ESCRIBANOS
EDICIONES ANTERIORES
LA PRENSA
OTROS SUPLEMENTOS
SUPLEMENTO SEMANAL DEL DIARIO LA PRENSA / SáBADO 14 DE ENERO DE 2006
PORTADA
CUENTO
POESIA
LEXICOGRAFIA
CINE
ENSAYOS
PINTURA
MUSICA
COMENTARIO
CRITICA
PINTURA
MUSICA
COMENTARIO
CRITICA
Cuentos de Lizandro Chávez Alfaro
Varón de nervio y miel

Foto  

May pole. Arpilleria. Nydia Taylor.

 

La soledad no es un simple lugar desierto, donde no hay más gloria que el viento gélido. Eso creía yo también, pobre equivocado. Conocí la final verdad, la horrorosa desolación cuando de veras quedé solo, sin la única que sabe dónde está eroutopía. ¿Cómo fue mi asomo a eroutopía y qué es ahora? Narrarlo sería tarea tonta, caída vertiginosa en la obscenidad.

Trataré entonces de aproximarme con modestia a lo que fue con ella y lo que es ahora con cualquiera, superlativas ignorantes de las fabulosas posibilidades que contiene su esencia, esa que radica en la confluencia de alma y cuerpo, deseo y realidad, vida y muerte en inocente sube y baja; luz encendida con brillantez en la frontera del instinto y el infierno. Las etimologías y sus secuencias guiaban el peso real de sus deseos. Pobre de mí, aún cuando era el feliz servidor de una corte nocturna o diurna si así la convocaba usted.

Podría decirle el pretencioso tú o el proletarizante y antiguo vos, pero me inclino reverente ante el distinguido usted de tantas batallas entre peregrinantes, de tantas batallas cortesanas, de tanta alusión directa, sin mojigatas desviaciones. Usted que tiene el don ultraterrestre de la eroutopía íntima.

Era esperar su invitación simuladora de falsos abandonos de mi parte. Era oír fascinado los chorros de la ducha envolviendo su cuerpo calmo pero ansioso de comunión. Era su llegada al lecho, para que yo principiara a proponerle una aventura verbal que nos extrajera de este lugar y de este tiempo presentes. Era la recíproca transmutación en dioses elegidos para un ciclo total, para escalar la cúspide de un orgasmo, para una noche de serenidad consecuente. El temor y la audacia de una real aventura en una sola volición, sin regateos.

El hambre de volver a tener hambre, dicha en las únicas palabras que le corresponden. Cada idioma tiene sus sílabas venturosas, sus líneas a temperatura de fundición, como éstas de invocación en inglés: Oh lost and by the wind grieved; ghost, come back to me. No es rogatoria humillante. Es prez elevada. Toda verdadera derrota está antecedida por alguna premonición de victoria. Así traduzco sin miedo e interpreto. Vuelve a mí. Vuelve. Y el arcangélico deseo volvía para revolcarnos en sus doradas tormentas.

Esto tan simple y tan inalcanzable es lo que he perdido al abandonarme usted, resentida, enfriada, hiriente como una alabarda asistida por su complementaria forma de luna creciente. Sólo usted conoce tan limpiamente que el infinito anhelo de ésta en cuerpo de mujer, proviene de haber estado todos en ese horno maravilloso antes de nacer.

La horrible soledad (usted sabe que no hay arrodillado arrepentimiento en mi elaboración) proviene de que nunca más, con nadie más, seré el varón de nervio y miel que una vez fui.  
.


---
Varón de nervio y miel


Árbol que ardía