esperanza de mantener bajo su control ambos extremos de la frontera con Estados Unidos, dijo José Luis Santiago Vasconcelos, subprocurador de Investigaciones Especiales en delincuencia organizada de la Procuraduría General de la República (PGR).

Grupos como los de “El Chapo” Guzmán (están) tratando de posicionarse en estos lugares y empieza a generarse una gran ola de violencia porque se matan entre ellos y se generan guerras que van más allá de los límites de las drogas y territorios, ya que se vuelven en aspectos personales de venganza ... parece una bola de nieve que se viene haciendo más grande, más grande y más grande, dijo Vasconcelos a la AP.

Después de asumir en el 2000, el presidente mexicano Vicente Fox lanzó una campaña contra el negocio de la droga y logró apresar a varios jefes, incluyendo Arellano Félix y Cárdenas.

Pero los arrestos no han hecho nada para retrasar el flujo de drogas hacia el norte, con un aumento del 25% en las incautaciones en el 2004 con respecto al año anterior. El año pasado, México incautó 27.5 toneladas de cocaína, y otras 24.7 toneladas fueron confiscadas al entrar desde México, principalmente por Texas, dijo Plácido, el funcionario de inteligencia de la DEA, a legisladores estadounidenses.

El Gobierno de Estados Unidos calcula que sus ciudadanos gastan 65,000 millones de dólares anuales en drogas, unos 20,000 millones más de lo que gastan en bebidas alcohólicas.

Los beneficios crecientes de la droga han permitido a los traficantes mexicanos comprar a cientos de policías, incluyendo el titular de la agencia antidrogas, general Jesús Gutiérrez Rebollo, despedido en 1997 y hoy encarcelado.

También suelen suministrar los únicos empleos estables y bien pagados en la zona rural de México. Los “barones de la droga” suelen ser reverenciados por ayudar a renovar la iglesia de un pueblo o por comprar uniformes de futbol a una liga juvenil.

Mientras no los molestes, ellos no se meten contigo, dijo un vendedor ambulante de Miguel Alemán que no quiso dar su nombre por temor a represalias. Los traficantes suelen darle una propina de 10 dólares después de gastar un dólar en su puesto, dijo.

Pero la vida con los narcotraficantes no siempre es pacífica. Recientes arrestos han suscitado una sangrienta guerra territorial a lo largo de la frontera de 3,200 kilómetros que obligó a México a despachar soldados y agentes federales a muchas ciudades clave.

(Los periodistas de la Associated Press, Sergio de León en Guatemala y Abe Levy en San Antonio, Texas, contribuyeron a este informe).

CORRUPCIÓN INFILTRADA

Poco después de asumir en el 2000, el presidente Vicente Fox reorganizó la Procuraduría General y trató de hacer más profesional a la agencia federal de investigaciones.

El arresto en septiembre de tres ex miembros de un grupo élite de contrainsurgencia en Guatemala, famoso por su brutalidad durante la guerra civil en ese país, suscitó temores de que el Cártel del Golfo esté tratando de reclutarlos para incorporarse a los Zetas, los temibles sicarios del cártel, dirigidos por desertores de una unidad élite del Ejército mexicano. Los Zetas usan Miguel Alemán como base, dicen los residentes.

El subprocurador José Luis Santiago Vasconcelos dijo que los Zetas han sido debilitados y que la mayoría de sus miembros están presos o muertos. Agregó que los soldados guatemaltecos eran reclutados para fortalecer el grupo.

El Gobierno mexicano trata de revertir la situación, pero aun Fox admite que hace falta más.

El 21 de septiembre el ministro de Seguridad Pública, Martín Huerta, uno de los mejores amigos de Fox, viajaba al lugar de una conferencia de prensa para anunciar nuevas medidas destinadas a limpiar las prisiones de la nación, cuando su helicóptero se estrelló y murió junto con otras ocho personas.

VIOLENCIA EN LAREDO

La peor violencia este año ha sido en Nuevo Laredo, 160 kilómetros al este de Miguel Alemán. Más de 150 personas han muerto, incluyendo un flamante jefe de Policía que fue acribillado en junio, apenas ocho horas después de asumir el cargo.

Funcionarios mexicanos y estadounidenses dicen que los jefes de la droga luchan por las valiosas rutas de contrabando en Nuevo Laredo, el cruce fronterizo comercial más activo de productos mexicanos a Estados Unidos. A menudo se ocultan drogas en tractores remolque.

Aunque Nuevo Laredo está lleno de agentes federales y soldados, apenas los hay en Miguel Alemán, 160 kilómetros al sur de la frontera con Texas. Los sicarios de la ciudad viajan a lo largo de la frontera defendiendo su territorio y ejecutando asesinatos por encargo, para ocultarse solamente cuando pasa por la ciudad la ocasional caravana de soldados, dicen los residentes.

NARCOALIANZAS

A medida que crece la importancia de Guatemala, las bandas de la droga han empezado a formar alianzas para crear un poderoso cártel cuyo objetivo sería controlar toda Centroamérica, dijo a la AP el jefe de investigaciones de la droga en Guatemala, Adán Castillo.
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