MIéRCOLES 18 DE ENERO DEL 2006 / EDICION No. 24056 / ACTUALIZADA 12:45 am





EL HUMOR DE



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Pesca en Managua: del Xolotlán a Masachapa

Foto  
. Los pescadores artesanales garantizan el consumo nacional, incluso las exportaciones y su propia alimentación

El Xolotlán pese a su contaminación sigue siendo explotado como fuente de recursos pesqueros.

 

Mario José Moncada y
Amparo Aguilera
economia@laprensa.com.ni

Salió a “buscar la suerte” a las 4:00 de la mañana junto a otro compañero, cuatro kilómetros lago adentro, en una pequeña y rústica panga de madera, desde la costa norte del Lago Xolotlán, en San Francisco Libre.

Regresó a eso de las 8:00 de la mañana, sólo logró pescar tres docenas de mojarras, que inmediatamente al desembarcar vende a no más de 12 córdobas cada una, a un comerciante que espera en la costa y que luego vende el producto en el mismo pueblo, uno de los más empobrecidos del país.

Se trata de Edgar Esquipulas, de 16 años, uno de los 14 mil pescadores artesanales que se estima existen en Nicaragua, según el Diagnóstico de la Actividad Pesquera y Acuícola de noviembre del 2002.

Esquipulas resiente, al igual que el comerciante Juan Díaz, de 60 años, el “bajón” que se ha registrado en la pesca de subsistencia en el Lago Xolotlán, dicen que quizás debido a la explotación del producto, o bien porque las poblaciones de peces se refugian entre la vegetación que ha quedado inundada por “la crecida” del lago, de poco más de 1,000 kilómetros cuadrados de extensión, debido al buen invierno pasado.

En San Francisco Libre “en los buenos tiempos”, de eso hace ya varios años, salían a pescar más de 50 lanchas, pero el viernes, según constató LA PRENSA, a lo sumo sólo siete lo hicieron.

El producto se ha vuelo escaso y los precios han bajado. Una docena de mojarras, según su tamaño, es vendida por el pescador a entre 12 y 15 córdobas, y el comerciante puede ganarle a cada docena quizás ocho córdobas.

Dos pescadores, en una panga, con costo ahora logran “en un buen día” cuatro o tal vez seis docenas, cuando antes la cifra era hasta el doble.



BUENOS PRECIOS, POBRE PESCA

Siempre en el departamento de Managua, pero en las costas del Océano Pacífico, la pesca artesanal también es una faena agotadora.

Desde hace 40 años Pedro José Narváez Rocha, originario de Masachapa, se dedica a la pesca artesanal. “Desde que tengo 10 años (en la actualidad tiene 50), entro al mar a las 5:00 de la tarde y salgo a la costa a las 7:00 de la mañana para poder comer”, cuenta.

Como él hay por lo menos 700 hombres en la costa de Masachapa, con 15 a 20 años de dedicarse a la labor. Aunque buena parte de ellos coincide que ya no es tan rentable como décadas atrás.

A pesar de que a la fecha el precio por libra de las especies se ha incrementado a 26 córdobas, es decir entre 10 y ocho córdobas más en relación al verano pasado.

Este año, por ejemplo, refieren que la producción de pargo y macarela está “rala”, pues hay semanas que sólo pescan 50 libras. Otras, en tanto, ni siquiera con una libra asoman en tierra.



HAY MERCADO

“En tiempos buenos (después de abril) solemos acopiar hasta 600 libras de cada especie, sacando hasta más de 300 córdobas de ganancia por el volumen”, refiere Edwin Palacios, acopiador en la Empresa Exportadora de Productos del Mar (Expomar), la más grande de la zona de Masachapa.

“Ahorita por la marea se está saliendo poco al mar, pero esperamos que con la luna el asunto se componga un poco. El objetivo es superar las 200 libras que hemos acopiado en los últimos días, queremos llegar a las 700 libras de pargo y cabrilla (un pescado negro de exportación que también abunda en las aguas de Masachapa)”, indica.

Si lo logran, los pescadores podrán recuperar las ganancias y que, por lo menos, alcancen los 200 córdobas, ya que la mayoría tiende a alquilar las pangas para poder ejercer la actividad. “De manera que por lo menos cien córdobas les queda a los pangueros”, indica el pescador Pedro José Narváez.

Si no es así, Palacios cree que de entrada vendrán despidos en la empresa. “Y lo peor es que las ganancias de los pescadores se reducirán hasta en un 50 por ciento, porque ellos recorren hasta 10 kilómetros mar adentro y gastan en gasolina. Aunque nosotros los apoyamos con el hielo, para mantener la calidad de las especies que pescan”, apunta.
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