Terrible. Así califica la población del municipio de Chichigalpa, en el departamento de Chinandega, lo ocurrido al joven Natividad Canda Mairena, de 25 años, quien la madrugada del jueves murió en el patio de un taller de mecánica en la provincia de Cartago, Costa Rica, al ser despedazado por dos perros rottweiller ante la presencia de la Policía tica, el dueño de los animales y varios curiosos.
La familia Canda Mairena esperaba en diciembre la visita de Natividad. El muchacho se había ido a Costa Rica cuando tenía 15 años y desde entonces su madre no lo había vuelto a ver. Sus hermanos que viven en Nicaragua esperaban con mucha alegría el regreso del “cumiche” (menor), pero ahora todos se reunirán para dar el adiós al hermano que extrañaban.
En el año 1995, César Augusto Canda Mairena, hermano mayor de Natividad, se llevó a su hermano en busca de una vida mejor. “A la edad de 15 años yo me lo vine a traer a él, yo llevaba como tres años de estar viviendo en Costa Rica”, relató el hermano mayor del joven.
César Augusto decidió regresar a Nicaragua hace unos cuatro años para un 30 de mayo, sin embargo Natividad decidió quedarse en aquel país con otro hermano. Él se quedó trabajando, “yo le dije: vámonos, pero él me dijo andate vos, yo voy a llegar para diciembre”, comentó el hermano mayor. Sin embargo, pasaron los años y Natividad no regresó, pero todos lo esperaban el próximo mes.
LLORAN AL VER LA TV
La familia de Natividad es procedente de la colonia La Polvosa, ubicada en el ingenio San Antonio, quienes no pueden contener las lágrimas ante las imágenes que constantemente se transmiten por los diferentes canales nacionales de televisión, donde se observa la forma en que los perros atacan a mordiscos al muchacho.
A los 15 años el joven empezó a trabajar en una finca de hortalizas, donde su hermano César ya tenía tres años de laborar. “Trabajábamos en la finca El Puente de Los Gemelos, en Cartago, cuando yo me lo llevé, ahí le conseguí trabajo, ahí empacábamos lechugas, varios tipos de hortalizas, después me vine y ya no siguió trabajando allí”, recuerda el familiar.
César recordó que su hermano buscó otro trabajo pero ya no supo exactamente a qué se dedicaba. El joven era soltero y no tenía hijos, los familiares indican que tenían poca comunicación con él pero que por medio de Regino Antonio Canda Mairena, el segundo hermano que vive en Costa Rica, tenían noticias de Natividad.
La humilde casa de doña Juana Francisca Canda Mairena, madre del joven, quien viajó a Costa Rica después de recibir la noticia, constantemente es visitada por familiares y vecinos quienes llegan a expresar sus muestras de solidaridad ante lo sucedido.
PADRE CARRILLO LLAMA A REFLEXIÓN
En el pueblo de Chichigalpa todos comentan el hecho; en el parque, en las calles, el principal tema de conversación es la muerte del joven.
Para el cura de la localidad esto es una invitación a reflexionar acerca de lo que las autoridades y la población en general están haciendo por los emigrantes nicaragüenses. “Esto refleja la triste situación que viven los emigrantes, además nos invita a reflexionar acerca de qué estamos haciendo por nuestros emigrantes”, expresó el padre Eduardo Carrillo.
El padre manifestó que en este momento la familia debe consolarse a través de la oración. La familia Canda Mairena en este diciembre festejaría no sólo la Navidad, sino también la llegada del hermano menor, Natividad Canda Mairena.
IGLESIA CATÓLICA LAMENTA Y CONDENA
Los máximos representantes de la Iglesia Católica nicaragüense lamentaron y condenaron la muerte de Natividad Canda Mairena a causa de múltiples mordeduras de dos perros.
El Obispo de la Arquidiócesis de Managua, monseñor Leopoldo Brenes, el cardenal Miguel Obando y Bravo, y monseñor Jorge Solórzano, Obispo de la Diócesis de Matagalpa, lamentaron que el nicaragüense Canda Mairena haya muerto atacado por dos perros y dejado a su suerte por otras personas que presenciaron la escena.
“Lo condeno totalmente, porque la vida humana está por encima de todo”, dijo Solórzano. Mientras el cardenal Miguel Obando expresó: “Espero que las autoridades investiguen. Es lamentable que un compatriota o cualquier persona ya sea nicaragüense o de cualquier país, sea destrozado por perros en esa forma. La vida debemos cuidarla, defenderla y promoverla, espero que las autoridades hagan las investigaciones”, agregó el cardenal Obando.
Mientras, Brenes señaló que en la última semana de noviembre, los obispos del área centroamericana sostendrán un encuentro, en el cual los religiosos nicaragüenses pretenden “platicar” con sus pares costarricenses respecto al posible repudio que parte de los ciudadanos de Costa Rica sienten por los inmigrantes de Nicaragua.
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