El oro falso del PLC
Los miembros de la cúpula de Arnoldo Alemán aseguran que el PLC, por su capacidad organizativa y su maquinaria política para promover y defender el voto, es la única que puede vencer electoralmente al sandinismo. Y por lo tanto sostienen que Alemán y el PLC son indispensables para ganarle al sandinismo y los que deben liderar a las fuerzas democráticas en las elecciones del próximo noviembre.
Pero todo eso es falso. Evidentemente los líderes del PLC no reconocen que ahora hay una situación completamente diferente a la de hace algunos años y que su partido ya no es el mismo de antes.
Por ejemplo, en 1996 el PLC tenía el control gubernamental de 11 cabeceras departamentales. Después, en el 2000 ganó 94 alcaldías pero sólo 5 cabeceras departamentales, mientras que el FSLN obtuvo 11 cabeceras departamentales. Ya entonces se invirtió la correlación de fuerzas políticas en las plazas electorales más importantes. Las elecciones del 2001 las ganó el PLC porque Arnoldo Alemán fue separado de la campaña de Enrique Bolaños, al grado de que no tuvo una sola aparición pública vinculada al proceso electoral. De no haberse apartado Alemán, Bolaños difícilmente hubiera podido ganar la elección presidencial, pues por el desprestigio y desgaste de aquel era más el daño que hacía que el beneficio que producía. Y cabe recordar al respecto que fue precisamente porque Alemán era percibido por los ciudadanos como altamente corrupto, que la estrategia de campaña del entonces candidato Enrique Bolaños decidió informar, el 8 de octubre de 2001, que el doctor Oscar Herdocia sería el Procurador de Justicia y que su objetivo principal sería librar una lucha frontal contra la corrupción, o sea contra Alemán y su camarilla.
Al salir de la Presidencia de la República, Alemán asumió la conducción directa del PLC, lo que dio como resultado que en las elecciones municipales del 2004 el PLC pasó de tener 94 alcaldías, a 57, es decir, 37 menos. 37 líderes liberales de 37 municipios no alcanzaron el cargo prometido y promovido por el dedo del caudillo y a partir de allí empezó la decadencia de la maquinaria del PLC. En cualquier otra parte del mundo, la dirigencia del partido que sufre una derrota electoral tan catastrófica como esa, hubiera renunciado o se le habría destituido de manera inmediata.
Ahora, en las elecciones del próximo noviembre lo más probable es que ocurra algo similar a lo del 2004 con las elecciones municipales. ¿Cuántos diputados podrá sacar el PLC? Se puede especular con la cifra pero de lo que hay que estar completamente seguros es que serán mucho menos que los 53 que ganó en las elecciones del 2001.
En realidad, si los miembros de la cúpula de Alemán reconocieran la marcada tendencia descendente del PLC se darían cuenta de que para tener posibilidad de ser electos diputados tendrán que figurar entre los primeros cinco candidatos de la papeleta por Managua y en la nacional, o ser el primero de la lista en cada departamento.
Alemán está ofreciendo diputaciones a los miembros de las bancadas pequeñas a fin de persuadirlos de que voten por Enrique Quiñónez para presidente de la Asamblea Nacional, y después por la amnistía. Pero la oferta de Alemán es oro falso, pues él ya no manejará un bus de 53 pasajeros sino un microbús de a lo sumo 15 ó 20 ocupantes.
De manera que no sólo por falta de idoneidad ética sino también por simple realidad política, el PLC de Arnoldo Alemán no es el instrumento apropiado para unir a las fuerzas democráticas de Nicaragua contra el sandinismo. Mal podría ser el PLC el epicentro de una alianza democrática, si lo que representa es el mismo caudillismo, la corrupción descarada y el sometimiento del país a la continuación del pacto con el sandinismo.
Lo que deben hacer las bases y las estructuras intermedias del PLC es apostar a la reconversión ética de su partido, a su modernización, a corregir los errores en el ejercicio del poder y a separar a todos los elementos corruptos, para volver a ser una fuerza política respetable. Las bases y estructuras intermedias del PLC no deberían dejarse chantajear por Alemán y unos cuantos aprovechados, que defienden sus propios intereses económicos, con el cuento de que sin ellos va a ganar Ortega. El PLC y Alemán son una gran parte del problema, de ninguna manera su solución.

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