Carazo con buen aporte pero con muchos problemas
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Desorden en el acopio y falta de insumos para pescar destacan en el departamento |
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Yolanda Gutiérrez muestra una de las especies que comercializa en la costa de Casares. En Casares la pesca artesanal mueve al mes unas 60,000 libras de mariscos. (LA RPENSA/ LUCIA VARGAS C.)
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Lucía Vargas C. CORRESPONSAL/ CARAZO economia@laprensa.com.ni
Introducirse al mar por más de seis horas ya no es novedad para don Luciano García Gago, un pescador que dijo tener 53 años de vida, pero aparenta veinte más, quizá por la dura suerte que le ha tocado vivir para alimentar a su familia.
Trabaja como pescador desde hace 15 años, después de dedicarse a otro oficio, pero buscando mejor oportunidad escogió aventurar en las aguas de Casares.
“Soy de Buena Vista del Sur, pero vengo a diario aquí para pescar”, dijo el hombre de estatura mediana, de cuerpo menudo y piel renegrida por el sol.
García dio testimonio de la fuerte producción pesquera que ofrece este balneario caraceño al país. Sin embargo se quejó de que los acopiadores se llevan la mejor parte del arriesgado trabajo que realizan los más de 600 pescadores que hay en la zona. Otros balnearios como Huehuete, Tupilapa y La Boquita, que son vecinos con Casares, tienen entre 50 y 70 pescadores cada uno.
MUCHA DEUDA
García Gago dijo que el 60 por ciento de los que se dedican a ese trabajo no cuentan con un medio para introducirse al agua por lo que trabajan con lanchas prestadas. Algunas pertenecen a los acopiadores.
En el caso de los pescadores que tienen una, la mayoría están endeudados con varias casas comercializadoras de motores, lanchas e instrumentos para la pesca.
“Vamos a la voluntad de Dios”, explica el pescador, pues desde que entran al mar ya van debiendo al acopiador el combustible y la carnada que deben llevar.
Señaló que por lo menos deben introducirse con 30 libras de sardina que cuestan 521 córdobas y los 15 galones de gasolina cuyo valor varía cada día. En el viaje salen cinco personas como mínimo. “Ayer estuvo malo, pues todavía quedamos debiendo 21 pesos al acopio”, refirió, tras agregar que hay muchos colegas que adeudan hasta cinco mil córdobas de combustible a los comercializadores de mariscos y a veces no les queda nada en la bolsa.
En la zona no hay una entidad que maneje información exacta sobre la cantidad de mariscos y pescados que salen de estas costas, pero la comerciante Audilia Alemán explicó que hizo un estudio y pudo constatar que en doce lanchas se lograron sacar del mar 22,700 libras de pescado, mientras en combustible se usaron 5,600 galones.
En Casares hay alrededor de 200 lanchas y todas entran al mar hasta tres veces al día, dice la mujer. Se trabaja de forma artesanal y sin ninguna protección.
CARECEN DE ATENCIÓN EN SALUD
Alemán dijo que carecen de un centro de salud que atienda de forma permanente, pero además urgen de un seguro de vida e implementos adecuados para el trabajo pesquero. Un buen número de pescadores se dedica a bucear para sacar langosta. De estos varios han fallecido y otros han quedado con la mitad del cuerpo paralizado.
“Ahora tenemos a un joven de 27 años hospitalizado en Managua que perdió la voz y tiene la mitad del cuerpo muerto”, afirmó la señora.
Agregó que los pescadores sufren pérdida de la visión, el cabello se les quema, igual la piel. Pero además unos padecen de problemas gástricos y de pulmón porque tragan el sarro que sueltan los aparatos que se introducen a la boca para entrar a bucear. “Las empresas deben preocuparse también por darle condiciones al pescador, así como se preocupan por exportar el producto”, indicó Audilia Alemán.
POTENCIAL
Carazo posee como fuente pesquera el citado balneario donde unos nueve acopios compran el producto que sale diariamente. La comerciante Yolanda Gutiérrez dijo que a diario pueden sacar como mínimo unas dos mil libras.
Por su parte la comerciante Audilia Alemán señaló que en Casares ocho empresas nacionales acopian pescado, camarón y langosta, pero hay una de origen japonés que desde hace un par de años compra pez pepino.
Los productos que salen para exportación es pargo clase A, corvina, barracuda, macarela, cubilla, langosta y camarón jumbo.
Para abastecer el mercado local los acopios venden una variedad de mariscos que llaman “chatarra”, en la que incluyen pez hoja, jurel, ruca, atún, entre otros.
“La pesca es una lotería”, dice la señora, quien afirma que a veces pueden sacar hasta 300 libras en un viaje y en otros nada.
SIN ORGANIZACIÓN
La falta de organización entre los pescadores es catalogada como una debilidad para el gremio y por lo tanto no cuentan con ayuda clínica para examinar su salud, vender el producto sin intermediarios, ni obtener herramientas de trabajo a mejor precio. La comerciante Audilia Alemán dijo que formó la cooperativa Pesca Arte con 75 afiliados, la que inició laborando con la empresa Nica Fish, pero el objetivo es trabajar sin intermediarios para exportar el producto. Alemán explicó que por falta de personería jurídica no han logrado trabajar solos.

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