Mordiscos xenofóbicos
Muchas reacciones provocó nuestro comentario editorial del miércoles recién pasado (Desprecio por la vida y la dignidad humana), sobre el caso del inmigrante nicaragüense en Costa Rica, Natividad Canda, quien murió destrozado por las dentelladas de dos perros de raza rottweiler después que se introdujera en un taller mecánico, supuestamente con la intención de robar.
En ese editorial demandamos que se investigue debidamente el caso, que se deslinden las responsabilidades y que se haga justicia en caso de comprobarse que hubo culpables por negligencia u omisión, como al parecer los hubo a juzgar por las imágenes de vídeo que fueron transmitidas por la televisión de Costa Rica y Nicaragua.
Lamentablemente, la mayoría de esas reacciones —provenientes de Costa Rica— fueron insultos y expresiones de xenofobia contra los nicaragüenses. Pero, ¿por qué esa furiosa reacción xenofóbica porque pedimos justicia en el caso del infortunado inmigrante nicaragüense?
La xenofobia, como se sabe, es un sentimiento o acción de odio y hostilidad hacia los extranjeros. La xenofobia existe desde la más remota antigüedad y seguramente tiene su origen en las salvajes luchas por la supervivencia que libraban las hordas de hombres prehistóricos, en disputa a muerte por las fuentes de agua, alimentos y vivienda. La ideologización de la xenofobia no menguó su perversidad ni disminuyó sus efectos desastrosos y dolorosos para la humanidad, como fueron —para mencionar sólo dos casos recientes en la historia— el genocidio del nazismo alemán y las matanzas de “limpieza étnica” en las naciones que formaron parte de la antigua Yugoslavia comunista.
Por otro lado, está plenamente comprobado que la insana pasión de la xenofobia se manifiesta particularmente entre personas de muy bajo nivel cultural e inferior calidad moral, pertenecientes a naciones que generalmente comparten un territorio o son vecinas fronterizas.
Cabe señalar al respecto que las relaciones entre Costa Rica y Nicaragua han sido siempre contradictorias, igual que ocurre con todas las naciones que son vecinas y comparten no sólo fronteras sino también historias comunes. Sin embargo, en los vínculos entre Nicaragua y Costa Rica siempre han prevalecido la buena vecindad, la amistad e inclusive el cariño, como lo demuestran los incontables matrimonios y uniones conyugales cruzadas y la gran cantidad de familias binacionales que hay en ambos países. Y, a pesar de las inevitables controversias fronterizas que han existido prácticamente desde que terminó la administración colonial española, las relaciones entre los pueblos de Nicaragua y Costa Rica han sido generalmente respetuosas y cordiales.
Lamentablemente esta situación cambió drásticamente en los últimos años, pero no sólo por el reavivamiento, desde 1998, de una enconada discusión sobre el río San Juan, sino también por otras razones que son mucho más complejas y difíciles de desentrañar y resolver.
Al grave problema de recrudecimiento de la xenofobia —que es mundial— se refirió el Secretario General de las Naciones Unidas, Kofi Annan, a propósito de la celebración el recién pasado miércoles 16 de noviembre del Día Mundial de la Tolerancia. En efecto, el señor Kofi Annan advirtió que “los movimientos migratorios y la convivencia entre personas de distintas culturas y creencias han provocado un recrudecimiento de la xenofobia y el extremismo”. Y señaló que para poder encontrar las soluciones apropiadas a problemas tan graves como el de la xenofobia, “debemos comenzar por respetarnos mutuamente desde hoy”.
Ahora bien, no sólo los gobernantes tienen la obligación de tomar medidas para prevenir y erradicar la intolerancia y la xenofobia. También los medios de comunicación social independientes, que por su propia naturaleza tienen el deber de transmitir valores a la sociedad, pueden y deben desempeñar una tarea de gran responsabilidad en este caso, promoviendo la tolerancia, la paz y la amistad entre los pueblos, y no dejándose provocar por los xenófobos, que afortunadamente son un sector minoritario dentro de la sociedad costarricense.
A una xenofobia no se le debe responder con otra xenofobia . Nosotros, aunque recibamos mordidas xenofóbicas seguiremos tratando con respeto a todos los costarricenses, que en su mayoría son gente de buena voluntad y corazón generoso y que estamos seguros comparten nuestra demanda de justicia en este caso, como la hemos demandado también cuando algún nicaragüense ha cometido cualquier clase de fechorías en territorio de Costa Rica.

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