VIERNES 6 DE ENERO DEL 2006 / EDICION No. 24044 / ACTUALIZADA 01:30 am





EL HUMOR DE



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“¿Qué tan profesional” es una encuesta?

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Roberto Cajina
cajina@ibw.com.ni

En nota titulada “Opinión dividida sobre el Ejército”, LA PRENSA (27/12/2005) publicó datos sobre la percepción que la población tiene del Ejército de Nicaragua, según una encuesta de M&R Consultores. Se preguntó a los encuestados “qué tan profesional es el Ejército” y a “qué interés responden las actuaciones del Ejército”. Más allá de los porcentajes indicados, deseo reflexionar sobre el contenido y forma de las preguntas, las opciones de respuesta y una contradicción explícita en dicha encuesta que es importante resaltar.

“¿Qué tan profesional es el Ejército Nacional?”, sugiere una oculta intencionalidad o ignorancia, porque pretende establecer una taxonomía del carácter profesional de una institución en tres niveles arbitrariamente preestablecidos: “muy”, “regularmente” y “nada”. Al parecer, M&R desconoce que el carácter profesional de cualquier institución se determina en base a dos criterios fundamentales: 1. que sus integrantes se incorporan de forma voluntaria, tienen o reciben la formación teórica y práctica necesaria, y a cambio de la actividad que realizan reciben una remuneración; y 2. de acuerdo con Samuel Huntington, autor de El soldado y el Estado: Teoría y práctica de las relaciones civiles-militares, comprende tres requisitos básicos:

“La pericia para ejercer las actividades propias de su competencia, que el resto de la sociedad no puede ejecutar por carecer de tal maestría o destreza; el sentido corporativo, es decir, la conciencia de pertenecer a una entidad que tiene su propia personalidad e identidad; y el compromiso con los destinatarios finales de las actividades que le son propias, en el caso de una institución armada, el Estado y la sociedad en general”.

Obviamente M&R Consultores no consideró las reales dimensiones del carácter profesional de cualquier institución, incluyendo la armada, y asumo que, además, no aclaró a los encuestados qué se entiende por profesional. Además, en la pregunta se incluye el adverbio “tan” que modifica la palabra que precede, es decir, “profesional”, lo que inevitablemente debió influir en la subjetividad de la respuesta, ya que de entrada pone en duda la naturaleza profesional del Ejército. Todo lo anterior pareciera ser un intento de dirigir los resultados.

Igualmente, la opción “regularmente profesional” es ambigua, ya que regular es lo que se realiza conforme la regla y que, a la vez, es sinónimo de “normalmente”, es decir, lo que se ejecuta de forma ordinaria o corriente. Otra acepción de regular es un estado intermedio entre bueno y malo; sin embargo, no es apropiada al analizar el carácter profesional de cualquier institución.

En la misma edición, LA PRENSA publica datos de las encuesta de M&R sobre el “Grado de confianza (Alta y muy alta) de la población en el Ejército de Nicaragua, cuyos resultados se contradicen con los de las dos preguntas referidas. El cuerpo castrense aparece como la institución pública con el mayor nivel de confianza (60.3 por ciento), sólo pocas décimas por debajo de los medios de comunicación y los periodistas (cada uno con 60.9 por ciento), y sobre la Iglesia Católica, ONG, Policía Nacional, Iglesia Evangélica, empresa privada, Alcaldía y los cuatro poderes del Estado.

A guisa de corolario de lo absurdo es preciso interrogarse: ¿Cómo es que los nicaragüenses confían “tanto” (60.3 por ciento) en una institución que consideran “regularmente profesional” y “nada profesional” (56.8 por ciento), y que, además, su actuación obedece a diversos intereses, menos a los de la ciudadanía (40.5 por ciento)? La respuesta, a mi juicio, debería comenzar a buscarse preguntándose: “¿Qué tan profesional” es esa encuesta? “¿A qué intereses cree usted que responde?”. “¿Qué grado de confianza tiene?”

El autor es Consultor Civil en Seguridad y Defensa.
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