Riosanjuaneños anhelan industrialización de la pesca
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Cooperación española apoya a este sector que representa el cuarto rubro en la economía del departamento |
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En río San Juan la pesca es lograda en dos vías: el agua dulce del Gran Lago y en el Mar Caribe.
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Tatiana Rothschuh Andino CORRESPONSAL/RíO SAN JUAN economia@laprensa.com.ni
Pese a las bondades acuíferas que posee el departamento de Río San Juan, donde subyacen ríos, lagos y agua marina, el recurso pesquero que representa el cuarto rubro en la actividad económica, está limitado por las áreas protegidas y especies que podrían estar en riesgo, traduciéndose ésta a una actividad artesanal que practican en su mayoría pescadores pobres.
Los trabajadores del anzuelo y el trasmallo claman por apoyo financiero, la revisión de los precios, y suavizar la Ley de Pesca, dado que desde el pasado año incursionaron en esta zona acopiadores hondureños, salvadoreños, guatemaltecos, además de los costarricenses, hacia donde se exporta desde años atrás. En tanto, en el territorio nacional, Río San Juan abastece mayormente a Masaya, Granada, Chinandega y Managua.
Hasta noviembre del pasado año, las estadísticas que registra la Administración Nacional de Pesca y Acuicultura (Adpesca) indica que se extrajeron 1.4 millones de libras de las especies mojarra, guapote, tilapia, machaca, róbalo, gaspar y roncador, en los municipios de San Carlos, Morrito, y San Miguelito, excluyendo el porcentaje que se obtiene de San Juan de Nicaragua, donde hay una gran variedad de agua dulce y salada y allí van en camino a la industrialización.
Según José Tomás Rodríguez, inspector departamental de Adpesca, la especie que alcanza mayor extracción es la mojarra con 597,274 libras, le sigue el guapote pinto o lagunero con 304,816, la tilapia: 283,067; machaca: 148,961; róbalo: 63,119; gaspar: 44,740, y el roncador: 23,050.
En San Juan de Nicaragua el mayor recurso acopiado es exportado hacia Costa Rica, entre las que se cuenta la carne de tiburón que registró el pasado año 11,860 libras, la aleta de tiburón: 331; la langosta: 6,950; el camarón de mar: 4,652 y el de río: 2,543; la macarela: 2,757; mientras en menor cantidad se capta el pargo, curvina, raya, jaiba, pez dorado, entre otros.
Rodríguez calcula que a nivel departamental existen menos de 500 pescadores registrados y 14 acopios disgregados en los municipios que explotan ese potencial: San Carlos, Morrito, San Miguelito y San Juan de Nicaragua.
RESPETO A LA LEY
El inspector de Adpesca dice que la Ley de Pesca establece que no se permite pescar a mil metros de la bocana de los ríos y sobre la costa a 500 metros. Esta disposición deben cumplir los pescadores, así como también no es permisible esa actividad en las áreas protegidas de Los Guatusos y Solentiname.
Esta dependencia vela por el cumplimiento de la ley y coordina esfuerzos con el Ministerio del Ambiente y Recursos Naturales (Marena), así como también con la Alcaldía y autoridades del orden público.
La luz de malla del trasmallo, que debe ser de cinco pulgadas, no es asumida por todos los pescadores, por ello funcionarios de Adpesca y el Marena realizan constantes supervisiones sobre el río y Lago Cocibolca, realizando retenciones de artes de pesca, en caso de no estar autorizadas o de practicar la actividad de manera ilegal.
La organización de los pescadores aún es tímida en el departamento, pues de acuerdo con los registros de Adpesca, funcionan algunas cooperativas de manera ilegal, siendo algunas reconocidas como las cooperativas Adolfo Madrigal, la de Los Anzueleros y una tercera, con las que coordinan para efecto de orientación y capacitación.
MAL TIEMPO: MALA CARA
Marcos Antonio Solórzano suma 25 años de dedicación a la actividad pesquera y tras desvelos y amarguras, no ha podido mejorar su economía familiar. Cuenta que el pasado año invirtió 10 mil córdobas y obtuvo la mitad de ello, “el que no tiene dinero para operar no trabaja, pues además del bote y la gasolina hay que costear el trasmallo, mecates plomo, baya e hilo”.
Solórzano calificó de “malísima” esa actividad el pasado año “o fue mal tiempo o los peces se están acabando”, advirtió.
Explicó que ellos venden a los acopiadores y que ha tenido la oportunidad de vender pescado seco a hondureños, a un costo de 60 córdobas la docena. A su juicio, venden muy barato, y le debieran permitir el alza del precio, pues ejemplicó que la libra de mojarra la dan a dos córdobas, el guapote a ocho y la tilapia a cinco córdobas. La revisión de precios y el apoyo financiero es para él necesario.
IMPULSO CON COOPERACIÓN
Gabriel Aguirre, responsable de la Unidad Municipal Ambiental de la Alcaldía de San Carlos, aseguró que en este municipio podrían dedicarse a la actividad pesquera artesanal unas 500 personas, aunque registradas legalmente hay 146 y han extendido 56 permisos de bote. Cuentan con 13 acopiadores, destacándose sólo tres como los más fuertes. Un cinco por ciento son mujeres pescadoras o acopiadoras.
Aunque la Ley de Pesca establece un costo de 500 dólares para un acopio, la municipalidad les cobra 780 córdobas.
Aguirre sostuvo que no cuentan con índices que permitan cuantificar el porcentaje que representa la pesca de este municipio y departamento para la actividad económica nacional, pero observó que en tanto no se logre industrializarla y capacitar al gremio, no se puede aspirar a ser representativa.
Explicó que a través de Adpesca , la cooperación española financia un estudio para determinar la carga de biomasa existente en el lago que permita establecer la capacidad de extracción y las especies, asimismo fijar si la luz de malla de cinco pulgadas es o no correcta.
El funcionario de la Alcaldía explicó que la cooperación española ha financiado la capacitación de los pescadores, habiéndose desarrollado tres cursos, en tanto analiza la posibilidad de construir un centro de acopio en San Carlos, lo cual permitiría un mejor ordenamiento y desarrollo.
Los pocos acopios existentes no prestan las condiciones, por lo que se observa camiones acopiadores aparcados cerca del río, lo cual también es prohibido por la Ley de Pesca.

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