Parece que en la entrega de los Oscar no habrá sorpresas y lo mejor será que de una vez manden los premios por correo porque ya todos sabemos que Brokeback Montain será la favorita, que Philip Seymour Hoffman será el mejor actor por su papel en Capote y Felicity Huffman de Transamérica será la mejor actriz.
El pesar es que no tendremos la oportunidad de saborear todas las películas nominadas y tendremos que conformarnos con ver el Oscar como todos los años, sin saber muy bien de qué nos están hablando.
Resulta hasta frustrante que en estos dos meses cuando las empresas de cines deberían esmerarse más por presentar lo mejor del año, tenemos todavía mucha basura de películas como si a estos países sólo se les ofrecieran los desperdicios. Bueno, cada vez me convenzo más que es así.
Pero, no pasa esto con Plan de vuelo. De entrada parece que la película se irá a pique por los excesivos sonidos de misterio Tum, tum, tututum pero al avanzar, se endereza más por la actuación de la siempre espectacular Jodie Foster.
Ella encarna a Kyle Pratt, una mujer que junto a su hija aborda un gigante avión en el que le sucederán las cosas más horrendas que ella haya podido imaginar. Desaparece su hija, nadie le cree, absolutamente nadie recuerda siquiera haber visto a la pequeña Julia y poco a poco, hasta ella misma se convence que se le zafó un tornillo o que se le pelaron los cables.
La actuación de Foster está para clase a aquellos que quieran incursionar en el mundo de la actuación. Ella es la que levanta y lleva hasta las alturas el drama. No busquen más. Es una elegante forma de demostrar que los actores de su talla tienen la pólvora necesaria para hacer volar de las butacas a los asistentes.
La historia tiene varios vacíos, como la falta de un médico para atender a la niña que pasó dormida más de cinco horas en una esquina fría y que explicara qué fue lo que le administraron para mantenerla sedada.
Además, todos los más de 400 pasajeros y la tripulación se ponen tontos y jamás le piden alguna identificación al oficial encubierto que se convierte en la clave para resolver el gran misterio del paradero de Julia.
CLASIFICACIÓN
MALA: Un perro caliente
REGULAR: Dos perros calientes
BUENA: Tres perros calientes
MUY BUENA:Cuatro perros calientes
EXCELENTE:Cinco perros calientes
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