VIERNES 6 DE ENERO DEL 2006 / EDICION No. 24044 / ACTUALIZADA 01:30 am





EL HUMOR DE



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Santa se adelantó a los Reyes Magos

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Léonie Suhr

A esta época del año hay mucho sentimentalismo y mucha más comercialización. ¿Qué significa Navidad, festividad que prácticamente termina hoy , Día de los Reyes Magos? En parte nosotros los cristianos lo hemos olvidado. Cuando era pequeña, era el Niño Dios que nos traía regalos. Ahora en el mundo entero, veo a un hombre barbudo, vestido de rojo, sea con una túnica larga, o con una chaqueta y pantalones. Los bordes de la túnica o la chaqueta adornada de una especie de piel de animal blanca.

¿De dónde viene esta figura de un viejo bonachón que ha invadido nuestros hogares? Se trata de un obispo de la ciudad de Smyrne, también conocida por Izmir en Turquía. Al parecer salía el 6 de diciembre por las calles de este pueblo a hacerle regalos a los pobres. De una manera u otra esta costumbre llegó a Europa. Se propagó sobre todo en el norte de Europa y en los países escandinavos. En estos países, hasta hoy día se festeja el Sankt Nicolaus y es el día de los regalos. Generalmente los niños dejan sus zapatos, o unos calcetines grandes cerca de sus camas, para que cuando Sankt Nicolaus pase, se los llene de confites o juguetes.

De ahí fue que la Coca Cola se inspiró para hacer una campaña de publicidad a principios del Siglo XX: Santa Claus emergió de la imaginación de los cocacolistas. Muy pronto invadió los hogares y ha llegado a ser el representante de la Natividad de Cristo.

He estado en países budistas y musulmanes, y me quedo sorprendida que ahí me encuentro al viejito vestido de rojo por esta parte del año. En mero Bangkok, ahí está, bajo el sol tropical que lo azota, pero, sigue riendo y diciendo “ho, ho, ho”. Igual en Pekín, ya no se diga Singapur y Malasia. ¿Y qué hace en los países latinoamericanos? ¿Se les adelantó a los Reyes Magos?

En su trineo, jalado por unos venaditos que a veces están bastante enclenques. A veces encuentro también un arte degenerado en la comercialización de lo que nosotros llamamos Navidad. ¿Qué hacer? Ya la bola de nieve está muy gorda y creo que no es posible hacer nada. Ya no se puede parar la mundialización de Santa Claus.

Navidad, cierto, nos da la oportunidad de reunirnos en familia, pero en realidad hemos olvidado el valor de esta fiesta. Después de la Misa del Gallo, pues regresar a casa, a comer las cosas exquisitas que han sido preparadas y la parranda. ¡Abrir los regalos, que los unos sean más estupendos que los otros!

Generalmente cambio por esta época mis buenos deseos con mis amistades, este año decidí unirme a la campaña que hay aquí en Europa, de enviar el dinero que uno gasta en tarjetas y estampillas para los damnificados del tsunami en Asia y el terremoto en Pakistán. Me alegró esta idea. Me sentí mejor, ya que creo que cada gota cuenta.

Hablando con las amistades que tengo regadas por Europa, le hablé a una tía vieja que tengo en Alemania, y este año me llamó la atención mucho unas palabras que me dijo, y no sé porqué a los años anteriores no les había hecho caso del todo. Me dijo “Gesegnetes Weihnachstfest” (bendita Navidad).

Tal vez es tiempo que nos despertemos y le demos nuevamente el valor a esta fiesta, que sea una fiesta de familia y no de exageraciones. Que nos unamos y que podamos decir los unos a los otros bendita Navidad.

La autora es guía del museo del Louvre, Francia.
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