Distorsión
Gustavo A. Abarca
Entiendo perfectamente que debe haber respeto por la vida humana, independientemente del origen étnico, preferencia política o religiosa, etc. No obstante, creo que un fuerte sentimiento nacionalista está llevando a conclusiones erradas en el caso de la muerte de Natividad Canda.
Lo digo porque en todo este contexto con el que se enfoca el asunto de la protección de la vida humana, lo dantesco del espectáculo y la insinuación de que policías y bomberos podrían haber evitado la muerte atroz de un delincuente, los reporteros no se han preocupado por exponer con claridad la realidad de un asunto que a mi juicio se está enfocando con sentimiento “impuro” de nicaragüenses patriotas. He aquí algunos pensamientos para considerar:
¿Por qué se corrieron los que acompañaban al ladrón?
¿No les correspondía a ellos proteger a su compinche? ¿Dónde están? ¿Qué habría pasado con la vida del celador si hubiese quedado a la merced de dos o tres delincuentes, de no haber recurrido a los perros?
Además, ¿cómo se tildaría este asunto, si el celador hubiese dado muerte al delincuente o a los delincuentes con un revólver? ¿Cómo se leería la noticia si los muertos hubiesen sido el celador y los perros? ¿Cómo se leería la noticia si el asunto hubiese ocurrido en Nicaragua, y todos los envueltos fuesen nicaragüenses?
Al parecer se ha olvidado que esos individuos se presentaron a robar y quien entra a robar a un recinto está preparado mentalmente para matar o que le maten.
Todo parece indicar que los sistemas noticiosos quieren que se llegue a la conclusión de que en este caso, por haber ocurrido el hecho en Costa Rica, “nuestros” delincuentes por ser compatriotas estarían exentos de culpa si se hubiesen encontrado los dos perros y el celador muertos.
Soy nicaragüense, amo a Nicaragua con toda mi alma, pero el verdadero amor no oscurece el conocimiento, mucho menos la razón.

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