La justicia libia condenó a muerte este martes a cinco enfermeras búlgaras y un médico palestino acusados de haber inoculado deliberadamente el virus del sida a más de 400 niños libios, lo que ha provocado indignación en Europa y “decepción” en la Casa Blanca.
La decisión del tribunal había levantado gran expectación, sobre todo en la comunidad científica y en la Unión Europea (UE), que considera inocentes a los acusados y culpa de la tragedia a las condiciones de higiene del hospital de Bengasi (norte de Libia), ocurrida en los años 90.
Según informó Radio Nacional de Bulgaria, el juez Mahmud Hovissa consideró a los seis trabajadores sanitarios culpables de traspasar de forma deliberada el virus a 426 niños, de los cuales medio centenar ha muerto desde entonces.
Al oír la sentencia en la sala de un tribunal de Trípoli, los condenados estallaron en sollozos y salieron del recinto tras una breve audiencia. Sus abogados anunciaron inmediatamente que recurrirán al Tribunal Supremo, aunque este procedimiento se activa en cualquier caso de forma automática, explicó el ministro libio de Relaciones Exteriores, Abdelrahman Calgham.
En el exterior del tribunal las familias de los niños enfermos o fallecidos de sida recibieron el veredicto bailando y cantando.
El ministro de Justicia, Ali Al Hasnaui, explicó que “la justicia libia ofrece a los condenados a muerte la posibilidad de una revisión completa del caso” y que el Tribunal Supremo “puede modificar, reducir o anular el veredicto”.
UE CONDENA Y PIDE GESTO HUMANITARIO
Los seis acusados, encarcelados desde hace ocho años, habían sido condenados a muerte en mayo de 2004, pero el Tribunal Supremo libio había ordenado un nuevo juicio que comenzó en mayo de 2006.
La Unión Europea (UE) condenó inmediatamente el veredicto y pidió una medida de clemencia “humanitaria” para los seis acusados.
“La UE se opone a la pena capital en todos los casos y todas las circunstancias” y “espera que el Tribunal Supremo (libio) permita una solución justa, equitativa y humanitaria en este asunto”, según un comunicado de la presidencia finlandesa de la UE.
Por su parte, el gobierno búlgaro se declaró “profundamente indignado” por la sentencia, que generó “decepción” en la Casa Blanca, según manifestó su portavoz, Tony Snow.
También criticaron el veredicto la canciller alemana, Angela Merkel, quien calificó la pena de “terrible” y pidió a Trípoli una “oportunidad” para los condenados, y el presidente francés, Jacques Chirac, quien se mostró “conmocionado” por el veredicto en una conversación telefónica con su homólogo búlgaro, Gueorgui Parvanov, según informó la Presidencia francesa.
“El proceso no es equitativo pues no considera los informes internacionales y la opinión de los expertos” sobre la aparición y la propagación del virus en el hospital, declaró a la AFP EVan Paneff, presente en la audiencia en nombre de la organización Abogados sin Fronteras de Francia.