Poesía argentina
Luis Alberto Ambroggio
El peso de los cuerpos
“Al fondo de las tumbas al fondo de los mares al fondo del murmullo de los vientos”. (Vicente Huidobro)
La sentencia de un cuerpo vence la apatía de los dioses. Cuerpos dóciles ante la furia de las ondas. Cuerpos aferrados al morir y resucitar y ser luego luminosos. Cuerpos que son árboles, que son mares, que son tierra humedecida que son clamor y ausencia, que avanzan en el viento y lloran y reclaman millones de veces el camino de vuelta porque nunca pierden la memoria. Cuerpos-espíritus que se elevan desafiando a la muerte como una lumbre sin tregua.
Nosotros les damos a los cuerpos sus alas.
DE: El testigo se desnuda, Madrid: 2002
El poema de los cuerpos
Ved el poema de los cuerpos de los dioses que se aman; cómo se encajan y completan en sus recodos secretos, la posesión carnal de un jardín divino. Miradlo en sus curvas nítidas y firmes, suaves obras maestras habitadas en fuego. Ved las piernas entrelazadas de amantes, sus brazos encerrando la cariñosa esfera. Oíd como se golpean con ruidos de olas; el corazón abierto y la vida que los penetra; un todo de ser vertiginoso canta latidos, roce de cielos, volcanes de sudores dulces, arriba y abajo de los montes. Ved el esbozo de multitud en sus líneas, la piedra de sangre, el sol negro, los pasillos de seda, pieles unísonas. Recorred el poema con el lenguaje del tacto, en la luz desnuda de la noche acariciad el alma detrás de los ojos, gozad el gusto supremo de frutas maduras y volved una y otra vez, ensimismados, con la fuerza del amor, con sed, con hambre, lluvia y flores de sol y vientos, con perfumes de sílabas, a su belleza... al exacto poema de los cuerpos.
DE: El poema de los cuerpos, inédito.
Cómo organizar el amor
Lava roja, lava negra, lava blanca y tus manos que trabajan el cuerpo. Optas por el mandato del sol para navegar abiertamente el laberinto y redimir la promesa. Ayer te regalé luz y lluvia para que aplaques al dios de la soledad; cuando recibas este fragmento de fuego crea luz y crea vida. El caudal irá arrullando cada uno de los sedientos recodos, elegantes instintos y hoy, en estos instantes de fondo, más allá del bien y el mal, estaremos nítidamente unidos, luego de pronunciar el voto solemne que humedece el viento, gozo a la vez supremo y absurdo.
Volcán del Teide, Garachico, Tenerife 2005
De: El poema de los cuerpos, inédito.
Luis Alberto Ambroggio: Ganador de la Convocatoria de TVE sobre poemas de la soledad en 2004, sus últimos poemarios, Laberintos de humo y El testigo se desnuda han sido aclamados en reseñas de Europa, EE.UU. (Diario de las Américas) y América Latina. Nacido en Córdoba, Argentina (1945), ciudadano de los EE.UU., donde reside desde 1967, autor de nueve poemarios, Ambroggio es miembro de la Academia Norteamericana de la Lengua Española, Academia de Poetas Americanos, Prometeo y AIP. Su poesía ha aparecido en numerosas revistas (Hispanic Culture Review, Alba de América, Scholastic, La Pájara Pinta, La Urpila, O Boemio) y antologías ( Muestra del siglo XXI, Tejedores de Palabras, Voces Poéticas sin Fronteras, Argentina en verso, DC Poets Against the War, Red Hot Salsa y Cool Salsa descripta por Publishers Weekly como picante como jalapeños y suave como jazz que sirve “inglés con salsa”). 
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